Roma republicana: Las guerras latinas

Mapa del territorio romano en el año 500 a.C.

Durante la monarquía, los distintos reyes habían conseguido ejercer el control sobre buena parte del Lacio. Sin embargo, durante los primeros años de la República romana hubo ciertas ciudades o tribus vecinas que se oponían a dicha expansión y que también pretendían controlar esta zona. Estas comunidades, que, aunque vivían de forma independiente compartían la misma lengua y las mismas creencias religiosas, estaban agrupadas en una coalición llamada Liga Latina.

La Liga latina (siglo VIII a.C. - 338 a.C.)
La Liga latina (siglo VIII a.C. - 338 a.C.)​ fue una confederación de alrededor de 30 aldeas y tribus latinas, cercanas a la antigua Roma, organizada para asegurar su mutua defensa. En el mapa, de color naranja, las ciudades que la conformaban.

La hostilidad de la Liga Latina llegó a suponer un grave problema para Roma, que sin embargo logró imponerse, especialmente, en la batalla del Lago Regilo, con una decisiva victoria. La fecha de esta batalla se desconoce; Dionisio de Halicarnaso la establece en 499 a.C.,​ pero Tito Livio señala que sucedió en 496 a.C. Al final, las derrotas del ejército de la Liga Latina propiciaron la firma del Tratado de Cassius, o foedus Cassianum, en honor a Espurio Cassio, el cónsul de la República que negoció los términos del acuerdo. De forma bilateral, el tratado estableció la paz perpetua entre los dos bandos, la creación de una alianza mutua militar (donde ambas partes estaban obligadas a acudir en ayuda del otro si este se veía atacado por un tercero) y que, en caso de guerra, las tropas lucharían en unidades distintas dirigidas por un general romano.

Fresco “La Victoria del Lago Regilo” de Tommaso Laureti
Fresco “La Victoria del Lago Regilo” de Tommaso Laureti, ubicado en el Palazzo dei Conservatori de los Museos Capitolinos en Roma.

Sin embargo, el conflicto con los latinos no terminó aquí, puesto que un siglo después estos se levantaron de nuevo contra la República, en este caso porque se sentían tratados más como unos súbditos que como unos aliados (sobre todo tras la negativa de Roma a aceptar representantes de los latinos en el Senado). Para sofocar la rebelión, los romanos se aliaron esta vez con los samnitas, puesto que la Liga Latina había conseguido el apoyo de los volscos de Anzio (Antium), los campanos y los sidicinos.

El conflicto se inició en 341 a.C., pero se solucionó con cierta rapidez, sobre todo tras las derrotas de los latinos en las batallas del Vesubio en 339 a.C. y de Trifano un año después. La contienda finalizó con la capitulación de la ciudad de Anzio, último reducto latino, ante el cónsul romano Cayo Menio y con la entrega de la flota del pueblo de los volscos (desde entonces, las proas de los barcos capturados al enemigo pasaron a adornar las tribunas de los oradores romanos en el Foro).

“La muerte de Decio Mus en batalla”, por Peter Paul Rubens (1618).
“La muerte de Decio Mus en batalla”, por Peter Paul Rubens (1618). La batalla de Vesubio finalizó con triunfo romano, la tradición recuerda la muerte del cónsul Publio Decio Mus, que se sacrificó a sí mismo embistiendo al galope contra el enemigo.
 
Así, en 338 a.C. todo el ejército latino fue sometido y castigado. Por su parte, la Liga Latina fue disuelta, y la totalidad de los pueblos que la componían quedaron vinculados de forma directa a Roma, aunque con distintos estatus jurídicos (algunas comunidades recibieron la ciudadanía romana al completo y otras vieron recortados sus derechos, como la supresión de algunos de los derechos políticos). Roma daba otro pequeño paso hacia delante en su expansión.
Referencia:
Emse Edapp, S.L. (2016). Roma I. Monarquía y República. Bonalletra Alcompás.