Roma republicana: Origen

Foro Romano

La expulsión de Tarquinio el Soberbio, que según la tradición tuvo lugar en el año 509 a.C. por parte de un grupo de patricios, marcó el paso de la Monarquía a la República, la forma de gobierno que regiría el destino de la ciudad de Roma hasta el año 27 a.C. En un primer momento las magistraturas estaban reservadas a los patricios, pero pronto la plebe se rebeló y obtuvo una serie de concesiones fundamentales: la creación de la magistratura de los tribunos de la plebe, la redacción por escrito de las leyes (Leyes de las XII tablas), hasta aquel momento transmitidas de forma oral e inspiradas en las reformas de Solón en el gobierno griego, y finalmente la admisión al consulado (Leyes Licinias-Sextias).

En los dos siglos que van desde la caída de la Monarquía hasta 300 a.C., Roma tuvo que hacer frente a una serie de emergencias militares. La primera de ellas fue la de los galos, un grupo de pueblos de origen celta que, tras establecerse en el valle del río Po, llegaron a invadir y saquear Roma (390 a.C.). La segunda fue la larga serie de guerras contra los samnitas, en las campañas de expansión por Italia. Y por último la guerra contra Pirro, el rey del Epiro, que llegó a Italia con un potente ejército que fue derrotado en el año 275 a.C. A finales del siglo III, Roma había logrado una completa hegemonía en la Italia meridional.

La constitución republicana

“Origen de la República Romana (año 598 antes de la era cristiana)”
“Origen de la República Romana (año 598 antes de la era cristiana)”. Casto Plasencia. 1877. La obra representa a Lucrecia muerta en las gradas de un templo y a Lucio Junio Bruto sosteniendo una mano del cadáver y exigiendo venganza contra el rey de Roma, lo que supuso el nacimiento de la República. Aunque esta pintura evoca el fin de la monarquía y el juramento de Bruto contra el rey, en realidad la República Romana comenzó formalmente en el 509 a.C., tras la expulsión del último rey etrusco, Tarquinio el Soberbio.

Tras la caída de Tarquinio el Soberbio (509 a.C.), Roma se convierte en una república aristocrática. Los magistrados supremos eran dos cónsules, nombrados en las asambleas del pueblo (los Comicios Centuriados), que permanecían un año en el cargo y concentraban el poder militar y ejecutivo. En caso de emergencia podía nombrarse a un dictador, que disponía entonces de poder absoluto por un período máximo de seis meses. Con el tiempo, a medida que el poder de Roma crecía, las exigencias de un gobierno cada vez más complejo hicieron necesaria la creación de otras magistraturas. Los magistrados más importantes después de los cónsules eran los dos pretores, que tenían la misión de resolver las disputas y administrar justicia. Cónsules y pretores disfrutaban de un poder absoluto dentro de los límites de sus respectivas competencias, aunque los posibles abusos estaban limitados por el derecho de veto que cada magistrado podía oponer frente a las iniciativas de otro.

Magistraturas en la República Romana
Magistraturas en la República Romana

Los magistrados de rango inferior eran los censores, que eran elegidos cada cinco años para organizar el censo de los ciudadanos, verificar su patrimonio e inscribirlos en la clase social que les correspondiera. Los censores permanecían en el cargo 18 meses, durante los cuales controlaban la moral pública e individual. La policía urbana, que debía vigilar los mercados, los espectáculos y mantener el orden en las calles, templos y lugares públicos, era responsabilidad de los ediles, mientras que los cuestores eran los encargados de la custodia del dinero público y de solucionar cualquier asunto de naturaleza financiera. Inicialmente, todos estos cargos estaban reservados exclusivamente para los patricios, hasta que las protestas de la plebe obligaron a la creación de una magistratura reservada para ellos, la de los tribunos de la plebe.

“La rebelión de la plebe en el Monte Sacro”, grabado de B. Barloccini, 1849.
“La rebelión de la plebe en el Monte Sacro”, grabado de B. Barloccini, 1849. La rebelión de la plebe en el Monte Sacro, conocida como la “Secessio Plebis” en el 494 a.C., fue una huelga general de los plebeyos romanos que abandonaron la ciudad para protestar contra la opresión y la falta de derechos frente a los patricios.

El máximo órgano político de Roma era el Senado, una asamblea en la cual participaban los paters (los jefes de las familias patricias), los conscripti (principales miembros de las grandes familias de origen plebeyo) y los antiguos magistrados. Originariamente estaba formado por 300 miembros, luego fueron 600, y en época de Julio César llegaron a alcanzar los 900 miembros (años más tarde, Augusto redujo nuevamente el Senado a 600). En el período republicano, el Senado controlaba la política de Roma, de modo que ratificaba las decisiones tomadas por los comandantes durante las guerras y emitía dictámenes vinculantes sobre las propuestas de ley de los magistrados.

Tras la derogación de la Monarquía, Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquino Colatino (el marido de Lucrecia, a la que violó el hijo de Tarquino el Soberbio) se convirtieron en los primeros cónsules del nuevo gobierno republicano de Roma.

Recreación moderna de un estandarte romano
Recreación moderna de un estandarte romano. El lema del gobierno de la República era Senatus Populusque Romanus (SPQR), “El Senado y el pueblo de Roma”.
 
Referencia:
Emse Edapp, S.L. (2016). Roma I. Monarquía y República. Bonalletra Alcompás.