Globalización y cultura
Generalmente se acepta por cultura el conjunto de creencias, conocimientos, normas y comportamientos que comparten todos los miembros de una sociedad. Así, por ejemplo, los colombianos comparten cultura una cultura que han ido construyendo a lo largo de doscientos años, que tiene unos valores propios que la diferencian de las demás culturas y otros que la integran con la gran cultura del mundo occidental. Su cultura es la que les da identidad y los diferencia de los demás habitantes del planeta.

La globalización y las culturas regionales
En la actualidad se está gestando una verdadera revolución cultural, producto del influjo de los medios de comunicación, en especial de Internet. En los últimos cuarenta años aproximadamente, la lenta convergencia de las computadoras y las comunicaciones ha gestado una revolución silenciosa para quienes han estado involucrados en ella. En contraste con la fuerza bruta y la energía de la Revolución industrial del siglo XIX, que se desarrolló en fábricas, la informática ha llegado a estar ampliamente presente en las escenas de la vida cotidiana de las personas, transformando su manera de relacionarse, de pensar, de adquirir y compartir el conocimiento, y reformulando sus ideas del mundo y sus creencias.

En pocas palabras, la red ha ido revalorando nuestro concepto de cultura y parece estar gestando una nueva cultura global. Esto se percibe en los siguientes hechos:
■ La tendencia de la internacionalización de valores, actitudes y patrones de comportamientos de los diferentes estratos sociales, bajo las orientaciones de las potencias, que utilizan la red para conceptualizar su idea de una nueva humanidad, sometida al consumo en todo sentido, aun del conocimiento.
■ El fácil acceso a una gran cantidad y variedad de información, que amplía la percepción del mundo en las personas, en especial las nuevas generaciones.
■ La posibilidad que tienen todas las personas de opinar y debatir temas políticos, económicos, sociales, etc., a través de la red. Lo cual ha ido gestando también una democracia más participativa.
■ La gestación de nuevos valores y simbologías culturales a través de la red, que fomentan una cultura del entretenimiento, que tiene como sus ejemplos principales la guerra y la competitividad y la eficiencia. Estos valores son promovidos a la escala económica por el neoliberalismo.
Estos hechos han provocado la aparición de una cultura desterritorializada y desespacializada, debido a los fenómenos propios de la globalización y al crecimiento exponencial de la migración internacional.

Las dos alternativas
Ante el fenómeno de la cultura globalizada tenemos dos alternativas: una de ellas es dejar que nuestra cultura se funda en la cultura global como un híbrido de valores. La otra alternativa es promocionar nuestra cultura nacional a través de un diálogo con la cultura global, de modo que se retroalimenten mutuamente, se defienda la identidad y se coloque al ser humano y su dignidad como centro del proceso de globalización.
A favor o en contra de la globalización
Es frecuente en el mundo actual encontrar personas que están a favor del proceso de globalización, por considerar que trae más ventajas que desventajas. Por ejemplo, consideran que el libre juego de la oferta y la demanda, hace que las empresas ofrezcan productos de excelente calidad a los usuarios en todo el mundo.
Pero, como contrapartida, también existen personas que se pronuncian en contra de la globalización por considerar que aumenta la pobreza, promueve la exclusión, desconoce y aniquila las culturas autóctonas y daña el medio ambiente. Las críticas, en especial, se orientan al hecho de que la globalización desconoce las culturas autóctonas y promueve una cultura de masas, que busca, en el fondo, el consumo de bienes, servicios y cultura, etc.
Los ejemplos a continuación ilustran con propiedad las dos posiciones mencionadas.
La globalización aniquila la cultura
Durante una manifestación antiglobalización, Diego, un economista de Bilbao, explica su visión de la protesta: "Existe un nuevo orden mundial en el que el Grupo de los Ocho (G8), es una especie de gobierno global: se apoya en diferentes brazos: uno es la Organización Mundial del Comercio, que tiene como misión mantener el liberalismo, otros son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que son los guardianes del capitalismo y quienes expanden el capitalismo, y tras ellos está su brazo armado que es la OTAN. Y para obligar a las masas a consumir, poseen el dominio sobre la Internet, que promueve una cultura de masas, desconociendo y hasta aniquilando las culturas autóctonas. De este modo, los países pobres se ven obligados a participar en un proceso mundial en el cual no han participado, ni en las decisiones ni las discusiones".
El País, España. Julio de 2001
La globalización favorece la cultura
Uno de los principales analistas de política internacional, George de la Dehesa, dio su opinión sobre la globalización en un foro internacional: "Creo que la globalización va a ser positiva, en su conjunto, para el crecimiento y convergencia mundial, aunque los costes y beneficios no vayan a ser repartidos equitativamente. Existirán ganadores y perdedores, como en todo proceso de cambio. Pero la globalización mejora la calidad de vida de todas las personas gracias a las nuevas tecnologías y a la eficiencia de la economía. Yo no creo que la cultura de cada región vaya a desaparecer; al contrario, se verá reforzada gracias a la sociedad del conocimiento mundial, que la valorará y aprenderá de sus principios y experiencias en un intercambio cultural como nunca ha conocido la humanidad. Lo que le corresponde a cada región es promover su cultura y aprender de las demás".
George de la Dehesa, Comprender la globalización, 2000

Como hemos visto, la globalización es un tren que no se detiene. Con ella vienen grandes cambios para la humanidad: nuevas relaciones comerciales e interpersonales, nuevas formas de adquirir el conocimiento, una nueva forma de pensar la cultura. Frente a estos cambios, podemos asumir una de dos actitudes: o globalizarnos inconscientemente, o integrarnos en el proceso para promover y defender nuestros valores y creencias y nuestras formas de producir y comercializar.