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La Hidrosfera

La hidrosfera se define como la parte del agua que se encuentra sobre la superficie terrestre. La temperatura media de nuestro planeta (unos 15 °C) permite la existencia del agua en sus tres posibles estados: sólido, líquido y gaseoso, estando presente en los continentes, en los mares y océanos, y en la atmósfera.

La hidrosfera incluye los océanos, mares, ríos, lagos, agua subterránea, el hielo y la nieve
La hidrosfera incluye los océanos, mares, ríos, lagos, agua subterránea, el hielo y la nieve.

La Tierra es el único planeta del sistema solar en el que está presente de manera continua el agua líquida. Se encuentra muy desigualmente repartida, ya que aproximadamente un 97% corresponde a los océanos y sólo un 3% está presente en los continentes. De esta última, casi un 2,5% se encuentra en estado sólido (congelada) en los glaciares y un 0,6% son aguas subterráneas, con lo que el agua disponible por el hombre en forma de ríos, lagos, seres vivos, etc., es de sólo un 0,014%.

La totalidad de la masa de agua oceánica se reparte en cinco cuencas principales; las más grandes corresponden a los océanos Pacífico, Atlántico e Indico y las menores a los océanos glaciales Ártico y Antártico. Existen además otras áreas menores que reciben el nombre de mares y que pueden estar más o menos rodeadas por tierra firme.

La salinidad del mar es debida al aporte ancestral de iones solubles desde los continentes
La salinidad del mar es debida al aporte ancestral de iones solubles desde los continentes, aunque también se considera que puede existir un cierto aporte desde las dorsales oceánicas.

Tanto en los mares como en los océanos el agua contiene diversas sales, entre las que abunda especialmente el cloruro sódico (la sal común), que le proporciona su característico sabor salobre. La salinidad media del mar, o contenido en sales, es de unos 35 gramos por litro. Esta proporción de sales hace que el agua marina sea más densa que la continental, con un valor aproximado de 1,028 g/cm². La salinidad del mar alcanza valores mayores en los mares tropicales, debido a que la menor pluviosidad hace que la disolución de las sales sea también menor.

El ciclo hidrológico

Con este término se designa al conjunto de cambios de estado y de lugar que sufre el conjunto de las aguas que constituyen la hidrosfera. Tales modificaciones se producen dentro de un proceso cíclico o circuito prácticamente cerrado, en el que tanto las entradas como las salidas son muy reducidas, limitándose en el primero de los casos a pequeñas cantidades de aguas jóvenes de origen magmático, y en el segundo a la minúscula parte de vapor de agua que, disociado por los rayos UVA solares, es capaz de escapar al campo de atracción gravitatoria terrestre.

El ciclo hidrológico, a grandes rasgos, tiene lugar de la siguiente manera:

El ciclo hidrológico

El calor del Sol evapora el agua en estado líquido que se concentra de forma mayoritaria en los océanos. El vapor de agua se condensa en la atmósfera formándose las nubes, que se pueden desplazar a otros puntos del globo. Cuando las nubes se enfrían liberan el agua que contienen en forma de agua o nieve, según que el enfriamiento sea mayor o menor. Esta agua cae sobre los continentes, donde a través de los ríos por un proceso denominado escorrentía vuelve al mar. Una parte de las precipitaciones se infiltra en el terreno dando lugar a las aguas subterráneas, que al final también acaban desembocando en el mar.

Referencia:
Zamora, M. A. (2004). Geología. Enciclopedia Global Interactiva. Grupo Cultural S.A.