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Los métodos filosóficos

EL PROBLEMA DEL MÉTODO VERDADERO

Al afirmar que el método es el camino para llegar a la verdad, nos topamos con un primer inconveniente, que es precisamente la naturaleza de la verdad buscada. La historia de la filosofía nos muestra cómo esta verdad se ha concebido de distintas maneras y cómo se le han atribuido distintos significados. De hecho, para construir estas concepciones y comprender estos significados se han construido caminos distintos. El problema está en que la verdad, en los términos en que se ha comprendido desde los griegos, se concibe como única, eterna e inmutable. Por lo tanto, la pluralidad de concepciones y métodos puede corresponder a modos de ser no auténticos, desde la perspectiva de la verdad única, o puede significar que la legítima naturaleza de la verdad es su pluralidad, y por lo tanto, cada método y cada filosofía corresponden a aspectos o puntos de vista de la verdad.

Los métodos de los primeros filósofos se definieron, básicamente, como una exposición o demostración de certezas, exposición que daba razón de la naturaleza de la verdad. Pero fue hasta la época moderna que la investigación sobre el método cambió la perspectiva de la exposición de lo ya sabido o intuido por un "método de invención" que iba más allá de la demostración, y que en lugar de dar razón de la verdad de una proposición, se ocupaba en encontrar la proposición verdadera, para "bien conducir la razón y buscar la verdad en las ciencias", como decía Descartes en su Discurso del Método.

Rene Descartes
Pero inmediatamente después, caí en la cuenta de que, mientras de esta manera intentaba pensar que todo era falso, era absolutamente necesario que yo, que lo pensaba, fuese algo; y advirtiendo que esta verdad: "Pienso, luego existo", era tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos eran incapaces de conmoverla, pensé que podía aceptarla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que andaba buscando. 
RENÉ DESCARTES, Discurso del método.

La investigación de los filósofos modernos sobre el método, sentó las bases del método científico, gracias al cual las ciencias alcanzaron un gran desarrollo tecnológico. Precisamente este éxito del método científico matizó aun más el problema del método filosófico, pues si bien todos los métodos que se han planteado a lo largo de la historia se concibieron como universales y no particulares o "personales", ninguno se impuso, de una manera tan satisfactoria a la aprobación general, como el científico. Por esta razón, la Ilustración se empeñó en integrar los logros del método propio de las ciencias a los quehaceres de la filosofía. Así nacieron las ciencias del espíritu, es decir, aquellas investigaciones de origen filosófico que establecieron su método según el modelo hipotético-deductivo del científico. De ese modo surgieron como ciencias la sociología, la antropología, la psicología, etc., que antes eran tratados de la filosofía, pero gracias a la inspiración y al uso del método científico, se establecieron como conocimientos autónomos y autosuficientes, con sus propios métodos y propósitos. Los autores de este cambio guardaban la esperanza de conocer verdades al estilo de las verdades y logros científicos. Sus expectativas, sin embargo, no lograron satisfacción.

Método científico
El método científico es el procedimiento del que se sirve una ciencia para conocer su objeto y transmitir sus contenidos. Sirve por un lado para la investigación y por otro lado para la divulgación a la enseñanza. Normalmente procede por experimentación: a partir de la observación de unos fenómenos postula hipótesis explicativas, para las cuales desarrolla una expresión matemática. Posteriormente, se prueban dichas hipótesis con la experimentación controlada de los fenómenos observados inicialmente. Si se comprueba la hipótesis en la experimentación, se plantea una ley científica, que es el propio conocimiento de la ciencia.

EL IDEAL DE MÉTODO

El ideal de establecer una verdad sólida para los asuntos humanos desde el método científico naufragó desde sus orígenes. A diferencia de las ciencias naturales, las ciencias del espíritu no pudieron delimitar y definir claramente su objeto de estudio -lo humano-, y por lo tanto, todas sus especulaciones perdieron peso al enfrentarse a la indeterminada realidad del hombre.

La certeza original de la verdad se cambió por la adecuación al proceder científico de las intuiciones de dicha certeza, y con ello se desviaron todos los propósitos del proceder filosófico. A pesar del fracaso, la filosofía aún se niega a desprenderse del ideal de construir un método único y auténtico, que permita encontrar la verdad eterna e invariable. Ese fue el propósito de Husserl al intentar construir una filosofía como ciencia estricta, cuya particularidad fuera ser ella misma método.

Metodología
En un principio, los filósofos modernos denominaron con este nombre una rama de la lógica relativa a los problemas del método, en cuanto ésta estudiaba las formas del pensamiento en general y la metodología las formas particulares o específicamente aplicables.
Hoy en día no se considera a la metodología como parte de la lógica, toda vez que lo relativo al método no sólo tiene que ver con cuestiones lógicas (formas de pensamiento) sino también con asuntos epistemológicos o incluso metafísicos.
De otro lado, para las ciencias la metodología consiste en la rama que estudia los procedimientos metódicos propios de cada disciplina, con los cuales se llevan a cabo las investigaciones.

De otro lado, la filosofía contemporánea descree de una verdad absoluta y se aferra a resultados parciales del conocimiento, afirmando la pluralidad del saber y por lo tanto, una pluralidad de métodos, con la esperanza de su fecundidad de conocimiento.

Pero si hay algo importante para resaltar de este estado de cosas del problema del método para la filosofía, es la importancia de los métodos propuestos, que si bien no son cada uno suficientes para el trabajo filosófico, no por ello dejan de ser caminos válidos para buscar la verdad. A lo largo de la historia, los filósofos han hecho uso de varios modelos de métodos para sus investigaciones y, seguramente, mirar de cerca dichos modelos nos permita tomar el sendero correcto al momento de iniciar nuestra propia búsqueda de la verdad.

LOS MÉTODOS

Podemos hablar de métodos generales y de métodos específicos. Los generales son aquellos que son aplicables a varias ramas del saber y que pueden hacer parte, ellos mismos, de otros métodos. Los métodos específicos son los determinados por los objetos que estudian o por las verdades o intuiciones que se proponen descubrir.

MÉTODOS GENERALES

Los métodos generales -que sirven para aproximarse a cualquier tipo de conocimiento- se pueden enmarcar dentro de dos procedimientos básicos: la inducción y la deducción, en los que se inscriben otros procedimientos como el análisis, la síntesis, la demostración, etc. Normalmente, cualquier camino o método que utilicemos para la consecución de un conocimiento estará determinado por la inducción o por la deducción.

La inducción es el proceso mediante el cual, a partir de un conocimiento particular, podemos formular principios o leyes generales. Los procesos inductivos que más utilizamos son:

- El análisis: es el estudio de las partes por separado.

- La observación: es la atención intencional sobre algo.

- La experimentación: es la observación provocada en condiciones creadas especialmente para el evento en cuestión.

- La comparación: es el estudio de semejanzas y diferencias.

- La generalización: es la extensión de un concepto particular a un campo de aplicación mayor, dando lugar a conceptualizaciones universales o generales.

La deducción es el proceso a través del cual aplicamos una ley general a un fenómeno particular. Los procesos deductivos más utilizamos son:

- Lasíntesis: es el estudio de las partes que integran un todo.

- La demostración: es un proceso racional que nos permite confirmar un principio o ley.

- La comprobación: es la verificación de un principio.

- La aplicación: es el empleo de un principio en un caso particular.

- La sinopsis: es la representación gráfica de un todo orgánico.

MÉTODOS ESPECÍFICOS DE LA FILOSOFÍA

Son múltiples los intentos de clasificar los métodos específicamente filosóficos. A continuación vamos a reseñar los dos tipos de clasificación más comunes.

• Primer tipo de clasificación de los métodos filosóficos

Según esta clasificación, que es de carácter general, existen tres métodos fundamentales, a partir de los cuales se constituye una concepción particular de la filosofía.

- Método dialéctico: consiste en la formulación de leyes totales o ideas universales que reúnen, depuran y fundamentan los conocimientos particulares y aparentemente antagónicos, como las contradicciones del lenguaje, las contradicciones del desarrollo de la historia, las contradicciones del proceso de la naturaleza, etc. De este modo se niega la posibilidad de cosas o de principios independientes entre sí o con respecto al mundo como totalidad. Sobresalen en el uso de este método Platón y Hegel, entre otros.

- Método logístico: consiste en la postulación y afirmación de principios indudables e insubordinados (cosas, leyes, signos) a partir de los cuales se puede deducir todo el conocimiento. Su carácter más radical está puesto en la definición y en la unívoca condición de las naturalezas simples o de los términos empleados, que deben estar perfectamente determinados. Demócrito, Descartes, Leibniz y Locke sobresalen en su utilización.

- Método de indagación: consiste en la postulación de una pluralidad de métodos a partir de unos principios lógicos, cada uno de los cuales está adecuado al campo específico de su uso, según su objeto o ciencia, en donde se presta mucha atención a los resultados obtenidos y al proceso del conocimiento. De esta manera procedió Aristóteles con la lógica y Francis Bacon con la experimentación.

• Segundo tipo de clasificación de los métodos filosóficos

Según esta clasificación, existen seis tipos de métodos filosóficos, que responden a un análisis histórico de la investigación de las capacidades del conocimiento.

- Método empírico-racional: así puede considerarse el procedimiento de la filosofía griega en su conjunto, en cuanto surge de la convicción de que las fuentes del conocimiento son dos: los sentidos yla razón.

Según este método, el conocimiento comienza con la experiencia adquirida por medio de los sentidos. Pero, teniendo en cuenta que lo que podemos captar de este modo siempre cambia -nuestras experiencias nunca son iguales-, debemos conservar de ellas solamente aquello que permanece, es decir, lo que podemos captar con la razón y comprender por el intelecto. De esta manera vemos de las cosas lo que es general, universal y necesario a todos los seres.

- Método empirista: a diferencia del anterior, el empirismo privilegia una de las fuentes del conocimiento, la única que a su entender está a la base del conocer. Esta es la experiencia, es decir, el conocimiento por los sentidos, en donde surgen las verdaderas ideas, aquellas que coinciden con las cosas.

El método empirista comprende que la tarea primordial de la filosofía es establecer el origen del conocimiento humano y por lo tanto la naturaleza humana y la constitución psíquica básica del sujeto que tiene experiencias. Así lo comprendieron autores como Locke, Berkeley y Hume en los siglos XVII y XVIII.

- Método racionalista: consiste en la afirmación de la razón como única fuente del conocimiento, pues considera que sólo podemos tener certeza de las ideas que tenemos, en la medida en que no intervenga en ellas nada de la experiencia, que es cambiante y confusa. Para los racionalistas, antes que el sentimiento está la razón: nada hay en el intelecto que antes no haya estado en el sentido, excepto el intelecto mismo.

Tal es el caso de Descartes, quien sólo comprende como fuente del conocimiento una idea "clara y distinta" de verdad evidente: pienso, luego existo, para lo cual no tiene que recurrir a ninguna experiencia. Leibniz, por su parte, coloca como fuente de conocimiento el principio de no-contradicción y el principio de razón suficiente, sin las cuales sería imposible fundamentar las verdades de hecho o por experiencia.

Otra prueba de la primacía de la razón la encontraron los racionalistas en la matemática y en sus métodos de construcción y síntesis, por lo que tomaron como modelo dicha ciencia para la investigación filosófica, tal como lo hizo Spinoza, entre otros.

- Método trascendental: la filosofía moderna alcanzó su cumbre con el método trascendental creado por Kant, en donde se concilian de algún modo las posturas de empiristas y racionalistas. Su preocupación no está en el origen del conocimiento sino en las condiciones de posibilidad de tal conocimiento, es decir, en poder fundamentar el saber, en dar razón de todo el saber racional humano. En la Crítica de la razón pura Kant formula tres preguntas que expresan los intereses de la razón: qué puedo saber con respecto a las posibilidades del conocer; qué debo hacer en cuanto a las orientaciones de la moral y qué me es dado esperar con respecto al futuro de las acciones moralmente correctas. En estas preguntas se resume una postura centrada en el sujeto que conoce y en la posibilidad (trascendental) de todo conocimiento.

Por el camino trazado por Kant transitó también el idealismo alemán, representado por Fichte y Hegel principalmente, abordándolo cada uno de maneras diversas.

- Método analítico-lingüístico: para los filósofos del siglo XX los problemas del origen o de la fundamentación de la filosofía no tienen mucho sentido. Para ellos, los problemas de la filosofía surgen porque las expresiones filosóficas son imprecisas y oscuras y dan lugar a confusiones. Por lo tanto, consideran que lo que se debe analizar es el lenguaje y tratar de aclararlo para poder fundar el conocimiento. Estos análisis han tenido principalmente dos orientaciones: el análisis formal del lenguaje -sus formas lógicas y semánticas- y el análisis del uso del lenguaje -las formas en que se emplea y se transforma-. En la utilización de este método se destaca principalmente Wittgenstein.

- Método hermenéutico: en principio, la tarea hermenéutica consistió en el arte de interpretar y comprender el sentido de textos, principalmente religiosos y jurídicos, pero también literarios, científicos y filosóficos. Para ello era fundamental conocer el contexto en el que se habían escrito y explicitar los problemas a los que trataban de responder.

Más adelante, algunos filósofos contemporáneos llevaron esta disciplina más allá de los textos y la universalizaron. De acuerdo con ellos todas las acciones humanas y todos los acontecimientos históricos necesitan ser comprendidos e interpretados porque tienen sentido. Estos acontecimientos no pueden abordarse desde el método científico, sencillamente porque no existe entre ellos una relación de causalidad. Para explicarlos es necesario comprender su sentido e intentar interpretarlo. El método hermenéutico se pregunta fundamentalmente por la posibilidad de la comprensión, tanto de las ideas de la razón como de las acciones humanas y de los acontecimientos históricos. En este método podemos ubicar las investigaciones de Nietzsche sobre la cultura occidental, a Heidegger cuando dice que "el lenguaje es la casa del ser" o a Gadamer que señala la historicidad, la tradición y la autoridad como elementos que determinan la comprensión y la interpretación.

Este es un panorama muy general de los caminos que ha seguido la filosofía y por ello no puede suscribirse totalmente ningún filósofo a uno de estos tipos de método, ni toda la filosofía a algunas de estas caracterizaciones. Quedan por fuera propuestas interesantes y complejas, como la fenomenología de Husserl, el historicismo de Dilthey o la escolástica medieval. De todos modos, estos señalamientos generales nos permiten, por un lado, familiarizarnos con los caminos más transitados por la filosofía y, por el otro, tomar conciencia de su apasionante complejidad.

Referencia:
Valero Castillo, C. A., Galindo Neira, L. E., Archila Ruiz, L. A. (2000). Filosofía 10. Editorial Santillana S.A.