Economía de América Latina comenzando el siglo XX

La mayoría de los préstamos solicitados por los países de América Latina a Estados Unidos y Europa, al comienzo del siglo XX, iban dirigidos a financiar deudas y a realizar obras públicas, sobre todo para la modernización de las ciudades. Esta modernización urbana incluía la construcción de escuelas, hospitales, plantas de gas y electricidad, alcantarillados y pavimentación de vías. Estas obras desplazaron del primer lugar las inversiones en ferrocarriles y puertos.
Sin embargo, las inversiones también tenían un carácter político. Junto a estas relaciones financieras, los banqueros y funcionarios de las compañías norteamericanas estrecharon lazos con los políticos y mandatarios de las repúblicas de América Latina, favoreciéndose mutuamente y fomentando la corrupción. En muchos casos las obras buscaban tan solo asegurar clientelas por parte de los mandatarios, ya fuera buscando votos en períodos electorales, adjudicando contratos y favoreciendo poderes extranjeros, que apoyarían el gobierno del momento. Muchas de las obras quedaban inconclusas o el dinero no alcanzaba para culminarlas. La corrupción se convirtió en parte integral del sistema de los empréstitos.

El flujo de capital extranjero impulsó las actividades económicas en las principales ciudades latinoamericanas hasta 1930. Esta dependencia financiera fortaleció las estructuras tradicionales del poder, incluyendo ahora a comerciantes, terratenientes y capitalistas extranjeros. En países como Brasil y Argentina surgió una burguesía industrial, beneficiada de los procesos de urbanización y la política de contratación de empréstitos.

Por otra parte, el conjunto de las exportaciones latinoamericanas presentó algunos signos de desaceleración en los años previos a la depresión mundial de 1929, principalmente en Argentina, donde las exportaciones de trigo disminuyeron notablemente. Otros ejemplos de esta situación los representaron Perú, Centroamérica y México. Estos hechos evidenciaron la situación de dependencia de Latinoamérica hacia factores externos que afectaban su economía, principalmente los altibajos en los mercados internacionales de materias primas.