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Islam: Ciencia y literatura

 
 

Mientras la astronomía se marchitó en la Europa medieval, ésta floreció en el islam

La cultura musulmana es uno de los productos más brillantes de una sociedad desarrollada durante siglos bajo la influencia de múltiples brazos tributarios, tanto propios de las civilizaciones de oriente como del occidente europeo. Tanto en el ámbito científico como en el específicamente artístico, el desarrollo musulmán data de la Edad Media, período en que conoce una de sus más importantes expansiones religiosas. La cuna de estas expresiones será la ciudad de Damasco, en tiempos de la dinastía Omeya, y con la caída de ésta, la posta será tomada en Bagdad, ya con el ejercicio hegemónico del poder por parte de los Abásidas.

La base de la ciencia musulmana hallará en las obras de la antigüedad una sólida plataforma donde apoyarse. A partir de los manuscritos y traducciones llegados al corazón del territorio musulmán se irá gestando paulatinamente una cultura árabe clásica, enriquecida con los aportes de sus propios pensadores y científicos. Este desarrollo de la producción científica musulmana irá a contramarcha de la Edad Media europea. Fundamental será para ello una tradición muy cara al islamismo, como lo es el establecimiento de prestigiosas universidades, como las de Córdoba, Túnez, el Cairo y Bagdad.

La química y las matemáticas fueron dos áreas particularmente desarrolladas. En la primera, alcanzaron conocimientos sobre las propiedades de los ácidos y las sales. En la segunda, incorporaron de la ciencia hindú el concepto de cero, que posteriormente introdujeron en Europa. Por otra parte, sentaron las bases del álgebra y los logaritmos, que también comenzaron a aplicarse en el viejo continente. Pero donde también descollaron los musulmanes fue en el ámbito filosófico.

estudiosos musulmanes
Los estudiosos musulmanes tradujeron las obras de pensadores clásicos, entre ellos Aristóteles, y las difundieron en Europa. Entre sus principales representantes destacan Avicena y Averroes.

La ciencia en el islam

Hacia el siglo X, el esplendor de los califatos independientes alcanzó su mayor esplendor. Particular importancia tuvo la tolerancia que el islam sostuvo con y hacia otros credos y culturas, lo que facilitó la transmisión y el aprovechamiento de conocimientos originados en otras latitudes. Las ciudades musulmanas se convirtieron en centros intelectuales, donde las ciencias florecieron.

Los árabes construyeron una diversa gama de instrumentos que permitieron el mejor desarrollo de ciertas actividades. Un ejemplo será el astrolabio, fundamental para el progreso de la navegación. La eficacia de estos instrumentos se completaba con una matemática perfeccionada. Entre otras cosas con la introducción del número cero, y con sistemas de cálculo complejo y de gran exactitud para las mediciones.

Avicena, el médico de la corte

Considerado como uno de los mayores sabios médicos de todos los tiempos, el persa Ibn Siná (980-1037), más conocido como Avicena, también se destacó en el ámbito del pensamiento filosófico. Su producción incluye una nómina de más de 400 obras, sobre todo de filosofía y medicina, aunque también de astronomía y hasta de costumbres. Su obra cumbre, conocida como “Canon de medicina” o “Canon de Avicena” recoge el conjunto de sus conocimientos médicos y farmacéuticos. Según la tradición, a los 17 años Avicena salvó la vida del Emir Nuh ibn Mansur, quien lo recompensó permitiéndole estudiar en la biblioteca real. Tres años más tarde publicará “La inocencia y el pecado”. Un estudio sobre usos y costumbres de la época.

Avicena enseña el método de realización de la sangría
En la ilustración Avicena enseña el método de realización de la sangría, su discípulo AI-Jozjani toma nota del Maestro.

Sus discípulos le llamaban Cheikh el-Raïs que significaba “príncipe de los sabios”, o “el más grande de los médicos”. Las enseñanzas de Avicena quedaron plasmadas en sus obras. Aunque también en la actividad de docencia que impartía en charlas a los estudiantes de filosofía. Sus enormes conocimientos lo convirtieron en un privilegiado consejero real, función que desarrolló hasta el 999.

Mecánica

El estudio de los fenómenos celestes y de las matemáticas permitió a los hábiles inventores árabes un particular gusto por la mecánica, fabricando diversas piezas que, a pesar de su dudosa funcionalidad, dan una muestra cabal del desarrollo alcanzado en el pensamiento de la movilidad mecánica.

La astronomía

Asociadas al entendimiento de los fenómenos físicos, las matemáticas y la astronomía constituyeron para los musulmanes un campo científico de enorme desarrollo. Los árabes, por ejemplo, propiciaron el desarrollo de nuevos estudios, independientes de los hasta entonces muy difundidos estudios originados en la Mesopotamia. De hecho, elaboraron teorías y técnicas de estudio y orientación, complementadas con mapas celestes y calendarios.

Astrónomos miniatura otomana del siglo XVI
Astrónomos miniatura otomana del siglo XVI

La literatura del islam

Buena parte de la producción literaria inicial revistió un inocultable carácter religioso, entre los que destacan las sunnah, el tafsir o Comentario sobre el Corán. También las palabras de Alí recopiladas por Nahj al-Balaghah bajo el título de “El camino de la elocuencia”. Luego se popularizó una literatura de comentarios sobre los textos sagrados e, incluso, sobre la vida y las enseñanzas del Profeta. Entre las obras literarias sobresalen las crónicas de viajes.

Pero sin duda es "Las mil y una noches" la obra capital que le ha dado a la literatura de los musulmanes un estatus consagratorio. Esta obra constituye una apasionante recopilación de relatos concatenados en la que aparecen personajes que quedarán definitivamente establecidos en el imaginario popular, como Aladino y Alí Baba.

La caligrafía árabe

Considerada la más importante de las artes islámicas, su valor reside en un principio profundamente religioso: “Dios enseñó con el cálamo” una caña con la que los antiguos musulmanes escribieron sus primeras letras. Por otra parte, como Dios habló originalmente en árabe y las primeras escrituras fueron en ese alfabeto, lengua y escritura fueron consideradas sagradas. La caligrafía árabe se caracteriza por sus formas estilizadas y bellamente artísticas, siempre acompañadas de una decoración con los más variados temas pictóricos.

la escritura caligráfica se convirtió en un arte aplicado a la arquitectura
La caligrafía no era un arte exclusivo de los manuscritos. Al prohibir la religión musulmana la representación de seres vivos como motivos ornamentales, la escritura caligráfica se convirtió en un arte aplicado a la arquitectura -con versículos del Corán tallados en las mezquitas-, la cerámica, los textiles y la metalistería.

Las grandes familias caligráficas

El alfabeto árabe dispone de dos grandes estilos caligráficos: la familia formada por la escritura cúfica primigenia y todos sus derivados, de carácter formal y estrechamente vinculada a los escritos religiosos; y el grupo de cursivas, más libres y de mayor calado artístico.

Cúfica: Se considera que la escritura cúfica fue creada por el cuarto califa del islam en Kufa (Irak). La cúfica puede ser cuadrada, foliada o floral.

Cursivas: Conocidos como Aqlam al-Sitta (las seis manos). Existen seis estilos básicos de cursiva árabe, establecidos ya en el siglo XI: Naskh, Thuluth, Muhaqqaq, Rihani, Tauqi y Riqa.

Persas: En el siglo XIII apareció en los territorios persas una nueva cursiva, la taliq, considerada por los expertos el resultado de la mezcla del alfabeto árabe con el antiguo alfabeto sasánida.

Nastaliq: Derivación de la taliq, creada por Mir Ali Tabrizi en elsiglo XIV. Perfeccionado en la corte timurí, este estilo se convirtió en el estándar para la copia de los poemas épicos persas.

Por lo general, la caligrafía estaba estrechamente ligada a la representación pictórica, y entre ambas resolvían magníficamente los relatos cortesanos, militares y de la vida cotidiana.

 Cálamos de caña empleados en caligrafía árabe
Cálamos de caña empleados en caligrafía árabe

Las principales obras y el patrocinio cultural de los timuríes

La caligrafía timurí se desarrolló a partir de la copia manuscrita del Corán y los clásicos de la poesía épica persa escritos entre los siglos X y XIV. Entre estos últimos destacan sobre todo el Shah-Nameh -libro de los reyes- de Firdusi, el Jamseh -Quinteto- de Nizami y el Gulistan -Jardín de Rosas- de Saadi. A pesar de la violencia de las conquistas de Tamerlán que le dieron origen, la dinastía timurí (1387-1502) se destacó por el apoyo de los monarcas a los artesanos de las ciudades del reino. Así, mientras en Samarcanda se promovió la arquitectura, en Herat y Shiraz se patrocinaron las dos escuelas que capitalizarían el arte caligráfico persa.

Herat: Brillantes copias del Gulistan (1426) y el Shah-nameh (1429) la convirtieron en la escuela más importante. A partir de 1468, se benefició del patrocinio del sultán Hussain ibn Mansur ibn Baiqara.

Shiraz: Centro literario, desarrolló su escuela caligráfica a raíz del patrocinio del sultán Ibrahim (1414-1435). La obra más importante que se conserva es el Khavar­nama de Ibn-Husam (1480).

  calígrafo
Por lo general, los calígrafos gozaron de la mayor estima en los sultanatos y entre todas las clases sociales, y se daba por sentado que semejante arte era un don divino.

Predecesores y continuadores

Abasíes: Califato que completó el proceso de arabización de Persia, imponiendo su idioma como lengua culta y su alfabeto como sistema de escritura.

Ilkhánidas: La dinastía anterior a los timuríes inició la caligrafía con alfabeto árabe, pero en lengua persa, recuperada para detener el proceso de arabización.

Safávidas: A pesar de tener su capital en Isfahan, la dinastía sucesora de los timuríes mantuvo a Shiraz como capital del arte caligráfico del nuevo reino.

Las Mil y Una Noches

Conocida como la más célebre antología de cuentos árabes, lo fantástico de sus personajes y aventuras la han perpetuado y dado fama universal. El origen de la obra es un viejo libro persa, “Los mil mitos” traducido y vuelto a compilar en el siglo IX, supuestamente por el cuentista Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshigar. Entre las historias de "Las mil y una noches" destacan aquellas que tienen como protagonistas a Aladino, con su inefable lámpara maravillosa; a Simbad, el marino, y a Alí Babá y la banda de los 40 ladrones.

La historia se inicia con el descubrimiento de la infidelidad de la esposa del sultán Schahriar. El sultán, perturbado, cree que todas las mujeres son iguales, por lo que ordena que le consigan una para cada noche y que la misma sea ejecutada a la mañana siguiente. Al tocarle el turno a la princesa Scheherezade, ésta prepara un plan para eludir la maldición, y comienza a contarle una historia cuyo final promete para la noche siguiente. Como el sultán quedó atrapado por la narración, repetirá el artilugio por mil noches, al cabo de las cuales, encantado, el sultán suspende la sentencia. Luego vivirá con ella en la mayor felicidad.

Sherezade y el Sultán Shahriar
Sherezade y el Sultán Shahriar

La célebre recopilación de "Las mil y una noches" incluye las hazañas de personajes que tendrán un deslumbrante futuro en las historias universales de aventuras. Uno de los casos emblemáticos es el de Simbad el marino, un héroe oriundo del puerto de Basora que en sus viajes atravesará las más emocionantes aventuras.

El pescador y el genio” es otra de las aventuras de la notable obra. El genio, de manera particular, es una figura recurrente que ha quedado establecida por siempre en el imaginario universal. Guerreros de gran coraje, mujeres bellísimas y las más variadas ambientaciones dan vida a situaciones ficcionales que entretuvieron a los lectores de todas las épocas. Los relatos de "Las mil y una noches" tuvieron una repercusión en las tradiciones y leyendas de numerosas culturas, y particularmente en las canciones de gesta de la Europa medieval. Uno de los personajes que reencarnará en la antigua Persia en la figura de Rostam es uno de los héroes míticos más populares.

Alí Babá es quizás uno de los personajes más famosos de "Las mil y una noches”. Conocedor de la existencia de un tesoro guardado por una banda de 40 ladrones, él les robará parte del botín llegando al escondite, que se abre cuando pronuncia las palabras mágicas: “ábrete, sésamo”. Los ladrones buscarán venganza, pero gracias a la ayuda de la fiel Morgiana, todos ellos van a morir.

Morgiana ofrece bailar para el invitado de Ali Baba
Morgiana ofrece bailar para el invitado de Ali Baba, el jefe de los ladrones, y lo mata con su daga.

Entre la filosofía y la religión

Los musulmanes se distinguieron tanto por la importancia que prestaron a los estudios religiosos, como a los filosóficos y científicos. Entre un nutrido elenco de pensadores sobresalió ibn Rushd, más conocido por su nombre latinizado Averroes. Nacido en Córdoba, Al-Ándalus, en 1126. Averroes procede de una familia con linaje intelectual. Su educación desembocaría en una especial atracción por la filosofía, aunque también abordó con igual pasión los estudios coránicos y las leyes devenidas de su mayor texto sagrado. Además, fue un destacado médico, jurista, filósofo y matemático.

Su obra es extensa y en buena medida a él se debe el conocimiento y difusión de los escritos de Aristóteles, los que clasificó y comentó. De esta ocupación surgió, justamente, el nombre con el que se lo conocería “el comentador”. Sus escritos influyeron de manera decisiva en el posterior pensamiento europeo, particularmente en el Renacimiento. Fue un defensor de la legitimidad de la filosofía y la religión como ámbitos no contradictorios entre sí, contrariando las afirmaciones de Al-Ghazali, que señalaba la supuesta oposición. Entre sus obras destacan una enciclopedia médica y los ensayos filosóficos “La incoherencia del incoherente” y “Sobre la armonía entre la Religión y la Filosofía”. Falleció en Marruecos, en 1198.

Averroes con sus discípulos
Averroes con sus discípulos. A pesar de la condena de 219 tesis averroístas por parte de la iglesia católica en 1277, muchas de éstas sobrevivieron en la literatura posterior europea. 

 
 
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