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La Geografía en la Edad Media

 
 

La caída del Imperio romano y el ascenso del cristianismo como religión influyó indirectamente en el estancamiento del conocimiento, tanto en materia geográfica como en los demás campos del saber. Durante la llamada "época de las tinieblas” los geógrafos consideraban la Tierra como un disco, con Jerusalén y el Paraíso Terrenal en el centro. Las ideas de los griegos, contrarias a la concepción cristiana, fueron rechazadas.

Mapamundi perteneciente a la Tabula Rogeriana
Mapamundi perteneciente a la Tabula Rogeriana donde el sur aparece en la parte superior del mapa. El Libro de Rogerio que realizó Al-Idrìsì (1099-1180) reunió gran información sobre las tierras conocidas, diversos lugares, capitales y ciudades.

En contraste, los árabes escribieron numerosos tratados a partir del siglo VIII, pero como sus obras no fueron traducidas a ninguna otra lengua occidental su difusión fue reducida. Misioneros cristianos y comerciantes penetraron en las regiones de la lejana Asia; de estos tiempos, el viajero más destacado fue Marco Polo, quien en 1272 partió para China y vivió allí durante una gran parte de su vida. Sus memorias quedaron registradas en el “Libro de las maravillas”, que, aunque no es propiamente geográfico, sí despertó gran interés por conocer las regiones del Lejano Oriente.

Durante la época de transición entre la Edad Media y la Moderna, conocida como Renacimiento, que convencionalmente se hace coincidir con la caída de Constantinopla (1453), volvió a tomar auge el interés por los viajes y por los descubrimientos geográficos. Esta renovación del espíritu aventurero se facilitó, en parte, por el uso de instrumentos como la brújula, el sextante y el astrolabio. Como consecuencia, se precisaron las observaciones astronómicas que mejoraron las cartas de navegación y se diseñaron mapas más fiables sobre los contornos costeros.

Europa. Medieval Atlas, 1375.
Europa. Medieval Atlas, 1375.

Desde el siglo XV y hasta bien entrado el siglo XVI, los europeos constataron, por su propia experiencia, que el mundo era más amplio de lo que ellos suponían y que constituía una unidad global. La audacia de los marineros permitió llevar a cabo numerosos viajes a través de los cuales se amplió el conocimiento de grandes espacios, pues cada viaje aportaba mayor información geográfica que favorecía el desarrollo de una cartografía más precisa.

Entre los viajes más notables están los que llevó a cabo Cristóbal Colón. Fue así como desde 1492 el escenario de los acontecimientos humanos se amplió y el mundo fue cobrando su unidad. Otros viajeros notables fueron el italiano Juan Caboto (1451-1498) quien al servicio de la Corona inglesa cruzó el tenebroso Atlántico y llegó hasta las costas de América del Norte, en busca de una ruta para ir a la India. Vasco da Gama (1469-1524) abrió la ruta hacia Calicut, India, y posteriormente, Francisco de Magallanes (1519-1623) fue el primero en circunnavegar el mundo.

La ampliación de la frontera habitable fue rápidamente representada en mapas. En 1544 se publicó la obra del alemán Sebastian Münster 1498-1552: Cosmographia Universalis. Allí aparecían todos los mapas que existían en ese momento en el planeta y se hacían algunas inferencias sobre los cambios producidos en la corteza terrestre por los efectos de las mareas y de los ríos, a partir de la observación directa del Rin y del Danubio.

Ilustración de Espira, Alemania en el Libro Cosmographia Universalis
Ilustración de Espira, Alemania en el Libro Cosmographia Universalis

Como el desarrollo de la cartografía aún era precario y faltaban herramientas útiles para la navegación, Gerhard Mercator (1512-1594) encontró una solución matemática que hacía posible representar más y mejor la superficie curva de la Tierra sobre un plano. Mercator proyectó sobre un cilindro la esfera terrestre, de tal forma que los meridianos aparecieran como líneas rectas y los paralelos distantes en el sentido norte-sur. La proyección de Mercator, aunque produce una cierta deformación de la escala de las latitudes altas del norte y del sur, permitió que, en adelante, los marineros pudieran anotar sobre una línea recta las lecturas constantes de la brújula.

La exigencia de avanzar en el conocimiento geográfico y de ofrecer soluciones útiles, colocó en un lugar prioritario la enseñanza de la geografía en las universidades, en donde quedó integrada a la cátedra de las matemáticas.

El astrolabio

El astrolabio es un instrumento que sirve para situarse tomando como referencia la posición de los astros. Tradicionalmente, los hay de dos clases: esférico y plano. Sin embargo, cuando se habla de astrolabios, se alude por lo general al astrolabio plano, utilizado ya por los antiguos griegos, quienes sentaron las bases para su construcción. Sólo a partir del siglo VIII este instrumento fue difundido por el mundo, en manos esta vez, de los seguidores del islam.

El astrolabio astrolabio de prisma
El astrolabio es un instrumento astronómico que permite determinar la posición y altura de las estrellas sobre el cielo. En las imágenes un astrolabio tradicional y otro de prisma.

Durante el siglo XX, el pintoresco instrumento ha experimentado nuevos desarrollos, como el astrolabio de prisma que permite observar el instante en que un astro alcanza una altura determinada, y el astrolabio impersonal de Danjon, verdadero instrumento de observatorio gracias al cual es posible determinar con precisión el instante en que la estrella observada pasa por el círculo de 600 de altura.