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Vikingos: Mitología

 
 

Odín

Protagonistas de una serie de creencias y leyendas escandinavas, los dioses nórdicos no portaban verdades reveladas ni eran inmortales. Estaban agrupados en dos grandes divisiones, los Asir o Ases eran los más importantes, entre los que se destacan Odín, el supremo de todos ellos, y uno de sus hijos, Thor. Este grupo de dioses habitaba en el Asgard, una ciudadela especialmente dedicada a ellos.

Una segunda clasificación agrupa dioses más antiguos, conocidos como Vanes o Vanir, quienes fueron incorporados al panteón local. Completan el entramado mítico una serie de seres extraordinarios entre los que sobresalen las valquirias, que recogían a los más valerosos guerreros muertos en combate para llevarlos junto a Odín, elfos conocidos como seres de luz, hadas, duendes, gigantes y un sin numero de seres asombrosos.

Panteón vikingo

panteón vikingo

El panteón religioso de la socie­dad vikinga constituye uno de los más ricos de las culturas paganas europeas. A la cabe­za se hallan Odín, Thor y Freyr, a los que se subordina disciplinadamente toda una serie de divinidades menores. Aunque el tercero (Freyr) es un dios Vanir, pertenece al panteón por su importancia y antigüedad.

Odín

Odín era el jefe supremo de todos los dioses. Dios de la gue­rra, lo que implicaba, a su vez, ser el dios de los guerreros que participaban en ella y de los muertos, cuyas almas reclutaba para formar un ejército propio, reservado para el gran combate final contra las fuerzas del caos.

Hijo de Bor y de la giganta Bestia, Odín era también el dios de la sabidu­ría, la magia, la poesía, la profecía, la música, la victoria y la caza. Su lugar de residencia era el Asgard, donde hizo construir un palacio “Valaskjálf”. Desde su trono ausculta el desarrollo de la vida humana, observando todo lo que acontece.

castillo de Odín
La gran morada de Odín, que lleva el nombre Valaskjálf en el cual esta su trono llamado Hliðskjálf, desde donde se sienta y vigila todas las tierras.

Odín engendrará con su esposa Frígg, diosa del amor, la fertilidad y la fidelidad conyugal, una larga progenie de dioses, entre los que destacan Thor, Balder, Vidar y Váli. Frígg, es presentada como el ideal de esposa y por ello mismo modelo primordial de las mujeres vikingas.

Odín es la deidad más importante del panteón vikingo, suele ser representado como un dios poderoso, siempre preparado pa­ra entrar en combate convenientemen­te armado con su lanza, conocida como Gungnir. También lo acompañan dos cuervos, Hugin y Munin, quienes representan el poder del conocimiento y de la memoria. No en vano Odín es también el dios de la sabiduría. Además de los cuervos, Odín cuenta con Sleipnir, una cabalgadura de ocho patas, y sus lobos Geri y Freki.

Sleipnir
Odín en su cabalgadura Sleipnir y sus lobos Geri y Freki.

Las obedientes valkirias, divinidades femeninas que debían elegir a los guerreros más valientes caídos en batalla y llevarlos junto a Odín, los reclutaban para luchar a su lado contra las fuerzas del caos. Para ellos Odín reserva un lugar en el Valhalla, el cielo de los guerreros, y estarán a su la­do cuando se ofrezcan los fastuosos ban­quetes en honor de los mejores. Posteriormente volverán a la guerra, pero esta vez para librar el combate final.

 valhalla
Odín con un grupo de hermosas valkirias dan la bienvenida al Valhalla a un héroe muerto en combate.

Thor

Después de Odín, el dios más emble­mático de los vikingos es Thor, dios del trueno y él mismo hijo de Odín.

Thor es el dios preferido de los cam­pesinos, en tanto dominador de las fuer­zas intervinientes en el proceso de la agri­cultura. De él dependen los grandes temporales, tormentas y lluvias, que pue­den favorecer o destruir, según su intensidad, las cosechas vikingas. Por lo general, golpea con su martillo a los grandes enemigos de la raza humana, como los trolls, seres gigan­tes y horrorosos. Desde este punto de vis­ta, y muy a pesar de su aspecto y comportamiento iracundo, Thor es un auténtico dios protector y benévolo.

Thor
Thor en la batalla contra los gigantes, de Marten Eskil Winge, 1872.

Thor es el dios del trueno y de la guerra, a diferencia de su padre Odín, Thor es el protector de los mortales más comunes, como los campesinos. No es casual que así sea, ya que como dios del trueno tiene en sus manos el futuro de las cosechas. De aquí se desprende su representación más común, blandiendo un martillo que descarga con la fuerza de un rayo y produciendo un gran estrépito. Por lo general se lo reconoce por su pelo rizado y rojizo y su frondosa barba. Su esposa es Sif, a veces asociada a la giganta Jarnsaxa, con quien tuvo un hijo.

De niño Thor se destacó por su gran tamaño y fuerza y, muy poco después de su nacimiento, sorprendió a la asamblea de los dioses levantando y arrojando juguetonamente diez grandes fardos de pieles de oso. Aunque era por lo general de carácter afable, Thor incurría a veces en una cólera terrible y como en esas ocasiones era muy peligroso, su madre, incapaz de controlarle, lo enviaba lejos de su hogar y confiaba su cuidado a Vingnir (el alado) y a Hlora (calor). Estos padres adoptivos, que eran también considerados como la personificación de los relámpagos difusos, pronto lograron controlarle y le criaron tan sabiamente que los dioses guardaron un recuerdo muy agradecido de sus amables servicios.

Thor transportado por Tanngrisnir y Tanngnjóstr
Thor transportado por Tanngrisnir y Tanngnjóstr.

Thor viaja en un carro que es tirado por los machos cabríos mágicos, llamados Tanngrisnir y Tanngnjóstr. Tenían la peculiaridad de que Thor podía cocinarlos y luego si necesitaba continuar su viaje, cubría los huesos con la piel y utilizaba el poder regenerador de su martillo para volverlos a la vida. En una ocasión en que pidió hospedaje en la cabaña de unos campesinos para pasar la noche, cocinó los machos cabríos y uno de los hijos de la familia, llamado Thialfi, quebró uno de los huesos, de modo que cuando Thor los devolvió a la vida a la mañana siguiente, notó que uno de ellos cojeaba.

Thor es honesto, directo y justo, pero tiene un temperamento furioso. Muchos de los que adoraban a Thor en aquellos tiempos, lo preferían a él por encima de Odín, que era conocido por su sed de sangre.

Thor contra la serpiente de Midgard
En el Ragnarök (batalla final), Thor luchará contra la serpiente Jormugandr (hija de Loki), quebrará en mil pedazos su cabeza con su martillo Mjolnir, pero la saliva ponzoñosa de la serpiente lo alcanzará cuando éste se aleje nueve pasos del descomunal cadáver, y morirá tras una agonía terrible. 

El objeto más representativo de Thor es su martillo de guerra de mango corto, llamado Mjolnir (el aplastador), creado por los enanos Sindri y Brokk, el cual arrojaba a sus enemigos, los gigantes de hielo, con poder destructivo, y que poseía la maravillosa propiedad de regresar siempre a su mano, sin importar lo lejos que lo hubiese lanzado. Además puede encogerse y ser llevado con disimulo en la ropa, y también puede ser utilizado para arrojar rayos. Mjolnir era considerado por los dioses como el más precioso de todos los trabajos de los enanos y el arma más poderosa que poseen los dioses en su defensa contra las fuerzas de Jotunheim.

martillo de Thor

Ya que este enorme martillo, emblema de los truenos, estaba por lo general incandescente, el dios poseía un guantelete de hierro llamado Iarngreiper, que le permitía agarrarlo firmemente. Él era capaz de arrojar a Mjolnir hasta una gran distancia y su fuerza, que siempre era formidable, se multiplicaba por dos cuando se ponía su cinturón mágico, llamado Megingjord.

El martillo de Thor era considerado tan sagrado por la antigua gente del Norte que ellos solían hacer la señal del martillo, al igual que los cristianos les enseñaron posteriormente a hacer la de la cruz, para ahuyentar las influencias malignas y asegurarse las bendiciones. La misma se hacía sobre el bebé recién nacido, cuando se le vertía el agua sobre, su cabeza y se le daba un nombre.

Freyr

El tercer dios en importancia es Freyr, deidad de la fertilidad y la naturaleza, y por ello mismo responsable de todas las criaturas que crecen, responsabilidad compartida con su hermana Freyja.

Freyr y Freyja
Freyr y Freyja

Hijo de Njord (dios del mar y de los vientos) y de Skadi (diosa de la caza y de las montañas). Freyr es el dios de la lluvia, del sol nacien­te y de la fertilidad, asociado a la vegetación. No participa del panteón principal de los dioses nórdicos, sino de los Vanes. Su potencia viril da vida a toda la vegetación y él decide sobre la riqueza y el éxito de los hombres. Es el dios de los espíritus de la naturaleza, hadas, elfos y duendes. El distribuye la lluvia y el buen tiempo.

Su esposa es Gerd, una giganta señalada como diosa de la fertilidad y el sexo. Le dio a su esposo un hijo Fjolnir, que lo sucedió en el trono de Suecia. Freyr está especialmente asociado con Suecia y considerado como un antepasado mitológico de los reyes de la casa real sueca.

La tradición señala que Gerd rechazo las propuestas de Frey. Entonces un mensajero del enamorado amenazó a la doncella con cubrir de hielo a la Tierra, y ella, temerosa de semejante tragedia, acepto el matrimonio.

Mensaje a Gerd
“Mensaje a Gerd” por W.G Collingwood. 1908. Representación del mensaje de Freyr a Gerd por medio de su vasallo Skirnir.

Freyr estaba representado como un fálico dios de la fertilidad que otorga paz y placer a los mortales. Literalmente su nombre significa “señor”. Es el dios de la abundancia, de la generosidad y de la felicidad. Es el que provoca la lluvia necesaria para el crecimiento de la mies y trae el sol para producir la abundancia de las cosechas y la maduración de los frutos.

Dios agrícola, es el que hace crecer la hierba para alimentar el ganado y el trigo para fabricar el pan. Por eso los ganaderos y los agricultores le rendían culto y le tenían en gran estima. Es también el dios de la riqueza y hace ricos a aquellos que lo honoran. Freyr era uno de los dioses más apreciados puesto que traía la felicidad y la paz alejando con generosidad la guerra y las desgracias. Las armas no eran toleradas en sus templos.

Freyr
Freyr. Dibujo de Johannes Gehrts, ilustrador alemán.

Su espada mágica se llama Mimming y puede combatir sola sin que Freyr la tenga en la mano. Freyr también puede atravesar el cielo y la tierra en su navío mágico y plegadizo Skibladner. Sus compañeros son el jabalí dorado Gullinburste y el caballo Blodughuva.

Freyr en su navio Skibladner
Freyr en su navio Skibladner

Freyr era venerado para asegurar una buena cosecha. En su honor se solían sacrificar cerdos y caballos. La residencia de Freyr es el Alfheim. En la mitología nórdica existen nueve mundos. El tercer mundo recibe el nombre de Alfheim, el tercero de los nueve mundos de la mitología nórdica,  el mundo de los elfos del aire y de la luz.

Alfheim
El Alfheim o Álfheimr en la mitología nórdica  significa hogar de los Alfios (Elfos). Existe en el nivel más alto del árbol de los Nueve Reinos, junto con Asgard y Vaneheim. Se menciona como el sitio donde habitan los elfos de la luz o Ljósálfar. Su rey es  Freyr.

Otros dioses

El panteón vikingo se completaba, entre otros, con Tyr, dios de la justicia; Njord, dios del mar y de los pescadores; Heimdall, dios de la luz y Freyja, diosa del amor.

Loki

Una deidad particularmente importan­te era Loki, quien a causa de su cambian­te espíritu provocaba recurrentes malen­tendidos y problemas. Tan embustero y alegre como leal y dañino, será el respon­sable final de la guerra de los dioses. Uno de sus hijos era Fenris, un lobo que si bien fue primero una especie de mascota para los dioses, terminó convertido en un ani­mal feroz que no podía ser retenido por ninguna cadena.

Loki

También hijo de Loki era Jormugandr, una serpiente enemistada con Thor. Se­gún la mitología vikinga, en la batalla fi­nal por el control del mundo, Thor logra­rá vencer a la serpiente, pero ésta alcanzará a envolverlo en un vapor vene­noso que terminará con su vida.

Las desventuras de un dios

Considerado uno de los más importantes dioses nórdicos, Loki, sin embargo, no tiene ni seguidores ni un panteón dedicado a su culto. Por el contrario, se lo sitúa en el incómodo sitio de haber provocado todo tipo de malestares entre los demás miembros divinos escandinavos. Según la tradición más extendida, Loki es hijo de los gigantes Farbauti y Laufey, y aunque ajeno a la familia divina, tuvo la osadía de mezclarse con los dioses.

Parece ser que sus bromas y embustes irritaron a las divinidades, quienes lo condenaron a permanecer atado por cadenas a tres rocas. Loki intentará escapar convirtiéndose en un salmón, pero será atrapado en una red y obligado a cumplir su castigo. Para asegurarse, los dioses colocaron sobre la cabeza de su prisionero una serpiente que dejaba caer su veneno sobre él, aunque Sigyn, esposa del malvado, lo recogía en una taza. Cuando la taza se llenaba, Sigyn debía vaciarla y abandonaba por un instante a Loki, quien por breves momentos recibía el veneno en su cara y se retorcía de dolor.

Ilustración del castigo de Loki y su esposa Sigyn
Ilustración del castigo de Loki y su esposa Sigyn, por Mårten Eskil Winge, 1863.

Cosmogonía

La creación del mundo para los vikingos

Su cosmogonía parte del nacimiento del gigante hermafrodita, Ymer, y de la vaca, Audumla. Audumla se alimentaba lamiendo los bloques de hielo y de sus ubres surgieron cuatro ríos de leche, de los cuales se alimentaba Ymer. Del hielo apareció al tercer día el primer hombre llamado Buri, que es el abuelo del panteón nórdico, porque de él surgió un hijo llamado Bor y de la unión de éste con una giganta nacieron Odín y sus hermanos, Vile y Ve.

Audmula
Buri es lamido fuera del salado bloque de hielo por la vaca  Audmla en esta ilustración del siglo XVIII de un manuscrito islandes.

Odín y sus dos hermanos mataron al gigante Ymer y con su cadáver construyeron el mundo, con su cráneo la bóveda celeste y con su sangre el mar. Después crearon a la primera pareja de humanos, Ask y Embla, a partir de dos árboles caídos. Para protegerlos de los gigantes los llevaron al interior de Midgrad (el recinto del centro), uno de los mundos en los que los vikingos dividían el cosmos.

muerte de Ymer
Muerte de Ymer

Los dioses edificaron el mundo separándolo en recintos. Midgrad se encontraba en el centro y Asgrad, la residencia de los dioses, en un pico. Por debajo de Midgrad se hallaban Niflheim o Hel, el reino de los muertos. Los gigantes quedaron confinados en Jotunheim en los confines del océano. La cohesión de este cosmos la aseguraba Yggdrasil, el Árbol del Mundo, un fresno gigante que se levantaba hasta el cielo y sus raíces se hundían hasta el Hel.

La gran batalla de los dioses

Según narra la mitología nórdica, las fuerzas oscuras del caos y los dioses benévolos se enfrentarán de una vez y de manera definitiva en una confrontación conocida como Ragnarok, término que significa “destino de los dioses”.

Los gigantes en su mundo de frío nunca perdonaron a los dioses la muerte del primero de ellos, Ymir. De ahí que tramasen constantemente una venganza contra los dioses para sumergir al mundo en el caos. Cuando los gigantes se levanten Odín dirigirá la batalla, mientras que su hijo Thor aplastará a sus enemigos con su martillo. Se ha querido ver en la victoria sobre los gigantes de hielo una metáfora del triunfo de la primavera sobre el invierno.

Sin embargo, la lucha final admite la ruptura de ese equilibrio y el hundimiento en el caos. Esto es el Ragnarok, batalla a la que concurrirán el gran Odín y sus heroicos guerreros, acompañados a su vez por todo el elenco divino. En el otro bando se alistaban los temibles gigantes comandados por el inefable Loki, quien finalmente había logrado escapar a sus ataduras.

Ragnarok
Entre las víctimas fatales de esta guerra se contará al mismísimo Odín, muerto por el lobo Fenris. Tampoco Loki podrá sobrevivir al combate.

Según la tradición, la batalla será monumental, todos los grandes dioses mueren y los hombres caen en el abismo. Asgard es reducido a cenizas y el mar devora a la tierra. Fenrir el lobo devora hasta el propio sol. Todo queda cubierto por las aguas del caos y la oscuridad. Lo que convierte al Ragnarok en uno de los grandes relatos apocalípticos. No es extraño que Richard Wagner, tan afecto a las historias mitológicas, haya escrito una ópera basada en esta leyenda, a la que bautizó “El crepúsculo de los dioses”.

El fresno Yggdrasil

Yggdrasil

Yggdrasil es el mayor fresno y el mejor de los árboles; sus ramas se extienden por todos los mundos y llegan más allá del cielo. Lo sujetan tres raíces: una llega hasta donde viven los Asir o Ases, otra donde los etones del hielo, que es donde está la fuente que guarda la sabiduría y el conocimiento, a ella acudió Odín para interrogar a la cabeza cortada del etón Mímir, por quien recibe su nombre el manantial, de esta fuente Odín recibió todo el conocimiento bebiendo el agua, pero el etón no se lo permitió hasta que Odín le hubo entregado su ojo en prenda, por eso Odín es tuerto.

La tercera rama llega a Niflheim y bajo ella está la fuente de Urd, donde se reúnen los dioses para tomar las grandes decisiones.Aunque en realidad, quizá esa tercera rama llegue a donde habitan los seres humanos y se hunda allí hasta las regiones oscuras de los muertos.

Bajo el árbol hay una casa donde se reúnen las nornas para decidir los destinos. Sobre la copa hay un águila muy sabia y un halcón, y la ardilla Ratatosk, la cual sube y baja constantemente por el tronco para sembrar cizaña entre el águila y el monstruo Nidhogg, que está a los pies del árbol, mordisqueando las raíces y devorando a los muertos.

 
 
 
 
 
 
 
 
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