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Arte contemporáneo

“De todo un poco”

El “land art”, es una corriente del arte contemporáneo en la que el paisaje y la obra de arte están enlazados.

En cualquier período de la historia funcionan numerosas y muy variadas influencias estilísticas. Algunas son frescas y nuevas, pero al poco tiempo demuestran ser efímeras; otras se encuentran aún en embrión y son patrimonio exclusivo de la vanguardia; y las hay que son retrospectivas, ecos nostálgicos del pasado. Sin la perspectiva que da el tiempo, es muy difícil adivinar qué corrientes del arte contemporáneo marcarán la próxima época. Hace un siglo, por ejemplo, el art Nouveau tenía que competir con el movimiento de Artes y oficios, el neoclasicismo y el protomodernismo de Louis Sullivan.

Muchas de las tendencias predominantes del siglo XX se anunciaron con manifiestos y se guiaban por reglas. Los futuristas, modernistas y expresionistas abstractos estaban igualmente convencidos de haber elegido el camino correcto. Desde los años setenta, las tendencias del arte, la arquitectura y el diseño han sido bastante menos dogmáticas y más abiertas a las sugerencias, algo parecido a lo que ocurría cuando el romanticismo coexistía con la mayor rigidez del neoclasicismo.

Pero el arte contemporáneo se ha convertido en algo muy complejo, como consecuencia de los constantes replanteamientos y bandazos que ha sufrido desde principios del siglo XX. ¿Qué es arte?, ¿Quién puede juzgarlo? Mientras artistas y críticos bailan sus arcanas danzas unos en torno de otros, el público mira perplejo.

Arquitectura posmoderna

Vauxhall Cross, diseñado por el arquitecto Terry Farrell

Vauxhall Cross, diseñado por el arquitecto Terry Farrell (1938- ) y construido en la orilla sur del río Támesis de Londres, es un buen ejemplo de arquitectura posmoderna. Aunque se construyó en los años noventa para servir de sede al servicio secreto británico, es cualquier cosa, menos discreto.

La reacción contra las constricciones de la arquitectura modernista empezó a hacerse notar en los años setenta, cuando una nueva generación de arquitectos adoptó un enfoque menos dogmático del diseño. También influyeron los adelantos tecnológicos de la construcción, que permitían una mayor variedad de formas, estructuras y texturas de las superficies. Pero en gran medida era una respuesta a lo que se consideraba una ocasión perdida por la ética modernista. Los edificios se podían tratar como formas escultóricas, y más si uno se atrevía a infringir el viejo mandamiento modernista que dice que la forma debe adaptarse a la función.

Entre los paladines de la arquitectura posmodernista figuran Ricardo Bofill (1939- ), el italiano Aldo Rossi (1931-1997) y el estadounidense Michael Graves (1934-2015). Los tres toman elementos de numerosas fuentes históricas -neoclasicismo, art decó, entre otros-, combinándolos a veces en el mismo edificio.

Instalación

Las instalaciones multimedia son, en general, un fenómeno de posguerra, pero su historia se puede remontar a la nueva libertad escultórica y a los conceptos artísticos de Picasso, Duchamp, los dadaístas y los surrealistas. Las instalaciones no son ni pintura, ni escultura, sino que representan un medio totalmente nuevo: entornos físicos, por los que incluso se puede caminar. A veces incluyen también música y vídeos. En general, las instalaciones se preparan para un espacio concreto de una galería, se exhiben durante algún tiempo y después se desmontan. Por ejemplo, Joseph Beuys preparó su instalación “Plight” (1985), un piano de cola en dos habitaciones construidas con grandes rollos de fieltro, para una galería londinense.

“Para Ellen”, (1988).

“Para Ellen”, (1988). La obra del norteamericano Dan Flavin (1933-1996), a diferencia de otras muchas instalaciones, es más sensual que conceptual. Desde 1963, incorporó la luz fluorescente en sus obras como elemento constitutivo esencial.

Algunas instalaciones se podrían considerar como una modalidad de “land art”. En 1969 el búlgaro-americano Christo (Christo Javacheff, 1935-2020) empaquetó una parte de la costa australiana con 9.300 m. de plástico; en 1983, como homenaje a Monet, envolvió once islotes de Florida en 560.000 m. de tela rosa, para que parecieran nenúfares. Pocas instalaciones pueden jactarse de ser tan ambiciosas.

Land art

En 1968 Walter de María (1935-2013) trazó dos líneas paralelas en el desierto de Mojave (suroeste de EEUU) y las tituló “Dibujo de una milla de longitud”. Los únicos precedentes de este tipo de gesto son muy antiguos, como los dibujos de Nazca, en el desierto peruano, trazados hace unos 5.000 años. El “land art”, arte basado en las formas naturales que ya existen en un paisaje, ha atraído a numerosos artistas desde finales de los sesenta, y ha ido cambiando y evolucionando, ganando adeptos en las siguientes generaciones.

Combina el arte conceptual y el minimalismo con un respeto romántico a la naturaleza. Se podría interpretar como una reacción contra las limitaciones del arte expuesto en las galerías, pero dado que las galerías siguen siendo el principal escaparate del arte, se enfrenta con problemas de presentación. Algunos practicantes han resuelto este problema creando instalaciones o exponiendo fotografías de sus creaciones.

Andy Goldsworthy “land art”

El artista británico Andy Goldsworthy (1956- ) crea obras de arte efímeras y luego las fotografía. Muchas obras de “land art” pueden considerarse como bellas, ya que deleitan a los sentidos y agradan a la mente.

Música mundial

La música pop siempre ha estado abierta a nuevas influencias. En los años setenta, el reggae jamaicano se puso de moda e influyó en muchos artistas. El espíritu ecléctico de los ochenta y los noventa animó a promotores y público a escuchar nuevos sonidos de otros países: cantos religiosos tradicionales de África occidental, música de baile argelina, cantos búlgaros, música popular colombiana.

Sólo algunas modalidades de esta «música mundial» tuvieron éxito comercial por sí mismas: por lo general, las más rítmicas y las que mejor se adaptaban a los gustos occidentales. Otras fueron modificadas, para aproximarlas a estos estilos. Mientras tanto, los músicos occidentales más inventivos asimilaron algunos elementos de estas músicas foráneas, incorporándolos a su propia música. El resultado fue un provechoso intercambio de influencias y -lo que es más importante- una inversión de la tendencia predominante desde la guerra. Hasta entonces se había portado la cultura occidental -en especial, la cultura de consumo norteamericana- al resto del mundo. Ahora el resto del mundo devolvía el favor.

K-pop

Desde finales de la década de 1990, el éxito de los artistas del K-pop ha atraído una atención mundial sin precedentes a las culturas musicales del Asia oriental. El K-pop moderno se caracteriza por el uso de frases en inglés, influenciado por los “americanos coreanos y/o coreanos que han estudiado en los Estados Unidos”.

Referencia:
STEWART, R. (2002). Ideas que transformaron el mundo. Círculo de Lectores.