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Primera Guerra Mundial: Las consecuencias

Consecuencias políticas

Puede decirse, que con la guerra mundial finalizó una época; acabó gran parte de lo que el siglo XIX había construido.

Dentro de la nueva división política es importante destacar el derrumbamiento definitivo de los grandes imperios territoriales de Europa occidental y central, que absorbían pueblos de distinto origen étnico, los cuales tuvieron la oportunidad de convertirse en naciones independientes acogiéndose al principio de autodeterminación tomado de la doctrina de Wilson.

Con respecto al nuevo tipo de relaciones internacionales, el fin de la guerra hizo desaparecer la alianza entre los países de la Entente, lo cual volvió a poner en primer plano los intereses imperialistas de cada nación, manifiestos ya en las discusiones que se presentaron durante las conferencias de paz, sobre todo porque el progreso económico de Estados Unidos y Japón, acrecentado gracias a la guerra, ofrecía una nueva forma de competencia internacional a la que ahora se agregaba el nuevo Estado comunista soviético surgido de la Revolución Rusa.

Mujer recluta de la armada rusa

Mujer recluta de la armada rusa

En los países vencidos, la situación política interna se caracteriza principalmente por el derrumbamiento definitivo de las monarquías absolutistas, unido al desplazamiento del poder dinástico y de la nobleza de sangre, en un mundo profundamente transformado que necesariamente tiene que dejar atrás las obsoletas estructuras del Antiguo Régimen.

Desaparecieron las viejas y poderosas dinastías europeas. Diversas revoluciones internas derrocaron a los Romanov de Rusia, los Hohenzollern de Alemania y los Habsburgo de Austria. En Turquía también fue destronado el sultán y el país se convirtió en república.

Aprovechando la debacle de las instituciones políticas y la agudización de los problemas sociales en estos países, van tomando auge los grupos socialistas, respaldados ahora desde la Rusia soviética, y esto da origen a nuevos y serios enfrentamientos internos.

Estados Unidos se afianzó como gran potencia mundial. Gran Bretaña conservó la supremacía marítima y Francia aumentó su poder luego de ver aniquilada a su tradicional enemiga. Pero el poderío de estas potencias europeas ya no era el mismo de antes.

Propaganda estadounidense de la Primera Guerra Mundial

Propaganda estadounidense de la Primera Guerra Mundial

Consecuencias económicas

Económicamente Europa quedó arruinada, para beneficio de las jóvenes potencias extraeuropeas: Estados Unidos y Japón. Es decir, la consecuencia económica más destacada consiste en el cambio que se experimenta en el ámbito mundial, cuando Europa tiene que ceder su puesto hegemónico a Estados Unidos -país cuya infraestructura no fue dañada por la guerra y por eso pudo seguir produciendo y acaparar los mercados de las potencias europeas-, no sólo a causa de las enormes deudas contraídas sino también por las considerables pérdidas materiales que sufrió durante el desarrollo del conflicto.

El costo de la guerra significó para Francia el 30% de su riqueza nacional, para Inglaterra el 32%, para Italia un 26%, Alemania perdió el 22% y Estados Unidos sólo un 9%. Sin embargo, Alemania resultó ser la más perjudicada en virtud de que las pérdidas de guerra significaron un serio retroceso en su avance industrial, pues antes del conflicto se había acercado ya, de forma paralela a Estados Unidos, al nivel de desarrollo económico que tenía Inglaterra. Pero las economías británica y francesa sufrieron también cuantiosas pérdidas y daños en su infraestructura.

La guerra favoreció económicamente a algunos países de América Latina pues estimuló las exportaciones de materias primas que se necesitaban con urgencia y ayudó al desarrollo industrial local pues los países en guerra disminuyeron su capacidad exportadora de bienes manufacturados.

Consecuencias sociales

El costo más alto del conflicto armado fue, sin lugar a dudas, el de la pérdida de vidas humanas. Aunque ni siquiera hoy, a principios del siglo XXI, es posible establecer cifras del todo confiables acerca del número de bajas, se estima que de los 65 millones de hombres movilizados murieron cerca de 10 millones. Alemania perdió un millón 800 mil; Francia un millón 400 mil; Gran Bretaña casi 750 mil; Rusia, la nación que sufrió la muerte de más soldados, cerca de dos millones 300 mil. En el caso de Estados Unidos, su entrada tardía en la guerra supuso que de un total de tres millones 800 mil combatientes, fallecieran 114 mil. En conjunto, se estima que la Primera Guerra Mundial provocó un promedio de 5509 bajas de soldados por día, mucho más que las guerras internacionales anteriores.

Campo de batalla

Pero no deben olvidarse las bajas civiles, que fueron muy elevadas en algunos países. Se calcula que el conflicto, por causas directas o indirectas, provocó la muerte de dos millones de rusos y de 800 mil alemanes; y en Rumania, donde la población sufrió en gran medida por razones de la ocupación militar, hubo una cantidad de muertes civiles similar a la de Alemania.

Las secuelas del conflicto bélico afectaron profundamente a los sobrevivientes, quienes resultaron dañados psicológica, moral y económicamente, además de quedar resentidos contra sus gobernantes que los habían alentado y empujado a una situación de guerra como no la había vivido pueblo alguno. Sobra decir que el resentimiento mayor se daba entre la población de las Potencias Centrales, cuya indignación creció y generó en algunas personas un peligroso deseo de venganza cuando se conocieron las cláusulas de los tratados de paz, que ponían de rodillas a los antes poderosos imperios alemanes y les negaban la posibilidad de llegar a unificarse en una sola nación, como había sido el anhelo de los pueblos germanos desde mucho tiempo atrás.

La situación social y económica generada por la guerra en todos los países europeos involucrados llevó a la organización de movimientos de protesta por parte de las clases trabajadoras, que demandaron el respeto a sus derechos y el mejoramiento de sus condiciones de vida. Estas organizaciones obreras eran semejantes a las que se habían formado antes de la guerra, pero una de ellas constituía una novedad y fue producto directo del conflicto armado: el movimiento feminista que surgió como consecuencia de la incorporación de la mujer al trabajo industrial para suplir la ausencia de los hombres enviados al frente. Este movimiento demandaba la creación de leyes que protegiesen a la mujer no sólo en los aspectos laborales, sobre los que pedían igualdad de derechos que los hombres, sino también en lo concerniente a la maternidad y legislación sobre la familia, el divorcio y el aborto, por lo cual se les concedieron el derecho al voto y a ser elegidas en Gran Bretaña y varios países. Desde entonces, la mujer comenzó a participar en los estudios, las profesiones y la política.

El primer ministro Lloyd George

El primer ministro Lloyd George, junto a las obreras de una fábrica de municiones en Manchester, en 1918; a su derecha aparece la líder sufragista Flora Drummond, de la WSPU.

Los obreros de los países vencidos y vencedores obtuvieron el reconocimiento de sus derechos y notables mejoras en salarios y condiciones de trabajo, como la inamovilidad en el empleo o el despido con indemnización, medidas de seguridad social y reducción de la jornada de trabajo. Incluso la Sociedad de Naciones decide fundar, el 11 de abril de 1919, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo para elevar en todo el mundo el nivel de vida del proletariado. La sede central se ubicará en Ginebra, Suiza.

La simple mención de estas situaciones sirve de ejemplo acerca de la importante transformación que se estaba dando en la mentalidad de las sociedades europeas como resultado de la guerra; transformación que se reflejó en todos los ámbitos: en las instituciones familiares, la educación, el arte, la tecnología, y en todos los elementos de la cultura occidental colocada, por razones históricas, a la vanguardia del mundo.

Comisión de Legislación Internacional del Trabajo

Los miembros de la Comisión de Legislación Internacional del Trabajo en la Conferencia de París de 1919 que inspiró la creación de la OIT.

Referencias:
Delgado, G. (2006). El mundo moderno y contemporáneo II. Pearson Educación.
Maldonado, C. y otros. (2010). Hipertexto Sociales 9. Editorial Santillana S.A.
Montenegro González, A. (1987). Historia del antiguo continente. Editorial Norma S.A.

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