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Primera República: Una Patria Boba

Durante 1810 y 1816 nacieron en América los primeros estados nacionales en nombre de la soberanía popular y la democracia republicana. En Colombia esta época es conocida como la “Patria Boba”.

Bandera de las Provincias Unidas de la Nueva Granada  Escudo de las Provincias Unidas de la Nueva Granada
Bandera y escudo de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, primera República histórica dentro del proceso independentista instaurada entre el 27 de noviembre de 1811 hasta el 29 de junio de 1816.

La Independencia Absoluta

Cuando la revolución se radicalizó el proceso emancipador pasó de ser un movimiento autonomista a declarar de manera absoluta su independencia. La primera ciudad que declaró su ruptura total del imperio español en el Nuevo Reino de Granada fue Mompós, el 6 de agosto de 1810. Este pueblo se adhirió a la Junta Suprema de Santafé, declaró la independencia del Consejo de Regencia y proclamó su independencia absoluta de España y cualquier dominación extranjera.

En Cartagena un movimiento popular de mestizos, negros y mulatos que se gestó en el barrio de Getsemaní y en las principales calles llegó hasta el Palacio de Gobierno, que se encontraba acaudillado por los hermanos Gutiérrez de Piñeres. Los insurrectos invadieron el recinto del cabildo y presionaron a la Junta de Notables, dirigida por García de Toledo, para que declarara la independencia absoluta. Así, Cartagena fue la primera provincia que lo hizo en el Nuevo Reino de Granada, el 11 de noviembre de 1811.

El primer Congreso republicano se llevó a cabo en diciembre de 1810, pero sólo acudieron representantes de seis provincias (Antioquia, Cartagena, Casanare, Pamplona, Popayán y Tunja) y por ende no se consagró la anhelada constitución. En un segundo Congreso, el 27 de noviembre de 1811 en Tunja, las provincias de Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja suscribieron el Acta de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada sentando las bases de la nueva República.

El Estado de Cundinamarca hizo su declaración de independencia el 16 de julio de 1813. La provincia de Antioquia hizo la suya el 11 de agosto de 1813 y la provincia de Tunja el 10 de diciembre del mismo año.

Provincias Unidas de la Nueva Granada
El mapa muestra las diferentes tendencias por el control de la reciente nación: Federalistas, Centralistas y Realistas.

Los símbolos de la libertad

La influencia de la Revolución Francesa se hizo evidente en la siembra del árbol de la libertad en varias poblaciones del territorio durante esta época. De igual manera, el gorro frigio -de forma redonda, color rojo y una punta caída hacia adelante- apareció en el escudo de Cundinamarca en 1813. Los revolucionarios franceses lo habían adoptado como emblema de su revolución en la impresión de papeles públicos, sellos y timbres y, así, su uso se difundió en Europa en homenaje al nuevo régimen republicano. De esta forma, el árbol y el gorro frigio fueron una alegoría de la libertad en una época revolucionaria y una de las repercusiones más auténticas del jacobinismo francés en Occidente.

Escudo provisional de las Provincias Unidas de la Nueva Granada

Escudo provisional de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. En 1814 el gorro frigio apareció en el escudo de las Provincias de la Nueva Granada, en medio de dos manos cruzadas que simbolizaban la fraternidad y se encontraban, a su vez, entre dos cornucopias de la abundancia.

Las primeras luchas internas

En los cabildos, integrados en su mayor parte por criollos de gran influencia en sus pueblos, se ideó y organizó la “Primera República” granadina. Como era de esperarse, surgieron diversas teorías políticas para definir la forma del Estado, que causaron conflictos internos en las provincias. Los granadinos se dividieron en centralistas y federalistas.

El Federalismo en la Nueva Granada

Según este modelo político, tomado del que regía por aquellos años a los Estados Unidos de Norteamérica, el gobierno tenía atribuciones soberanas de carácter general; las otras, de carácter regional y local, eran responsabilidad de los estados federados. Esta idea fue defendida por el criollo payanés Camilo Torres y otros protagonistas de la Independencia como Miguel de Pombo, Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho, Frutos Joaquín Gutiérrez, José Manuel Restrepo y Manuel Campos.

El 27 de noviembre de 1811 se suscribió el Pacto de Unión, que fue plasmado en el Acta de Confederación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, firmada por los representantes de Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja. El documento jurídico se compuso de 78 artículos, basados en los artículos de confederación que suscribieron los trece estados de la Unión Americana. Las provincias se consideraron iguales e independientes, conservando su administración interior y la de ciertas rentas. Cedían al Congreso las funciones militares para la defensa común, la imposición de contribuciones para la guerra y el manejo de los negocios internacionales.

Constitución de Cundinamarca 1811
El sistema federativo en la Primera República granadina estimuló el sentimiento autonomista y regionalista y motivó a algunos estados a sancionar sus propias constituciones.

La provincia de Tunja se convirtió en República y sancionó su constitución el 9 de diciembre de 1811; posteriormente Antioquia sancionó su constitución el 21 de marzo de 1812; Cundinamarca, el 17 de abril de 1812, y, por último, Cartagena de Indias, el 14 de junio del mismo año.

El centralismo en la Nueva Granada

Según este modelo de organización política la soberanía es una e indivisible, ejercida en la plenitud de sus facultades por el poder único central. Esta forma unitaria de gobierno fue defendida por Antonio Nariño y los ideólogos que conformaron el estado de Cundinamarca, quienes la consideraban el único medio para lograr la unidad y el triunfo en la lucha por la independencia. Nariño y los centralistas defendieron la necesidad de un Estado unitario, con un Ejecutivo fuerte que preparara a la nación recién independiente frente a la posible reacción española de la reconquista. Consideraban necesario el aprovechamiento de la experiencia centralista que había establecido España en sus colonias y señalaban como un error querer imitar a los Estados Unidos ya que su régimen federal nada tenía que ver con los hábitos, costumbres y necesidades de la Nueva Granada.

El empeño de Nariño en aumentar la extensión del estado de Cundinamarca y atraer poco a poco las provincias hacia el unitarismo del Estado, hizo que poblaciones como Chiquinquirá, Villa de Leiva, Muzo y Sogamoso se separaran de la provincia de Tunja, descontentas por la falta de medios de subsistencia, y se anexaran a él. Así lo hicieron también Girón y Vélez, que se separaron del Socorro. Posteriormente se anexaron los cantones de Timaná, Garzón, Guadua, Purificación y Mariquita.

ANTONIO NARIÑO (1765-1823)

Antonio Nariño

Santafereño protagonista de este agitado período político en Colombia. Tradujo y publicó los Derechos del hombre y del ciudadano en 1794, por lo cual fue condenado a prisión en África, de donde se fugó hacia el puerto de Cádiz. Desde allí viajó a varios países europeos para solicitar apoyo en el proceso de independencia. De regreso en la Nueva Granada, defendió el modelo centralista para la organización del nuevo Estado y realizó una crítica intensa al entonces gobernador de Cundinamarca, Jorge Tadeo Lozano, en su periódico La Bagatela. Después sería nombrado presidente del estado de Cundinamarca en 1811.

Fue Antonio Nariño, en 1823, quien denominó a la fase inicial de la historia republicana, una ‘Patria Boba’. En una serie de impresos, que distribuyó gratuitamente en Bogotá con el título de “Los Toros de Fucha”. Este calificativo, utilizado para referirse a los sucesos vividos, principalmente las luchas ideológicas entre centralistas y federalistas, en la Primera Republica Granadina se convirtió para el ciudadano común en un calificativo para esa época.

La primera guerra civil de Colombia

Las pugnas ideológicas para consolidar la Primera República llevaron a los granadinos a la primera guerra civil, divididos en centralistas y federalistas, entre 1812 y 1813. En vista de las anexiones de las pequeñas provincias a Cundinamarca, el Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada decidió trasladarse a algunas ciudades importantes como Ibagué, Villa de Leiva y Tunja para tratar de reestablecer el orden.

Como Nariño había enviado tropas para ayudar a las pequeñas provincias del oriente (Girón, San Gil y Vélez) vio desconocida su autoridad como presidente de Cundinamarca por las tropas de Antonio Baraya. El 30 de julio de 1812 se firmó el tratado de Santa Rosa de Viterbo, mediante el cual se convino la pronta reunión del Congreso, la devolución de Sogamoso a Tunja y la libertad de decisión de Villa de Leiva para continuar o no bajo la dependencia de Cundinamarca.

Sello conmemorativo para el bicentenario del primer Congreso General de las Provincias Unidas de la Nueva Granada
Sello conmemorativo para el bicentenario del primer Congreso General de las Provincias Unidas de la Nueva Granada.

Posteriormente el Congreso General de las Provincias Unidas, reunido en Villa de Leiva el 4 de octubre de 1812, bajo la presidencia de Camilo Torres y con la asistencia de Tunja, Antioquia, Cartagena, Cundinamarca, Pamplona, Casanare y Popayán, se mostró contrario al centralismo de Cundinamarca: rompió los tratados de Santa Rosa de Viterbo, desconoció la autoridad de Nariño y declaró la guerra a Santafé de Bogotá. El presidente Antonio Nariño, quien ya se había declarado en dictadura, resolvió enfrentarse a las fuerzas del Congreso, que lo derrotaron en Ventaquemada el 2 de diciembre de 1812. Posteriormente, las fuerzas centralistas vencieron a los federalistas en el combate de San Victorino en la capital. Luego se hizo la paz entre Cundinamarca y las Provincias Unidas y el general Nariño salió hacia las provincias del sur a luchar contra los españoles, que ya estaban dominando esa región.

El fidelismo realista en la Primera República

El fidelismo absolutista o “realismo” llamado así por su planteamiento de defensa de la tradición, mantenimiento del orden y conservación del sistema político colonial, surgió en la Nueva Granada como reacción a las ideas de independencia.

Durante el proceso de la emancipación esta corriente contó su mayor número de adeptos en el estamento superior de la sociedad granadina, representado por los españoles peninsulares o “chapetones” comúnmente denominados realistas que eran en su mayor parte funcionarios civiles y eclesiásticos. Partidarios del absolutismo fueron también los llamados criollos realistas, pertenecientes a la rancia aristocracia terrateniente, al clero y la milicia. De igual manera, los indígenas, negros y mestizos, para cuya concepción Dios y monarquía aparecían unidos en un todo, estuvieron de parte del fidelismo.

Ilustración de un cacique araucano realista
Ilustración de un cacique araucano realista, vistiendo una casaca de coronel.

Después de la revolución política de 1810 los realistas, defensores de la conservación del status colonial, se localizaron principalmente en Santa Marta y Pasto. La primera fue la sede del gobierno español en estos años y se convirtió en su punto de apoyo en la costa Atlántica, a tal punto que el cacique de Mamatoco y sus indígenas recibieron la medalla de oro a la fidelidad al rey y a España. La segunda, ubicada en la zona del sur, y dependiente de la provincia de Popayán, se convirtió en uno de los frentes del fidelismo absolutista más importantes del país. En estas dos ciudades el clero se encargó de condenar a los patriotas, calificándolos como “bandidos insurgentes” y como deicidas y regicidas. De igual forma lo hicieron los obispos en las pastorales y cartas religiosas, y los funcionarios reales en las órdenes político-militares.

Al igual que los cubanos, panameños, guatemaltecos y peruanos, los samarios y pastusos presentaron una actitud fidelista de sujeción a las instituciones españolas, de defensa del rey y la religión.

Regionalismo en los primeros años de la Revolución

Al iniciarse la vida independiente existían en el Nuevo Reino 15 provincias: Santafé, Tunja, Socorro, Pamplona, Santa Marta, Cartagena, Riohacha, Panamá, Veraguas, Chocó, Antioquia, Popayán, Mariquita, Neiva y Casanare. Era un país con microregiones de fuerte sentido localista. Sumado a esto, la desvertebración geográfica y la escasez de vías de comunicación contribuyeron a la desunión de las diversas provincias.

caudillismo
Una vez en el poder, los criollos proyectaron su influencia en las regiones y, así, nacieron algunos caudillos. El caudillismo y el sentimiento regional influyeron en la formación de los basamentos de los estados y se manifestaron en las rivalidades entre ciudades y provincias del Nuevo Reino.

En 1811 se iniciaron los enfrentamientos entre patriotas y realistas en la Nueva Granada. La campaña del Sur, de los vallecaucanos y el ejército de Antonio Baraya, se dirigió en contra del gobernador de Popayán. Luego, entre 1813 y 1814, la Campaña del Sur del general Antonio Nariño culminó con su derrota en Pasto. Igualmente, hubo enfrentamientos militares entre Cartagena (patriota) y Santa Marta (realista).

Santa Marta y Popayán defendieron el realismo mientras Cartagena, Antioquia, Santafé y Tunja, manifestaron tendencias patriotas. Por esa razón entre las provincias de Cartagena de Indias y Santa Marta hubo una fuerte guerra. Surgieron también rivalidades entre Tunja y Sogamoso, Cartagena y Mompós, Ambalema y Mariquita, Pamplona y Girón y entre otras ciudades que, a través de sus cabildos, quisieron hacer ejecutorias políticas y alcanzar autonomías a través de sus propias juntas de gobierno.

Durante las llamadas “Campañas del Sur” se manifestaron enfrentamientos entre Santiago de Cali (eje del patriotismo vallecaucano) y Popayán y Pasto (regiones del fidelismo realista).

Crisis de la Primera República Granadina

luchas entre los patriotas republicanos y los realistas o fidelistas
Las luchas entre los patriotas republicanos y los realistas o fidelistas en la costa Atlántica, el sur de la Nueva Granada, Casanare y Venezuela se intensificaron entre 1815 y 1816.

La crisis política, el regionalismo, el caudillismo y la crisis económica se convirtieron en el pan de cada día para los granadinos que entraron en una época de “pesimismo nacional” después del optimismo que había generado la revolución política de 1810.

El estado de Cundinamarca, en el gobierno del dictador Manuel Bernardo Álvarez, que sucedió al presidente Antonio Nariño, presentó resistencia política al Congreso de las Provincias Unidas, radicado en Tunja. El Congreso encomendó a Simón Bolívar someter Cundinamarca al gobierno de las Provincias Unidas. Bolívar intentaba llegar a un acuerdo político, en nombre del Congreso, pero el dictador Álvarez defendió el poder centralista. Por esta razón, Bolívar se tomó junto a su ejército la capital de la Nueva Granada a finales de 1814.

Con ello se estableció para toda la Nueva Granada el gobierno de las Provincias Unidas. Para llegar a la unidad y la participación en el gobierno, el Congreso decidió centralizar los ramos de Hacienda y Guerra y dispuso que el Ejecutivo se ejerciera por un triunvirato, o gobierno compartido: Manuel Rodríguez Torices, presidente del estado de Cartagena, Custodio Garda Rovira, presidente de la provincia del Socorro y José Manuel Restrepo, secretario del estado de Antioquia.

En ausencia de los nombrados fueron elegidos interinamente por el Congreso los diputados José María del Castillo y Rada, José Joaquín Camacho y José Fernández Madrid. El Triunvirato se instaló el 5 de octubre de 1814.

José María del Castillo José Joaquín Camacho José Fernández Madrid

José María del Castillo y Rada                          José Joaquín Camacho                            José Fernández Madrid

El Congreso de las Provincias Unidas se trasladó a Bogotá el 23 de enero de 1815. La debilidad del triunvirato llevó al Congreso a centralizar el poder en un presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, para lo cual fue nombrado Camilo Torres y como vicepresidente Manuel Rodríguez Torices. Torres gobernó hasta el 14 de marzo de 1816, cuando fue reemplazado por José Fernández Madrid, a quien le correspondió organizar la resistencia patriota en los Llanos Orientales, especialmente en Casanare, con la colaboración decisiva del francés Manuel Roergas Serviez. Lo sucedió en el gobierno, en su carácter de dictador, Custodio García Rovira, que tuvo como vicepresidente a Liborio Mejía Gutiérrez, el último presidente de la Nueva Granada.

En la batalla de la Cuchilla del Tambo, en el actual Departamento de Cauca, en inmediaciones de la ciudad de Popayán, el 29 de junio de 1816, la última de la Primera República Granadina. Mejía se enfrentó a un ejército de 2.000 realistas comandados por Juan Sámano. En el campo de batalla quedaron 250 muertos y en poder de Sámano, 300 prisioneros y todos los elementos de guerra que poseían.También intervino en la batalla de La Plata, en donde fue hecho prisionero junto con Custodio García Rovira. Así concluyeron los gobiernos patriotas de la Primera República Granadina.

La anarquía y la crisis política de los últimos gobiernos patriotas produjeron pesimismo con respecto a lo republicano y un anhelo de restauración monárquica y colonial en numerosos pueblos de la Nueva Granada.

Referencia:
Nuestra Historia. (2012). Casa Editorial El Tiempo.
 
 

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