Los griegos en la época de Roma republicana

Mapa del Peloponeso comenzando el siglo IV a.C.

Grecia inició el siglo IV a.C. bajo el dominio de una Esparta debilitada por una crisis demográfica. Sus contrincantes, Atenas, Argos, Tebas y Corinto, se vieron capaces de disputarle la hegemonía y se inició así la Guerra de Corinto (395-387 a.C.), de la que salió una Esparta victoriosa pero aún más frágil. Su poder se mantendría 16 años más, hasta que en 371 a.C. un general tebano, Epaminondas, consiguió una rotunda derrota de los espartanos en la batalla de Leuctra.

Se trataba de la primera derrota a campo abierto de su infantería y marcó el inicio real de la decadencia de Esparta. Sin embargo, en poco tiempo, las nuevas contiendas permitieron que Tebas perdiera también a su hombre clave, Epaminondas, y a buena parte de sus tropas. Esta situación de fragilidad de Grecia central fue aprovechada por una Macedonia cada vez más fuerte. En tan solo 20 años, el rey Filipo II, criado en Tebas como rehén, había conseguido unificar su reino, y ampliarlo al norte y al oeste. Se veía capaz de dominar Grecia.

Mapa del Reino de Macedonia bajo Filipo II
Mapa del Reino de Macedonia bajo Filipo II

En el 338 a.C., Filipo II se impuso a la Liga Helénica gracias a la estrategia de la caballería macedónica, dirigida por su hijo Alejandro. Tras esta batalla, Filipo obligó a los perdedores a integrarse en la Liga de Corinto, formada por todas las ciudades griegas excepto Esparta y liderada por Macedonia.

La liga tenía como objetivo oponerse a Persia y conquistar las ciudades griegas de Asia. En tanto que heredero legítimo, Alejandro sucedió en el trono a su padre, que murió en el 336 a.C. víctima de una conjura. Sin embargo, las ansias expansionistas no mermaron con Alejandro, que se preparó para realizar el viejo sueño de su padre: la conquista de Persia.

Alejandro Magno cruzando el río Gránico, en una pintura de Charles Le Brun.
Alejandro Magno cruzando el río Gránico, en una pintura de Charles Le Brun.

En 334 a.C., Alejandro se embarcó hacia Asia Menor al frente de un ejército de unos 40.000 hombres. La campaña se inició con una serie de rápidas victorias frente al enemigo persa, la más importante de ellas en el río Gránico. Al año siguiente volvió a derrotar al soberano persa Darío en Issos. En este momento Alejandro podría haber llegado fácilmente a la capital del Imperio persa, pero temió que las naves enemigas pudieran bloquearle las fuentes de suministro, por lo que decidió dirigirse hacia el sur para eliminar las bases fenicias y después hacia Egipto.

Mapa del imperio macedónico durante el reinado de Alejandro Magno. Incluye las rutas de conquista.
Mapa del imperio macedónico durante el reinado de Alejandro Magno. Incluye las rutas de conquista.

En el 332 a.C. el rey macedonio finaliza la conquista egipcia y funda en el delta del Nilo la ciudad que llevará su nombre, Alejandría. Marcha después hacia Babilonia y en enero del año 330 a.C. entra finalmente en Persépolis, capital del Imperio persa. Alejandro tenía seguramente la intención de proseguir la marcha hasta llegar al valle del Ganges, pero las tropas macedonias, agotadas tras años de combates, se negaron a seguirle. Ya de vuelta, Alejandro enfermó y murió en Babilonia el 13 de junio del año 323 a.C.

Vista actual del Fuerte de Qaitbey, en Alejandría (Egipto).
Vista actual del Fuerte de Qaitbey, en Alejandría (Egipto), construido en el siglo XV sobre el emplazamiento del legendario Faro de Alejandría.
 
Referencia:
Emse Edapp, S.L. (2016). Roma I. Monarquía y República. Bonalletra Alcompás.