Roma republicana y el Egipto ptolemaico

Mapa que muestra la división del Imperio de Alejandro Magno después de su muerte y la extensión de Roma republicana en la misma época.
Mapa que muestra la división del Imperio de Alejandro Magno después de su muerte y la extensión de Roma republicana en la misma época.

Tras la muerte de Alejandro Magno en el año 323 a.C., su imperio fue dividido entre sus generales (Antígono recibe Frigia; Casandro, Caria; Lisímaco, Tracia; etc.). De este modo, Ptolomeo, hijo de Lagos (de ahí el nombre de la dinastía lágida, con el que también se conocería a los ptolemaicos), que había sido uno de los más estrechos colaboradores de Alejandro, fue nombrado diádoco de Egipto, donde rápidamente se autoproclamó soberano, si bien no tomó el título de rey hasta el año 305 a.C. Coronado como Ptolomeo I Sóter (“el Salvador”), fundó la dinastía ptolemaica, que reinaría en Egipto durante los 300 años siguientes.

Imperio de Alejandro Magno y su repartición después de su muerte
Imperio de Alejandro Magno y su repartición después de su muerte

Los primeros ptolomeos constituyeron una monarquía absoluta en continuidad con la tradición faraónica, respetando las creencias religiosas y construyendo nuevos templos para las divinidades egipcias. Ptolomeo I reformó la administración del país, aunque siguió conservando al mismo tiempo las antiguas costumbres y la tradicional distinción entre Alto y Bajo Egipto. El reino continuó estando dividido en las unidades administrativas conocidas como nomos, al frente de los cuales se encontraba el nomarca.

Busto helenístico que representa a Ptolomeo I Sóter, siglo III a. C. Museo del Louvre, París. Y Ptolomeo I como Faraón de Egipto, en el Museo Británico.
Busto helenístico que representa a Ptolomeo I Sóter, siglo III a. C. Museo del Louvre, París. Y Ptolomeo I como Faraón de Egipto, en el Museo Británico.

Desde el inicio del siglo III a.C. miles de veteranos macedonios y griegos fueron recompensados con asignaciones de tierras en Egipto, y colonias griegas enteras se establecieron en los pueblos y ciudades de toda la región, con lo que contribuyeron a la helenización del territorio egipcio. El Alto Egipto, la región correspondiente al valle del Nilo (centro y sur del país), se vio menos afectado por la nueva inmigración griega al estar más alejado del centro de gobierno. En cualquier caso, la población griega fue siempre minoritaria en el Egipto ptolemaico.

Todos los miembros varones de la dinastía se llamaron "Ptolomeo", y pronto adoptaron la costumbre egipcia de casarse con sus hermanas, con las que reinaron conjuntamente. La famosa Cleopatra (para ser más precisos, Cleopatra VII) fue la única reina ptolemaica que reinó en solitario, una gesta que no hubiese podido conseguir sin la intervención de Julio César, que enojado con el rey (y hermano-esposo de Cleopatra) Ptolomeo XIII por haber decapitado al general romano Pompeyo, se enfrentó con él.

Cleopatra y César. Jean-Léon Gérôme.1866.
Cleopatra y César. Jean-Léon Gérôme.1866.

Tras la muerte de Ptolomeo XIII, quien murió ahogado en el Nilo, Cleopatra (69-30 a.C.) se convirtió en la nueva reina, un cargo que compartió de forma simbólica con Ptolomeo XV, el hijo que, según la tradición, engendró con Julio César durante los meses que este pasó en Egipto; de ahí que Ptolomeo XV fuera conocido popularmente como “Cesarión”.

Ptolomeo XV (47-30 a.C.) gobernó siempre a la sombra de Cleopatra, que se convirtió en la última reina de la dinastía ptolemaica y que cerró el período helenístico que había vivido Egipto desde Ptolomeo I.

Cleopatra y su hijo Cesarión. Templo de Hathor en Dendera, Egipto.
Cleopatra y su hijo Cesarión. Templo de Hathor en Dendera, Egipto.
 
Referencia:
Emse Edapp, S.L. (2016). Roma I. Monarquía y República. Bonalletra Alcompás.