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La lucha de los Países Bajos por su independencia

Provincias de los Países Bajos

Las guerras de religión en los Países Bajos se convirtieron en el principal problema de Felipe II (1527-1598) y definieron el curso de la historia de Europa durante la Edad Moderna: con ellas arrancó el proceso de definición nacional y afirmación política de uno de los puntos geoestratégicos de mayor peso en la economía continental. Felipe II recibió de su padre, Carlos I, el gobierno de los territorios de los Países Bajos junto con Franco Condado, región francesa enclavada entre Suiza y Borgoña, con el objetivo de que España pudiese hacer frente a Francia desde ambos flancos.

Bajo el reinado de Felipe II, Amberes era uno de los puertos más importantes de la Europa del norte y servía como punto estratégico a la armada española, así como de enclave de distribución de muchos comerciantes españoles, sobre todo del gremio de la lana de oveja merina. Pero esta valiosa herencia también constituía una debilidad para Felipe II, pues los Países Bajos pasaron a formar parte de un reino que la población no aceptaba y cuyo soberano vivía extremadamente lejos. A todo ello hay que sumar el choque religioso que se vivía en Europa y especialmente en Flandes, donde se había arraigado profusamente el calvinismo.

Amberes, capital de la estampa católica en el siglo XVI.
Amberes, capital de la estampa católica en el siglo XVI.

En 1559, tres años después de la coronación de Felipe II, el monarca puso al mando del gobierno de Flandes a su hermana Margarita de Parma, mediante la que se encaró, por un lado, con los nobles rebeldes que demandaban mayor autonomía, y por el otro con los protestantes, que exigían libertad de culto y garantías para sus derechos. Felipe II respondió exigiendo que se cumplieran los acuerdos del Concilio de Trento (como hiciera Catalina de Medici en Francia frente a las protestas de la hugonota francesa), además de emprender una sangrienta represión, liderada por el duque de Alba. Se inició entonces la llamada guerra de los Ochenta Años (1568-1648), que enfrentó a las diecisiete provincias que integraban los Países Bajos contra su rey.

En 1572 Guillermo de Orange estuvo a punto de obtener la independencia de la región, pero fue derrotado. En 1579 un grupo de siete provincias del norte de los Países Bajos, de mayoría protestante, firmaron la “Unión de Utrecht”, donde proclamaban la unidad militar de estas provincias, la libertad de culto y el derecho a mantener sus tradiciones. La firma se considera la semilla de la futura República de las Siete Provincias Unidas.

Guillermo de Orange
Guillermo de Orange. Asesinado en 1584, fue el principal caudillo de la rebelión que desembocó en la guerra de los Ochenta Años. Dicho conflicto culminó con el reconocimiento de la independencia de las Provincias Unidas (precursoras de los actuales Países Bajos) en 1648.

Gracias a su poderosa armada y flota mercante, la nueva república emergió del conflicto como una de las mayores potencias económicas y culturales de su época. De la mano de un gran imperio comercial encabezado por la poderosa Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales y el surgimiento de una rica burguesía, las diecisiete provincias neerlandesas acabaron por desbancar a los viejos imperios dominantes, el portugués y el español.

Referencia:
Emse Edapp, S.L. (2016). Edad Moderna I. Siglos XVI y XVII. Bonalletra Alcompás.

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