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Primera Guerra Mundial: Tratados de paz

Cuando terminó la guerra, Europa se encontraba devastada. La primera tarea fue la reconstrucción y la consolidación de la paz en un ambiente tenso y amenazante, para lo que las naciones buscaron acuerdos políticos a fin de que esta experiencia de guerra no se volviera a repetir.

El 18 de enero de 1919 comenzaron en París las conferencias internacionales de paz, en las que solamente participaron los vencedores ya que por primera vez en la historia de los tratados internacionales se negaba la participación a los países vencidos. Además, Rusia no fue invitada por los Aliados a participar en las negociaciones de paz para no correr el riesgo de que se extendieran las ideas comunistas del nuevo gobierno soviético. La decisión definitiva correspondió a los representantes de las potencias sobresalientes: Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Italia y Japón, siendo los "cuatro grandes" (Woodrow Wilson de Estados Unidos, David Lloyd George de Gran Bretaña, Georges Clemenceau de Francia, y Vittorio M. Orlando de Italia) quienes ratificaron los acuerdos.

Los cuatro grandes

George, Orlando, Clemenceau y Wilson, el "los cuatro Grandes", en las negociaciones de 1919

No resultó fácil para los conferenciantes llegar a una resolución, porque en el nuevo reparto territorial cada nación tenía intereses particulares que de alguna manera afectaban a las demás y, por lo mismo, se buscaba que los tratados satisficieran a todos los vencedores -lo cual era imposible- y dejaran a Alemania completamente derrotada, para evitar una nueva guerra. Al establecer los tratados de paz, los catorce Puntos de Wilson no fueron aceptados en su totalidad por el resto de los conferenciantes, principalmente porque las propuestas del presidente estadounidense defendían la soberanía nacional y la autodeterminación de todos los pueblos, tanto vencedores como vencidos, a lo cual se oponían las potencias europeas triunfadoras que no querían desaprovechar la oportunidad de dejar a las Potencias Centrales fuera del reparto imperialista del mundo, e incluso pretendían excluirlas de la política internacional aunque fuera temporalmente con el propósito de evitar toda posibilidad de revancha.

El Tratado de Versalles

Los representantes de los países aliados vencedores se reunieron en Versalles para discutir la paz con Alemania. El presidente Wilson de los Estados Unidos llevaba un programa de Catorce Puntos para restablecer el orden internacional sobre la libre determinación de los pueblos y lograr una "paz sin victoria" para evitar venganzas y nuevos odios. Sin embargo, el primer ministro francés Clemenceau, el primer ministro inglés Lloyd George y el ministro italiano Orlando lograron imponer su criterio de castigar a Alemania y demás países vencidos. Alemania fue declarada culpable del conflicto (nunca antes un país vencedor había hecho tal declaración sobre el vencido). Estados Unidos no aceptó el Tratado, porque su Senado se negó a ratificarlo. La gran potencia firmó tratados por separado con cada nación vencida.

Firma del tratado de Versalles

El Primer Ministro británico Lloyd George firmando el Tratado de Versalles

El Tratado de Versalles, fue firmado el 28 de junio de 1919, por el que se hacía responsable de la Gran Guerra a Alemania, imponiéndole severas condiciones, y se creaba además la Sociedad de Naciones, una organización para mantener la paz y solucionar los conflictos entre las potencias, con base en la propuesta de Wilson, para evitar guerras en el futuro. La sede de la misma estaba en Ginebra, Suiza, país que durante la guerra había mantenido la neutralidad. Esta Sociedad buscó garantizar la protección de los pequeños países ante las grandes potencias. Se trataba de crear un nuevo orden internacional basado en el principio de la seguridad colectiva. La Oficina Internacional del Trabajo formó parte de la Sociedad, así como el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, que arreglaría jurídicamente los desacuerdos por cuestión de límites y otros pleitos entre naciones. También abordo problemas económicos y la tragedia de los “refugiados” –“Millones de personas desplazadas por la guerra-, que presentaban enormes demandas a los recursos limitados de Europa central y del Este y del Cercano Oriente.

Sin embargo, la Sociedad no lograría cumplir con sus objetivos porque carecía de medios para hacer valer sus decisiones, debido a la ausencia de potencias claves en el concierto mundial, pues no participó ni Alemania, ni Rusia. Incluso su creador no logró que su país formara parte de ella: el Senado de los Estados Unidos se negó a ratificar el Tratado de Versalles, principalmente porque no quería compromisos con bloques europeos o mundiales que pudieran limitar las libres decisiones norteamericanas.

Como es lógico, los franceses querían garantías de que los alemanes no volverían a atacarlos como habían hecho en 1870 y 1914. Al final, los franceses no consiguieron todo lo que pretendían y tuvieron que conformarse con aceptar la ocupación de algunas zonas de Alemania durante un periodo limitado.

Portada del Tratado de Versalles

Portada de a versión francesa del Tratado de Versalles

Las principales condiciones impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles fueron las siguientes:

- La desmilitarización de la Renania alemana, lo que supuso que allí no pudieran estacionar tropas alemanas.

- El país germano perdía todas sus colonias, que serían entregadas a las potencias vencedoras.

- Se rectificarían las fronteras en beneficio de Francia -a la que se le devolverían Alsacia y Lorena-, Bélgica, Dinamarca, Polonia y Lituania.

- Se obligaba a Alemania a pagar una indemnización por los daños y gastos causados por la guerra, para lo cual se establecía una comisión especial encargada de determinar, al cabo de dos años, la cifra total de dinero que debería ser pagada.

Además se le obligaba a entregar una parte de su marina mercante, a construir en un lapso de cinco años 200 mil toneladas de buques armados para las potencias aliadas, así como entregar a éstas una determinada cantidad de ganado, material ferroviario y carbón.

- Se disponía la liberación de los prisioneros de guerra y la entrega de más de 800 criminales de guerra que serían juzgados por las naciones afectadas. De entre éstos se exigía la entrega del emperador Guillermo II y del general Paul von Beneckendorff Hindenburg.

- Se prohibía a Alemania poseer un ejército mayor a 100 mil hombres y tener servicio militar obligatorio, además de forzarla a reducir considerablemente su armamento; en adelante no contaría con submarinos ni con aviación militar, de manera que su escuadra de guerra se reducía a unas cuantas naves. Se le obligaba también a desmilitarizar la zona fronteriza con Francia, en donde no podría tener tropas ni construir fortificaciones.

Conferencia de paz en Saint-Germain, 1919

Recepción de la delegación austriaca a la conferencia de paz en Saint-Germain el 14 de mayo de 1919

El 10 de septiembre de 1919 se firmó el tratado de paz de Saint Germain con Austria, a la que se hizo también responsable de la guerra, por el que se limitaba su ejército al tiempo que se le obligaba a reconocer la separación completa de Hungría y la liberación de las diversas minorías étnicas -checos, yugoslavos, eslavos, rumanos- para que formaran naciones independientes, con lo cual se atendía una de las propuestas de Wilson. Austria se vio obligada también a ceder a Italia algunos territorios; se le prohibió asimismo que se integrara a Alemania, e incluso que se considerara como Estado alemán. En el tratado de Trianon con Hungría (4 de junio de 1920), también fue señalada como responsable de la guerra por haber pertenecido al imperio austriaco y se le obligó a ceder algunos territorios en favor de los países vencedores. Bulgaria y Turquía, que participaron en la guerra al lado de las Potencias Centrales, también perdían algunos territorios que serían repartidos entre Gran Bretaña y Francia.

Referencia:

DELGADO, G. (2006). El mundo moderno y contemporáneo II. México: Pearson educación.

 
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