Roma republicana: Guerra contra Pirro

Estatua de mármol atribuida al rey Pirro de Epiro. Datada en el siglo I d.C.
Estatua de mármol atribuida al rey Pirro de Epiro. Datada en el siglo I d.C.

Tras haber derrotado a los samnitas, Roma se encontró frente a frente con las ricas ciudades de la Magna Grecia, algunas de ellas muy potentes, como Tarento o Nápoles. Ante el avance romano por la península, Nápoles decidió aliarse con Roma, mientras que Tarento decidió resistir. Tarento era una ciudad comercial muy rica, que en el pasado había pedido ayuda en varias ocasiones a las tropas de Epiro (un reino en el norte de Grecia) y de Esparta ante la amenaza samnita.

La guerra entre Roma y Tarento se desencadenó en el año 281 a.C. y, como en el pasado, los habitantes de Tarento decidieron recurrir a la ayuda de Pirro, rey de Epiro. El soberano vio en la petición de intervención la posibilidad de fundar sin grandes esfuerzos un reino en Italia, que podía servirle de base para emprender la conquista de Sicilia y llegar hasta África. Además de la ambición, también le animaron a emprender la aventura la predicción del oráculo de Delfos y la promesa de ayuda del rey de Macedonia, Ptolomeo Cerauno.

Movimientos de Pirro en la guerra contra Roma (280-275 a.C)
Movimientos de Pirro en la guerra contra Roma (280-275 a.C)

Los primeros choques se mostraron favorables a las tropas de Epiro, que contaban en su ejército con el apoyo de elefantes revestidos con pesadas corazas. Sin embargo, la victoria se obtuvo al coste de un ingente número de soldados, que no pudo remplazar fácilmente por ser Epiro un reino lejano, pequeño y poco poblado.

Precisamente de este acontecimiento histórico proviene la expresión “victoria pírrica”, con la que se hace referencia a un triunfo conseguido a tan alto coste que deja al vencedor en peor situación de la que gozaba al principio. En el año 275 a.C., Pirro fue definitivamente derrotado en la batalla de Maleventum (emplazamiento que a partir de entonces fue rebautizado por los romanos como Beneventum), y tuvo que abandonar Italia y sus sueños expansionistas.

Tropas de Pirro, rey de Epiro.
Tropas de Pirro, rey de Epiro. Pirro incorporó elefantes de guerra, que causaban gran impacto psicológico en el enemigo.

De regreso a Grecia, Pirro invadió Macedonia (273 a.C.), donde gobernaba Antígono II Gónatas, y después quiso ampliar sus conquistas atacando Esparta, aunque no lo consiguió. Finalmente, halló la muerte en el año 272 a.C. al intentar apoderarse por sorpresa de la ciudad de Argos.

Con la victoria sobre Pirro, Roma extendía su control a Tarento, Reggio Calabria y sobre las demás poblaciones del sur de la península, como los brucios (Calabria) y los lucanos (Basilicata). Tras siglos de luchas y guerras constantes, Roma había pasado de dominar las regiones circundantes del Lacio a extenderse por toda la península Itálica, hasta el estrecho de Mesina, y administraba y defendía un territorio que contaba con una población de al menos cuatro millones de habitantes.

Mapa de las campañas de Pirro contra Roma y Cartago en el sur de Italia y Sicilia.
Mapa que ilustra las campañas de Pirro contra Roma y Cartago en el sur de Italia y Sicilia, abarcando los años 280-275 a.C. Muestra las posesiones de Pirro en Grecia continental y Sicilia, así como los territorios de Roma, Cartago y ciudades griegas de la Magna Grecia. También se identifican ciudades clave y ubicaciones de batallas, como Ausculum y Beneventum.
Referencia:
Emse Edapp, S.L. (2016). Roma I. Monarquía y República. Bonalletra Alcompás.