Roma republicana: Las guerras samnitas

Soldados samnitas en un friso de una tumba de Paestum en Lucania, siglo IV a.C.
Soldados samnitas en un friso de una tumba de Paestum en Lucania, siglo IV a.C.

Las guerras entre la República romana y las tribus que habitaban en el Samnio, en la Italia central, se prolongaron durante 67 años, entre los siglos IV y III a.C. El conflicto se desencadenó como consecuencia del choque entre las miras expansionistas de ambos pueblos, en pugna por conseguir el dominio sobre los fértiles territorios del centro y sur de la península Itálica.

A lo largo del siglo V, los samnitas habían aprovechado el declive etrusco en la Campania tras la batalla de Cumas (474 a.C.) para extenderse desde el interior hacia el litoral. Con el tiempo llegaron a amenazar y conquistar las antiguas ciudades etruscas de Teano y Capua. Capua pidió ayuda a Roma, que intervino desencadenando, en el año 343 a.C., la Primera Guerra Samnita. La contienda concluyó dos años más tarde, tras la victoria romana en la batalla de Suessula, a la que siguió la firma de un tratado de paz.

Mapa de la península itálica alrededor del 400 a.C.
Mapa de la península itálica alrededor del 400 a.C.

Pero el armisticio no estaba destinado a durar mucho tiempo. La política expansionista de Roma hacia el sur alimentaba un clima de creciente preocupación y hostilidad entre la confederación de los pueblos del Samnio. El establecimiento de una colonia romana en Fregelas, al otro lado del río Liris (que hasta entonces había actuado como frontera entre los dos pueblos), fue considerado por los samnitas una violación del tratado de paz.

Estalló así la Segunda Guerra Samnita, que duró casi 20 años con una alternancia de victorias y derrotas en ambos bandos, aunque cabe destacar la batalla de las Horcas Caudinas, donde Roma sufrió uno de los episodios militares más humillantes de su historia. Tras su derrota, el ejército romano fue obligado a desfilar desnudo y desarmado ante los enemigos bajo un yugo de lanzas.

“Los romanos pasando bajo el yugo”. Marc-Charles-Gabriel Gleyre. 1858.
“Los romanos pasando bajo el yugo”. Marc-Charles-Gabriel Gleyre. 1858. El comandante samnita estableció el destino de los vencidos, estos serían liberados y podrían regresar a Roma. Pero antes, fueron despojados de su armamento y mayor parte de vestimenta, y obligados a pasar inclinados por debajo de una lanza. Esta humillación se conoce como “el paso bajo el yugo”.

Tras esta batalla se produjo una tregua no declarada, que los romanos aprovecharon para modificar y modernizar su estructura militar. Las hostilidades se reprendieron en el año 315 a.C., para concluir definitivamente en 304 a.C. con la victoria romana en Boviano. Entonces se estipuló una alianza por la cual los samnitas reconocían la hegemonía de Roma sobre la Campania.

Sin embargo, los samnitas, insatisfechos con el resultado de la última guerra, se aliaron con etruscos, umbrios y con los galos de la vertiente adriática en búsqueda de la revancha: arrancaba así la Tercera Guerra Samnita (del 298 al 290 a.C.). En el 295 a.C. Roma derrotó al enemigo en Sentino, en la región de las Marcas. A pesar de esta derrota, los samnitas resistieron otros cinco años, hasta que fueron obligados a aceptar las condiciones de paz de Roma, por las cuales se convirtieron en sus aliados.

Guerreros itálicos
Guerreros itálicos: izquierda infante samnita, centro celta, derecha lucano detrás jinete campano. A la derecha izquierda oscano, centro etrusco con coraza metálica, derecha etrusco con linotorax.

A partir de entonces se inicia un lento pero inexorable período de decadencia samnita, hasta que en el transcurso de las guerras entre Mario y Sila fueron derrotados y, finalmente, exterminados (año 83 a.C.).

Referencia:
Emse Edapp, S.L. (2016). Roma I. Monarquía y República. Bonalletra Alcompás.