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Cultura musical en Colombia: Periodo prehispánico

El mundo sonoro de las sociedades indígenas hasta el siglo XVI

Cultura musical en Colombia: Periodo prehispánico

Los objetos de cerámica, hueso, piedra y metales, de los que se puede suponer un uso musical, como flautas, sonajeros, trompetas, campanas o percutores, constituyen gran parte de la evidencia sobre la existencia de la actividad musical y el mundo sonoro y ritual de los primeros pobladores del territorio que hoy es Colombia. Las representaciones de músicos, danzantes y cantantes en la decoración y la escultura en piedra, cerámica y metales, al igual que en pictografías y petroglifos, complementan estos datos y proporcionan valiosa información sobre el uso de aquellos objetos sonoros.

Los objetos sonoros fueron, en su mayoría, pitos, flautas y trompetas construidos con tubos de hueso, madera, conchas de caracol o recipientes vegetales similares a los usados hoy en día en diversas partes del mundo. El sistema sonoro de estas flautas es el de la flauta dulce, un instrumento con un canal de entrada de aire y con un bisel que desvía la columna de aire, poniéndola a vibrar dentro del tubo. Los diferentes sonidos se producen cubriendo o descubriendo los orificios ubicados en el cuerpo del instrumento.

 

flautas globulares

Las flautas globulares de recipientes (cerámicas, conchas o semillas) presentan el sistema de la flauta traversa, un agujero por donde entra la columna de aire con un cierto ángulo que permite su vibración dentro de la cavidad.

En las trompetas, la vibración se produce por una reducción del área de entrada de la columna de aire, ya sea mediante una embocadura en el instrumento o con la variación de la posición de los labios de quien la toca. En cuanto a los sonajeros, estos consisten en recipientes de diferentes materiales, en los cuales suenan uno o varios objetos internos, y, en otros casos, el sonido es producido mediante el choque de estos con un percutor o con varios de ellos.

Otra categoría de objetos es la de las piezas de oro en forma de flautas, trompetas tubulares y de caracol. Ante todo, estos objetos pueden haber sido usados como instrumentos musicales o simplemente como símbolos de esta actividad dentro del contexto ritual, especialmente en ofrendas (las cuales constituyen una gran parte de la evidencia arqueológica). Es posible, sin embargo, que instrumentos como flautas y trompetas de caracol o de madera hayan sido recubiertos con láminas de oro, sin que esto alterara su sistema sonoro.

Trompeta de oro muisca

Trompeta de oro muisca. Museo del Oro. Bogotá.

Una última categoría de objetos sonoros es la de aquellos cuyo uso no tiene una intención claramente musical, pero que, de todas formas, producen un sonido que tiene a veces dimensiones rituales o ceremoniales. Estos son los pectorales, diademas y aparejos que tenían tubos, placas y otros objetos, los cuales sonaban al chocar entre sí.

A esta misma categoría pertenecen los vasos silbantes o vasijas sonoras, comunes en muchas culturas americanas, al igual que otros tipos de mecanismos que producen sonido. Uno de estos mecanismos es el de los sistemas hidráulico-sonoros, como el del templo de Chavín de Huantar (Perú 1.000 a.C.), similar en cierta forma a los de la fuente de Lavapatas (San Agustín 500 a.C.).

Fuente de Lavapatas (San Agustín 500 a.C.)

La cultura San Agustín construyó un complejo laberinto de canales, al que le agregaron decoración con figuras talladas, donde el agua cubría todos los grabados ocasionando pequeñas cascadas que concedían sonido y movimiento a la obra.

Interpretación de la evidencia arqueológica: visión histórica 

Los resultados de las recientes investigaciones arqueológicas sobre los primeros pobladores del territorio que hoy es Colombia, permiten establecer la presencia de artefactos y restos humanos desde hace aproximadamente 13.000 años. Es posible que estos cazadores y recolectores, que usaban arcos, flechas, lanzas, propulsores y canastas, tuvieran cantos (de cacería, propiciatorios, encantatorios) y algunos objetos sonoros de hueso, madera, conchas de caracol terrestre o cáscaras de frutos y semillas secas. 

Entre los objetos hallados en Barlovento, Malambo y Momil (costa Atlántica) se encuentran pitos de cerámica especialmente ornitomorfos, con las alas desplegadas y el canal de insuflación en la cola; igualmente, se encuentran pitos en forma de tortuga y de otros cuadrúpedos. Estos, en la mayoría de los casos, producen dos sonidos. También se hallaron sonajeros de cerámica con decoración incisa. En Monsú se encontraron tubos de hueso, caparazones de tortuga, astas de venado y conchas de caracol, elementos que pueden haber sido usados como instrumentos sonoros.

Instrumentos musicales con caparazones de tortugas

Los caparazones de tortuga han sido ampliamente utilizados en todo el mundo para la elaboración de distintos tipos de instrumentos musicales.

En las culturas arqueológicas de la región de Nariño (500 a.C.- 1.000 d.C.) se hallan figuras de caras humanas cantando con el histrionismo característico de algunos cantos chamánicos, y en la tapa de una urna funeraria hallada en Puerto Serviez (Boyacá) se observa una figura en la misma actitud, mientras que una mano sostiene una vasija con alguna bebida (posiblemente chicha, o alguna infusión psicotrópica similar al ambil o el yagé).

En excavaciones en las hoyas de los ríos Ranchería y Cesar se halló una gran variedad de silbatos de barro ornitomorfos y biomorfos, entre los que vale la pena destacar aquellos con dos cavidades y con capacidad para producir hasta cuatro sonidos; también se encontraron láminas de piedra pulida similares a las que posteriormente aparecen en la Sierra Nevada de Santa Marta y que, probablemente, pudieron usarse como objetos sonoros.

Este mismo tipo de silbato se encuentra en Restrepo (Valle del Cauca) y Betancí (río Sinú), aproximadamente de la misma época; en este último sitio también comienzan a aparecer los cascabeles de cobre con piedras en su interior para producir sonido. Igualmente, este sonido se encuentra en algunas figuras huecas de tapas de urnas funerarias cerámicas halladas en la región del Magdalena Medio (Colorados, Puerto Salgar), las cuales tienen objetos en su interior que suenan al moverlas.

Ocarina y silbatos de la cultura Tairona

Ocarina y silbatos de la cultura Tairona

Otro tipo de objetos sonoros está ejemplificado por una placa de piedra que al ser sacudida produce dos sonidos y proviene de la cultura La Tolita-Tumaco (Nariño, 500 a.C.-500 d.C.); esta placa fue usada tal vez como instrumento de señales, o para la convocatoria a fiestas y reuniones; además, pudo tener un uso ritual, y casi siempre tiene la forma de animales (reptiles, aves, cuadrúpedos), que tienen un gran significado dentro de la mitología de tales culturas.

Muchos de estos hallazgos permiten conjeturar que algunas de estas sociedades contaban ya con un mundo ritual de cierta complejidad, que incorporaba el canto, la recitación de los mitos y los bailes que marcaban diferentes etapas relacionadas con los ritos de pasaje (nacimiento, iniciación, matrimonio, muerte), al igual que con los diferentes calendarios agrícolas.

Ocarinas de la cultura La Tolita-Tumaco

Ocarinas de la cultura La Tolita-Tumaco (Nariño – Colombia)

La transición a la etapa de los cacicazgos o señoríos se presentó aproximadamente en los dos siglos anteriores a la Conquista; en los hallazgos de este período es posible incluir sonajeros de concha o de cerámica recubiertos con metales preciosos (como oro) o tumbaga. Un caso especial es el de las flautas o silbatos cilíndricos o bicónicos de la región del Sinú, los cuales cuentan con un sistema sonoro igual al de los pitos descritos y en los cuales la decoración con reptiles, sugiere un uso ritual.

Una valiosa fuente de información iconográfica sobre este período está constituida por las numerosas piezas de orfebrería procedentes de las diferentes culturas. En piezas de oro provenientes del área Calima, se ven figuras humanas que usan máscaras y tocados de plumas similares a las de los chamanes actuales, y que llevan bastones (empleados para golpear el suelo), maracas de diversas formas, flautas o trompetas. En una de esas figuras se aprecia una de las pocas representaciones de un tambor cilíndrico.

Tambor de guerra indígena de dos varas y media

Tambor de guerra indígena de dos varas y media. Grabado en El Orinoco ilustrado, de Joseph Gumilla, Madrid, Manuel Fernández, 1741. Biblioteca Nacional, Bogotá.

En los remates de bastones y otras figuras de oro de la cultura Zenú se encuentran flautas, barras con sonajeros de metal y maracas. Entre las piezas muiscas se encuentran ofrendas de figuras humanas (tunjos) con objetos similares a maracas, flautas o trompetas, al igual que hombres en cuclillas (posición ritual chamánica) con la boca abierta en el proceso ritual de la recitación de los mitos.

En los objetos de procedencia Tolima, Quimbaya y Tairona, también se pueden observar objetos sonoros, instrumentos musicales y figuras. En algunas vasijas de la región de Nariño se encuentran flautas de pan, instrumento muy importante en las culturas indígenas de América Central y Meridional y que, en este caso específico, confirma la vinculación cultural de esta zona con las culturas andinas de Perú y Bolivia.

flauta de Pan

La flauta de Pan tiene muchas variantes entre las culturas americanas. Hoy día es un instrumento de raigambre prehispánica que ha servido como una especie de “símbolo” de la realidad indígena.

Referencia:
BERMÚDEZ, E. (2007). Gran Enciclopedia de Colombia. Círculo de Lectores S.A.

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