El clasicismo en Inglaterra
En la Inglaterra del siglo XVIII surgió un movimiento arquitectónico clasicista: el paladianismo, inspirado en el arquitecto italiano del siglo XVI Andrea Palladio. Este estilo contrastaba con el lujo y la suntuosidad del arte francés del siglo anterior, y de su arquitectura en particular, usada a menudo como glorificación del monarca absoluto.

Para Palladio la razón debía ser el fundamento de la arquitectura. Tanto en sus edificaciones como en sus escritos, sostuvo los principios de la antigüedad clásica, y muy especialmente de Roma. Una de sus obras, el tratado I quattro libri dell'architettura, fue muy estudiado tras su muerte por los numerosos arquitectos extranjeros que viajaron a Italia para completar su formación. El inglés Inigo Jones fue uno de ellos, y tras regresar a Inglaterra difundió las ideas de Palladio en las Islas, lo que dio lugar a las primeras manifestaciones del movimiento.
Durante el reinado de los Estuardo (1603-1714), partidarios de un estilo más sofisticado, el paladianismo declinó, pero a principios del siglo XVIII, y sobre todo tras la subida al trono en 1714 de Jorge I, de la casa de Hannover, y la llegada al poder de los liberales, el movimiento renació, esta vez de forma ya imparable, y se convirtió en la principal corriente arquitectónica británica. Se apostó por construcciones limpias, simples y claras, que buscaban el orden, la pureza y la simetría sin renunciar a cierto aire solemne. El Barroco y el gusto por la ornamentación recargada, propio de las cortes reales, no se adecuaba al carácter de las nuevas clases pujantes inglesas (la burguesía y la nobleza que, tras la implantación de la monarquía constitucional, ostentaban cada vez más poder político en el país), proclives al estilo contenido, clásico y elegante del paladianismo. La Chiswick House, diseñada por lord Burlington, y el Holkham Hall, de William Kent, son dos de los mejores exponentes del movimiento. La escuela pervivió en Inglaterra hasta principios del siglo XIX y se extendió por otros países: Irlanda, Alemania, Italia, Rusia y, especialmente, las colonias americanas. En Estados Unidos, el presidente Thomas Jefferson (1743-1826), en su faceta de arquitecto, fue un gran seguidor del paladianismo.

El clasicismo se impuso en las Islas Británicas más allá de la arquitectura: en pintura dominaban los temas y estilos clásicos y se tomó el Renacimiento como período de referencia; en literatura se enfatizó el valor de la forma y la razón: los poetas John Dryden y Alexander Pope representaban estas tendencias clasicistas.