La guerra de los siete años
La compleja geopolítica dieciochesca desembocó en la Guerra de los Siete Años (1756-1763), librada en varios y distantes frentes por las principales potencias del período. La causa de la guerra fue la pugna por la hegemonía entre Francia e Inglaterra y la disputa por Silesia. Prusia, el reino de Hannover, Gran Bretaña (junto con sus colonias americanas) y Portugal se alinearon en un bando enfrentado al bloque integrado por el reino de Sajonia, Austria, Francia, Rusia, Suecia y España. Los principales escenarios del conflicto fueron Silesia, América del Norte y la India. Pero los enfrentamientos se extendieron además por una parte tan extensa del mundo -Europa, centro de América, costa occidental de África, Filipinas– que cabe considerarla la primera guerra mundial, más de un siglo y medio antes de la así llamada. Se estima que la guerra se cobró entre 900.000 y 1.400.000 vidas.

La multitud de frentes explica que la guerra se dividiera en varios conflictos particulares. En Estados Unidos fue la guerra franco-india; en el Canadá francófono, la Guerra de Conquista; en la India, la Tercera Guerra Carnática; en Europa, la Tercera Guerra Silesiana (entre Prusia y Austria)... Aun así, todos estos conflictos localizados se integran dentro de la rivalidad por el predominio en las influencias internacionales.
Francia e Inglaterra rivalizaban por posesiones coloniales en América del Norte. Prusia quería desplazar a Austria como dominadora de Europa central. Este doble escenario produjo una doble alianza, Gran Bretaña y Prusia frente a Francia y Austria. La primera incorporó a potencias menores (los mencionados Hannover y Portugal), mientras que la segunda sumó a Suecia, Sajonia y España. Rusia se alineó inicialmente en el bando francoaustríaco, pero se pasó al otro en 1762.
Las principales batallas de la guerra se libraron en Silesia y Sajonia, en las que la Prusia de Federico II el Grande se impuso a franceses y austriacos; en Quebec y Montreal (1759), donde los británicos se apoderaron del Canadá dominado por los franceses; en Portugal (1762), aliado de Gran Bretaña invadido por el bloque francoespañol; en las colonias españolas de Cuba y Filipinas (1762), parcialmente conquistadas por los británicos; en Río de la Plata (1763), donde les españoles derrotaron a la flota angloportuguesa; y en diversas zonas de la India, de la que los ingleses, aliados con príncipes locales, expulsaron a los ejércitos franceses.

La guerra se cerró en 1763, mediante el Tratado de París, que selló la preeminencia de Gran Bretaña (gran parte de la India y de América del Norte incluyendo Canadá) y Prusia (Silesia) y la pérdida de la mayoría de las colonias francesas en América y Asia. España obtuvo de Francia Luisiana, incluida su capital, Nueva Orleans.