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Lluvia de meteoros

Lluvia de meteoros

La lluvia de meteoros es un fenómeno astronómico que se produce principalmente por el paso de la Tierra a través de una zona “sucia” del espacio donde hay, por ejemplo, restos que un cometa va dejando en su trayectoria orbital alrededor del sol. Ese material ingresa a la atmósfera terrestre, se incinera y este suceso se observa como una ráfaga de luces que cruza la bóveda celeste.

Cometas

El cometa, que se observa como una luz alargada en el cielo, se compone principalmente de hielo, polvo y rocas y, cuando se acerca al sol, comienza a evaporarse generando una larga cola. Pero también existen otros cuerpos en el cosmos como los asteroides, que son rocas que orbitan alrededor del sol y se ubican en mayor cantidad entre Marte y Júpiter.

Cinturon de asteroides
El cinturón de asteroides es una región del Sistema Solar comprendida aproximadamente entre las órbitas de Marte y Júpiter. Alberga multitud de objetos irregulares, denominados asteroides, y al planeta enano Ceres.

Los meteoroides son rocosos como los asteroides pero más pequeños. Se les llama meteoros a los meteoroides que ingresan a la atmósfera y se incineran, y meteoritos a los que caen a la superficie terrestre y pueden dejar marcas sobre ella, llamadas cráteres.

Los cometas pueden pesar varios miles de toneladas y a medida que se acercan al sol liberan su cola y pierden un poco de masa. A veces esa cola es tan larga que puede medir la tercera parte de la distancia del sol a la Tierra. Cuando se aleja del Sol pierde la cola. Los cometas se detectan generalmente cuando entran al sistema solar interior y se hacen más visibles. Las teorías dicen que se originan en una zona más allá de Plutón en los confines del Sistema Solar, en dos regiones destacadas: el Cinturón de Kuiper, de donde provienen los cometas de menor período, y una nube del sistema solar llamada la Nube de Oort, a casi un año luz del sol, lugar de procedencia de los de largo período.

Nube de Oort

Estos restos pueden entran a la atmósfera a una velocidad de 100 kilómetros por hora y se incineran a los 100 kilómetros de altura de la superficie terrestre. Son fragmentos tan pequeños que se incineran en la atmósfera a gran altura. Lo único que sucede es el espectáculo de la lluvia. Para que caigan a la superficie de la tierra se requiere que los cuerpos que entren sean de tamaño mucho mayor. Los que caen son los meteoritos y generan cráteres.

En el año hay casi 50 oportunidades donde la Tierra pasa por zonas donde hay basura y restos de cometas, pero las más importantes son:
 Cuadrántidas (enero), Líridas (abril), Perseidas (agosto), Dracónidas (octubre), Oriónidas (octubre), Leónidas (noviembre), Gemínidas (diciembre). La intensidad de una lluvia de meteoros se mide en el número de ellos que se pueda ver por hora y en algunos casos, como en las Perseidas, se pueden ver hasta 100 meteoros por hora.

Lluvia de estrellas
Las perseidas son también conocidas en los países de tradición católica con el nombre de lágrimas de San Lorenzo, porque el 10 de agosto es el día de este santo, y esta actividad se registra cerca a este día.

Para observar mejor este fenómeno debe haber oscuridad, pues todo el tiempo entran partículas a la atmósfera. A simple vista se ven mejor, dado que hay mayor cubrimiento del cielo, pues pasan muy rápido y en un telescopio apenas se ve un fragmento del cielo. Es mejor observarlos en un sitio alejado de concentraciones urbanas. Se pueden observar mejor desde los países ubicados al norte de la línea del Ecuador.

Referencia:
Zamora, M. A. (2004). Astronomía. Enciclopedia Global Interactiva. Grupo Cultural S.A.