El atomismo y la física clásica

El atomismo antiguo intenta solucionar el problema del cambio, tal como fue planteado por Heráclito y por Parménides, por medio de la reducción de las cualidades de color, temperatura, sabor, olor, etc., al simple aspecto espacial de forma, orden y agrupación de entidades indivisibles, perfectamente compactas, los átomos. La inmensa variedad fenoménica del mundo físico no es más que apariencia.

A pesar de su genial simplicidad, la escuela atomista pasa por la historia de la ciencia sin dejar rastro digno de mención hasta el siglo XVIII, cuando es revivida de manera vigorosa, y bajo una perspectiva diferente, por un químico inglés John Dalton (1766-1844). La causa de este largo olvido hay que colocarla en el inmenso prestigio de Platón y de Aristóteles, enemigos acérrimos del atomismo. Para estos dos grandes filósofos carecía por completo de sentido la pretensión de reducir la cualidad, y con ello la vida misma, a condiciones puramente geométricas.

 John Dalton.

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Platón: El alma humana

¿Cree usted en la inmortalidad del alma? ¿Se acaba todo con la muerte? ¿Hay, al menos, motivos para esperar una vida futura? Los documentos que nos han llegado de las civilizaciones más antiguas: sumérica, babilónica, índica, sínica, egipcíaca, etc., hacen referencia de una manera o de otra a la perduración del individuo después de la muerte. La antropología no conoce un solo caso de un pueblo o tribu primitiva en donde no exista cierta creencia, más o menos ingenua, sobre la permanencia del individuo después de la muerte, creencia que se refleja de muchísimas formas en las prácticas religiosas y culturales.

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Platón: El Demiurgo

¿Es posible establecer una jerarquía dentro del mundo de las ideas? ¿Son todas del mismo rango, o hay alguna que se deba considerar como la más sublime, la más pura, la reina de las ideas? Dentro del mundo de las ideas, las ideas morales de justicia, fidelidad, belleza, etc., ocupan el primer puesto en dignidad, comparadas con otras ideas, como son las de igualdad, número, árbol, piedra, etc. Y dentro de las ideas morales, la idea de bien, de bondad, ocupa evidentemente el primer puesto. ¿No es el «bien», lo mejor? y el bien en sí, ¿no es lo mejor en sí? ¿Y qué puede haber más allá de lo mejor?

Platón

Dentro del mundo sensible, el Sol ocupa un puesto privilegiado, no sólo es fuente de luz y calor, sino principio de vida y movimiento. Sin el Sol muere la vida sobre la Tierra, sin el Sol desaparecen las formas sensibles en la oscuridad, sin el Sol el mundo sensible se tornaría en una inmensa noche. De una manera semejante, el bien en sí ocupa un puesto privilegiado en el mundo de los inteligibles, es el Sol del mundo ideal, es la luz y el calor de las ideas. El bien es aquello a lo cual tiende todo lo que se mueve. El deseo del bien es la causa del movimiento, ningún ser desea lo malo, sino es bajo apariencias de bien. En el mundo sensible hay, por decirlo así, fragmentos del bien en sí, diseminados en multitud de cosas. La búsqueda de estos bienes parciales, que son participación del bien en sí, explica el movimiento dentro del mundo sensible. Heráclito considera la realidad como puro devenir, pero no da una causa del movimiento. Para Leucipo y Demócrito la unión y separación de los elementos, que explican el nacer y el perecer de las cosas sensibles, se debe al choque fortuito de los átomos entre sí, la suprema ley cósmica es la ley del azar. Anaxágoras postula la existencia de una inteligencia ordenadora del cosmos, el «Nous». Empédocles, el Amor y el Odio, como dos fuerzas cósmicas de atracción y repulsión. Platón, en cambio, coloca como causa de la generación, del cambio, del movimiento en su aspecto más general, «lo bueno». En este preciso momento, y a través de Platón, se introduce dentro de la reflexión filosófica un nuevo elemento, supremamente importante para la historia del pensamiento posterior: el concepto de causa final. Todo movimiento tiene una meta, un fin al cual, tiende; el deseo o tendencia de alcanzar la meta explica el movimiento.

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Immanuel Kant

Decir de Kant que es un filósofo ilustrado no es del todo exacto. Habría que matizar la presentación y afirmar que Kant es el filósofo ilustrado. Por un lado, fue capaz de abordar en su filosofía todos los temas que habían sido objeto de la reflexión filosófica a lo largo de su siglo. Por otro lado, es una referencia obligada: no es fácil encontrar a un solo pensador posterior a Kant que no incluya en su obra alusiones a las ideas y los textos kantianos.

Kant Kant.

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Platón: El mundo de las ideas

PLATON (427 - 347 a. de C.)

Discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles. Desde el punto de vista literario y filosófico, las obras de Platón constituyen una de las más grandes aportaciones de todos los tiempos al reino del pensamiento.

Obras:

- La República -El Fedro -El Fedón -El Banquete -Timeo - Parménides

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Platón: Ideas principales

Introducción

Platón es uno de los grandes hitos de la filosofía occidental. Desde el siglo IV a. de C, su obra y sus ideas han sido un referente obligado para todos los filósofos. A continuación, y de manera general, relacionaremos sus principales ideas.

Platón

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Platón (427-347 a.C.)

El tiempo de Platón

Platón

Aristocles (éste era su verdadero nombre) nació en Atenas hacia el año 427 a.C. Perteneciente a una familia aristocrática con 2 tíos que formaron parte de los 30 tiranos del gobierno ateniense instaurado en Esparta, fue uno de los 3 grandes pensadores de la antigua Grecia, junto con Sócrates (su maestro) y Aristóteles (su alumno). Frecuentó las mejores escuelas, y probablemente tuvo a Cratilo (uno de los discípulos de Heráclito) como maestro. Sin embargo, fue el magisterio de Sócrates el que dejó en Platón una huella mayor, hasta el punto de inclinarle a la filosofía. Su implicación en los asuntos políticos es ya uno de los rasgos definitorios del joven Platón.

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