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Egipto: Sociedad y vida cotidiana

A medida que los investigado­res avanzan en sus tareas de estudio y descubrimiento, la civilización del Antiguo Egip­to resulta cada vez más fascinante. La re­volución urbana, que en tiempos inmediatamente anteriores al 3000 a.C. comenzó a transformar las grandes alde­as en ciudades, fue la cristalización de di­cha identidad. Paulatinamente, la civili­zación egipcia comenzó a articularse a través de nuevas formas de organización social, económica, política y religiosa, que englobaron a los antiguos nomos, espe­cie de señoríos o feudos que comprendían a una aldea central más otras periféri­cas, dependientes de la anterior.

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Egipto: Thutmosis III

Bajorrelieve de Tutmosis III dominando a sus enemigos. Templo de Karnak.

Buena muestra de la firme personalidad de Hatshepsut (la reina con barba) es que consiguiera mantener en la sombra durante tantos años a su hijastro Thutmosis III, que una vez hubo accedido al trono demostró ser uno de los faraones más enérgicos y gloriosos de la historia egipcia. Hijo del faraón Thutmosis II y de una esposa secundaria, Iset, rigió la suerte del reino durante cincuenta y tres años. Bajo su mandato, el imperio alcanzó la mayor expansión territorial, desde el Éufrates en Mesopotamia hasta la cuarta catarata en Nubia.

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Egipto: Tutankhamón

Estatua de Tutankamón en Karnak

Tras la muerte de Akhenatón y un breve y confuso interregno, fue nombrado soberano de Egipto, Tutankhamón (c. 1342-1323 a.C.), un niño que entonces contaba con tan solo nueve años y quien, se cree, era hijo de Akhenatón con una hermana. Debido a su tierna edad, no estaba en condiciones de mantener y consolidar la doctrina monoteísta de su predecesor, que contaba con una nutrida oposición. Los sacerdotes tebanos aprovecharon la ocasión para hacerle repudiar la religión de Atón y le impusieron no solo la vuelta al antiguo culto politeísta, sino también el nombre de Tutankhamón y la reinstauración de Tebas como capital política y religiosa.

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Egipto: Ubicación geográfica

El país de Quimit

La región del Nilo fue llamada por los naturales Quimit, que significa la "tie­rra negra", para diferenciarla de la tierra roja o el desier­to. Los griegos lo llamaron Egipto, vocablo tal vez tomado de Acupta, palacio de la diosa Pta. El gran esplendor artístico y cultural que alcanzó esta cultura fue posible gracias a que el río Nilo, cuando se desbordaba, depositaba un fértil limo que hacía la tierra cultivable. Todos los años, con una regularidad increíble en el mes de julio, el río subía de nivel.

Ubicación geográfica de la civilización egipcia en el mapamundi

El territorio que ocupaba el Antiguo Egipto estaba constituido por una estrecha franja correspondiente al valle del río Nilo, en el noreste de África. Este río nace en los lagos Victoria y Alberto y desemboca en forma de delta en el Mar Mediterráneo. Tan solo 60 Km de ancho y 1200 Km de largo constituían este valle de tierras fértiles rodeado en gran parte por el desierto del Sahara.

Paisaje Natural

Egipto, ocupa el extremo nororiental del continente africano. Limita al norte con el Mar Mediterráneo; al sur con la actual Re­pública de Sudán; al oriente con Israel y el Mar Rojo, y al occidente con el desierto de Libia.

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Egipto: Unificación del Alto y Bajo Egipto

Alto y Bajo Egipto

Los primeros documentos escritos de la civilización egipcia se remontan al año 3000 a.C., aproximadamente. Antes de esa fecha, el territorio estaba dividido en dos reinos. En el norte se hallaba el Bajo Egipto, que iba desde Menfis (primera capital de Egipto) hasta la fértil región del Delta, una zona económicamente más desarrollada y conocida como la “tierra del papiro” por la gran abundancia de esta planta. En el sur se extendía el Alto Egipto, la “tierra de la cebada”, que comprendía desde Menfis hasta la primera catarata de Asuán, más allá de la cual comenzaba Nubia (región situada al sur de Egipto y al norte de Sudán, actualmente).

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El nacimiento de Israel

Moisés liderando a los israelitas fuera de Egipto. József Molnár.

Según la biblia, la historia hebraica arranca en torno al siglo XIX a.C. en Mesopotamia, de la mano de Abraham, quien recibió de Dios la orden de conducir a su pueblo hacia Palestina, la Tierra Prometida. En tiempos de Jacob, nieto de Abraham, los hebreos emigraron hacia Egipto para huir de una carestía, y allí crecieron y prosperaron; más tarde, oprimidos y convertidos en siervos o esclavos, fueron liberados por voluntad de Dios y por obra de Moisés, que en el monte Sinaí recibió de Dios la Revelación y la Ley (los diez mandamientos).

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Grecia: Civilización minoica

La primera civilización griega

ceramica teseo da muerte al minotauro Cerámica; Teseo da muerte al minotauro

La isla de Creta, montañosa pero fértil, fue testigo del surgimiento de la primera gran civilización sobre el suelo europeo. Hasta hace menos de un siglo, no se conocía casi nada de ella. Sin embargo, la leyenda de la Grecia clásica habla de Minos, rey de Creta que dominaba el Egeo con su poderosa armada. Este rey vivía en un palacio en que el símbolo sagrado era el hacha con doble hoja. No se sabe si Minos fue realmente un gobernante histórico o sólo un personaje mitológico. No obstante, no hay dudas sobre la sofisticación y prosperidad de los palacios de la Edad de Bronce, civilización que toma su nombre del rey cretense (civilización minoica).

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Grecia: Glosario

Grecia

Al fin de las Guerras Médicas, Atenas se convirtió en la potencia que encabezaba la prosperidad material e intelectual de toda Grecia. Sin embargo, los fundamentos de estas sociedades, que se basaban en las costumbres y tradiciones ancestrales, se fueron desintegrando. A diferencia de otras civilizaciones, la Grecia no contaba con libros sagrados o un corpus teológico dominante. Los preceptos de la moral pública y privada variaban de ciudad en ciudad y dependían muchas veces de la propia tradición. Los ciudadanos más cultos de las ciudades griegas, sintiendo crecer sus dudas ante los grandes misterios de la naturaleza y la existencia, se concentraron en el arte y los deberes civiles. Así descubrieron el “logos” término de muchas acepciones, pero que sintetiza la capacidad de conocimiento.

Acrópolis: Lugar alto y fortificado de las antiguas ciudades griegas, que incluía templos y santuarios. Las acrópolis más notables son las de Corinto, en el Peloponeso; la de unión, en el Ática; las de Tebas y Queronea, en la Beocia; y la de Atenas, la más conocida.

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Grecia: Historia y organización social

“El origen de la vida ciudadana”

Grecia es la cuna de la cultura europea. Allí nacieron, hace más de tres mil años, los cimientos de la cultura occidental. Es el fruto de la combi­nación, en el mar Egeo, hacia el 1200 a.C., de todo el esplendor de la Antigüedad oriental y su encuentro con un pueblo indoeuropeo emigra­do hacia el 2000 a.C., cuya lengua fue la que le dio su identidad y las bases de su genio. Pero ese hablar griego necesitó de la habilidad lin­güística de los fenicios, que convirtió en signos los sonidos de la lengua. Desde entonces, lo griego fue esa simiente raigal de la civilización europea, que aún impregna la cotidianidad actual.

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Grecia: Legado cultural y filosófico

Los Juegos Olímpicos


"Discóbolo de Mirón". Así se le llama a esta famosa escultura griega realizada por Mirón de Eleuteras al rededor del 455 a.C. Representa a un atleta en el instante anterior al lanzamiento del disco.

Según la tradición, el rey de la Élide, próxima al santuario de Zeus en Olimpia, organizó en 776 a.C. la primera olimpíada en honor del supre­mo dios de la religión griega. Un tor­neo de diversas competencias gimnásticas y militares (carreras, lanzamiento de disco y jabalina, arquería, pugilato, etc.) que desde entonces y cada cuatro años congregó pacíficamente a las poblaciones del Egeo. El evento se constituyó en un símbolo de la profunda identidad que ligaba a ese infinito conglomera­do de ciudades que jamás aceptarían ser subsumidas en un Estado unifica­do. El premio para las diversas prue­bas era la rama de olivo que ceñía al ganador e inscribía su nombre en la historia de los juegos. Incluso, mu­chos de estos triunfadores accedie­ron al derecho de ser inmortalizados en una escultura que se erigía en el bosque cercano al templo. Miles de espectadores de la Hélade concurrí­an, difundiendo luego por el mundo la influencia de los valores estéticos y morales de la cultura griega.

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