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Vikingos: Organización social

 
 

Los hijos de Odín

Pueblo guerrero y experto en las artes de la navegación y la metalúrgica. El vikingo no estructuró una civilización y una cultura homogénea, pero no obstante dejo su influencia a uno y otro lado de Europa durante un periodo que se extendió entre finales del siglo VIII hasta el siglo XI
Los descubrimientos arqueológicos permitieron establecer una cierta organización en el establecimiento de sus tribus, en las que distribuyeron los trabajos en sectores y edificios definidos, como así también sus defensas. Estos grandes edificios eran levantados a manera de barracones, algunos, eran utilizados como vivienda, pero otros solo como almacenes, establos y talleres de metalurgia y orfebrería. Durante el periodo vikingo, en Dinamarca se construyeron fortalezas circulares protegidas por un gran murallón de tierra que, a su vez, se hallaba circunscripto por un profundo foso.

Fortaleza de Fyrkat
Ilustración de la fortaleza de Fyrkat, asentamiento vikingo en Dinamarca.

Levantando ciudades

Aunque sus métodos de construcción no configuraron un avance superlativo en comparación con otras culturas, los vikingos establecieron una serie de ciudades con un ordenamiento eficaz. Estas ciudadelas agrupaban viviendas construidas con maderas destinadas para cada familia. A sus costados se alzaban otras barracas, destinadas a las más diversas funciones, como talleres de orfebrería y almacenes para excedentes de comida, pescados y cereales.

Las primeras ciudades escandinavas tuvieron una concentración poblacional relativamente densa y estuvieron situadas en medio de alguna ruta comercial. No resulta extraño que la población de esas nuevas ciudades se dedicara al intercambio comercial como principal actividad. Posteriormente, con el desarrollo de la agricultura y el comercio en mayor escala, las ciudades aumentaron de tamaño y se propagaron, aunque ya no exclusivamente en zonas de comercio ultramarino. Con el tiempo, las poblaciones cercanas a las costas comenzaron a construir puertos, donde numerosas barcas atracaban para descargar sus mercancías. Descubrimientos arqueológicos permiten suponer ciudades con alrededor de 1.500 habitantes, como algunos centros mercantiles en la región de Jutlandia.

Ciudad vikinga
Ilustración de una ciudad vikinga

Jerarquización social

Cada unidad vikinga, independientemente de la región en la que estaba apostada, contaba con una rígida jerarquización social en la que se destacaba una élite dirigencial que proclamaba a un rey. La riqueza estaba dada por la cantidad de tierra acumulada por cada miembro de la aristocracia, la que subdividía sus propiedades para darlas en arriendo productivo. Correspondía a la aristocracia proveer a la comunidad de sufi­cientes guerreros para su defensa, convirtiéndose éstos en una clase social con bastantes privilegios y de la cual dependía el éxito en las campañas bélicas.

Más abajo de la esfera social se halla­ban los campesinos, que siendo hombres libres poseían algunos derechos como el uso de armas, y el privilegio de integrar la asamblea local (Thing) por su condición de propietarios de tierras.

Los comerciantes y arte­sanos también poseían derechos desde que fuesen propietarios. Y finalmente los esclavos se encontraban como la clase social con derechos nulos, ya que eran los prisioneros tomados en saqueos; los esclavos más caros eran los monjes cristianos de Inglaterra.

La sucesión parece haber sido heredi­taria, de padre a hijo, aunque hay registros de conflictos dinásticos provocados por el reclamo del poder por parte de otros hombres de la familia. Algunos conflictos se resolvían por las armas, pero otras ve­ces se negociaba una partición del terri­torio y la coexistencia de dos reyes, como fue recurrente en la Noruega del siglo X.

Pirámide social vikinga
Pirámide social de los vikingos

Aunque originarios de diferentes pueblos de marineros con características particulares propias, se puede generalizar la sociedad vikinga, como una sociedad tripartita, es decir, dividida o estamentada en tres clases sociales principales. Según un poema de la Edda “La Rigsthula” que justifica la tripartición de la sociedad en esclavos (Thralls), hombres libres (Karls) y nobles (Jarls).

Jarl: Clase social conformada por nobles y guerreros de entre los cuales se escogía al rey (Konungr “rey” en nórdico antiguo). El Jarl estaba al mando de grandes extensiones de tierra, campesinos arrendatarios  y seguidores. Su primogénito era su sucesor inmediato tras su muerte. Los Jarls se encargaban de llevar a su gente a los saqueos anuales y de repartir el botín equitativamente.

Karl: Los “boendr” u hombres libres, eran el grueso de la población, principalmente campesinos, granjeros, artesanos y comerciantes. El Karl acompañaba al Jarl a los saqueos.

Thrall: Esclavos. Los vikingos no esclavizaban a su propia gente, usaban los prisioneros capturados en sus saqueos y estos no poseían ninguna clase de derechos.

Ríg dios nórdico
Ríg dios de la mitología nórdica, quien vagó a través del mundo y dio vida a los progenitores de las tres clases de seres humanos en que se dividía la sociedad vikinga.

Economía

Los primeros habitantes de la región escandinava fueron una serie de pueblos nómadas que vivían de todos los recursos de una vasta y rica naturaleza. Pesca, caza y recolección de frutos que abundaban en tierras fértiles y poblados bosques les permitieron sobrevivir. Se sabe que manejaban armas de piedra y silex, y que mantuvieron su forma y medios de vida durante unos cuatro mil años.

Pueblo nómada vikingo
Ilustración Pueblo nómada vikingo

Posteriormente, cuando la llamada revolución neolítica, los asentamientos se hicieron cada vez más prolongados en una misma zona y la agricultura se convirtió en la producción dominante.

Los fiordos consti­tuyeron un ámbito ideal para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, ya que ofrecieron porciones de tierra perfectamente protegidas por las montañas. Además, la tranquilidad de las aguas de los fiordos incentivó una creciente comunicación marítima.

Los vikingos hicieron uso de sus destrezas para la navegación y de sus naves de alta mar para dominar las rutas comerciales de larga distancia del norte de Europa. Las materias primas locales disponibles estaban muy solicitadas en Europa occidental: pieles, plumas y plumones, madera y alquitrán, mineral de hierro, exquistos para hacer piedras de afilar (para afilar hojas), pescado salado, pieles de foca y marfil de morsa y el ámbar encontrado arrojado en las costas del mar Báltico. A Bizancio y al oriente se exportaban pieles, miel, cera, marfil y esclavos que eran capturados en las incursiones en el occidente. Tam­bién se importaban materias primas o elaboradas faltantes, como seda, especias, vino y vidrio.

 

Comercio vikingo
Ilustración comercio vikingo.

Los bienes de consumo que no provenían de la producción local, sobre todo los artículos de lujo, habían de ser adquiridos a los comerciantes quienes, en muchos casos, eran también terratenientes. Los vikingos establecieron puertos y mercados en la costa escandinava, dos de ellos adquirieron relevancia: Birka y Hedeby durante los siglos IX y X.

El desarrollo económico de los asentamientos y ciudades vikingas generado por el intenso tráfico comercial, como actividad dominante de su economía, forjó un inicial sistema monetario, teniéndose registros de acuñamiento de mone­das en Dinamarca durante el siglo VIII.

Monedas vikingas
Tesoro descubierto en un campo en el norte de la península de Jutlandia. Contiene casi  200 monedas, incluso las hay muy raras, del tipo 'korsmonter', que se consideran como las primeras monedas nacionales de Dinamarca.

La riqueza de los sectores aristocráti­cos y de los reyes y reinas queda estable­cida por la categoría de sus enterramien­tos en túmulos. Algunos contaban con grandes lujos, como los hallados en Oseberg, en el fiordo de Oslo, Noruega. En la tumba de una mujer joven, presumiblemente una reina colocada en una nave be­llamente tallada, se agrupaba una gran cantidad de elementos y utensilios de su vida cotidiana, que incluían desde una cama, vasijas, joyas y mantas hasta un trineo para transportarse en el invierno y otros para trasladarse en el verano. Contrastaba con semejante lujo la austeridad reflejada en el cuerpo de una mujer mu­cho mayor que la acompañaba, segura­mente su esclava.

Vivienda

Buena parte de la vida cotidiana de los vikingos se llevaba a cabo en los estrechos márgenes del hogar. Mientras los hombres trabajaban en campos y granjas, o cazaba y pescaban, las mujeres cocinaban y confeccionaban sus ropas y enseres en la casa, donde también almacenaban la comida y la bebida. El telar y el caldero eran dos presencias excluyentes de las viviendas, construidas con gruesas maderas que ofrecían abrigo ante el clima invernal de los territorios escandinavos.

Vivienda vikinga
Estructura de una vivienda vikinga.

La mayoría de las casas vikingas eran de madera, las casas de las familias más pobres se hicieron con adobe y cañas, una mezcla de tierra húmeda, arcilla, estiércol y paja. En las regiones más frías, las casas vikingas fueron construidas con piedra y césped, con paredes para el aislamiento y estaban rellenas de lana, musgo y paja.

Casa comunal vikinga en Islandia
Casa comunal vikinga en Islandia.

La mujer en la sociedad vikinga

Las mujeres habituaban casarse en matrimonios acordados. La esposa era la jefa en el interior de la casa y muchas veces se hacía cargo de la granja cuando su marido y sus hijos estaban ausentes por motivos guerreros o comerciales.

Las mujeres vikingas gozaban de derechos que las protegían en caso de ser maltratadas. Por ejemplo, en caso de ser besadas sin su consentimiento podían acusar al hombre responsable, este sería juzgado en un Thing (asambea) y su castigo era pagar una gran cantidad de dinero como disculpa.

Si su esposo la golpeaba o no cumplía con sus deberes podía pedir el divorcio y casarse nuevamente. Sus tareas iban desde cocinar, hilar, cuidar los hijos, hasta administrar la economía hogareña. Aquellas que habitaban en las ciudades ayudaban con el hogar vendiendo ropa y telas.

Mujeres vikingas

Sin embargo, numerosas naves normandas eran comandadas y tripuladas en su totalidad por mujeres. Es el caso de Rusla de Noruega, hija del rey Rieg y hermana de Tesandus que fue desposeído de su trono por el rey Omund de Dinamarca. La muchacha primero armó un barco y con el tiempo se hizo con una flota entera, con la que atacó todas las naves danesas que pudo, para vengarse de la afrenta realizada a su hermano.

Gudrid de Þorbjarnardóttir fue una doncella de Laugarbrekka, Islandia. Hija del vikingo Vífilsson. Exploró y vivió tres años en el Nuevo Mundo. Dio a luz a su hijo Snorri, el primer europeo nacido en América y fue una de las más grandes viajeras de la época.

Monumento a Gudrid Þorbjarnardóttir 
Monumento a Gudrid Þorbjarnardóttir en Laugarbrekka, Islandia. Obra del escultor Ásmundur Sveinsson.

Edad de bronce

La Edad de bronce se inicia en Dinamarca hacia el 1800 a.C. y se prolonga durante todo el siguiente milenio. Fue un período caracterizado por un mayor y diversificado comercio y, por lo tanto, por la multiplicación de contactos económicos y culturales. Por lo general, armas de bronce o las aleaciones para hacerlas (estaño y cobre) se cambiaban por pieles y cuero.

Joyas de bronce vikingas
Joyas de bronce en Tisso, fabricadas entre los siglos VI y VIII d C.

Edad de hierro

La utilización del hierro como material para la fabricación de las más diversas herramientas y armas significó un cambio abrupto en la producción, quedando el bronce relegado o completamente sustituido. En su conjunto, la Edad de hierro vikinga, implicó una serie de desarrollos particulares, según las influencias externas e incluso las particularidades regionales. Cada uno de ellos tuvo sus propias singularidades, con especial incidencia en las creencias religiosas y en los rituales y ceremonias. El empleo de hierro también coincide con el surgimiento de una sociedad jerarquizada, en la que sobresalen una nobleza dinástica y una élite dedicada a la guerra.

 Herrero vikingo     Espadas vikingas
La ornamentación de espadas vikingas fue una característica que se man­tuvo vigente a lo largo de los siglos. Comunes fueron las empuñaduras con incrustaciones de bronce e incluso, piedras de colores.

La herrería constituyó una actividad excluyente en el mundo vikingo desde sus inicios. La formación de una sociedad con intensos intercambios comerciales con otras tribus generó también la formación de una élite guerrera que contó con suficiente provisión de armas de hierro de gran calidad, especialmente lanzas y espadas de diversos tamaños. Muchas de estas armas fueron recuperadas de los pantanos y de los enterramientos de los miembros de la nobleza.

La etapa más primitiva de la Edad de hierro se desarrolló entre los siglos V y I a.C. Característicos del pe­ríodo fueron los sacrificios en los pantanos, en donde eran arrojados, previas ceremonias rituales, los cuerpos de ani­males y personas. Se admite que estas ofrendas eran para ganarse el afecto y el favor de los dioses, para mejorar las cosechas o beneficiarlos en los campos de batalla.
Los rituales en los panta­nos también fueron abonados con joyas, armas y diversos utensilios de aplicación en la vida cotidiana.

 

Hombre de Tollund
Restos del “Hombre de Tollund” exhibido en el Museo de Silkeborg. Fue arrojado a un pantano tras haber sido muerto por ahorcamiento.

Entre los siglos V y VI, la sociedad vikinga experimentó una particular intensificación en sus intercambios comerciales, lo que a su vez dio un mayor impulso a la produc­ción artesanal destinada a ello. Prueba de ello son los múltiples objetos que, elaborados en lejanas latitudes, fueron hallados en Suecia. Entre estos objetos se cuentan monedas de oro, adornos personales, como el "bracteado" y hasta una estatuilla con la imagen de Buda.

El periodo “Vendel” fue el nombre con el que se conoce a la última fase de la Edad de hierro previa a la irrupción vikinga, y que se extendió entre los siglos VII y VIII. Toma su nombre de un yacimiento homónimo, situado en Suecia, y del cual se recupera­ron numerosas y diversas piezas. El emplazamiento consta de numerosas tum­bas, cuyos objetos delatan la presencia de una dinastía real y una nobleza de gran poder y distinción, involucra­da en las artes de la guerra. De hecho, se hallaron en ellas espadas, cascos y armaduras.

Casco de hierro del periodo Vendel
Casco de hierro de la Era de Vendel. Museo Sueco de Antigüedades Nacionales.

Entre los objetos hallados en las tumbas nobles de Vendel se cuentan collares, brazaletes y broches.

Navegación: la aventura del mar

La navegación resultó funcional para sus excursiones exploratorias y de conquis­ta, y fue esencial para establecer un trá­fico comercial intenso. Este comercio implicó una red de distribución que generó una potente urbanización a partir del siglo VIII.

Los vikingos dominaron las artes de la navegación y contaron con naves que cumplieron funciones específicas, desde el transporte de guerreros hasta el de mercancías. También las naves cumplieron un lugar en los rituales funerarios de las clases dirigentes y acomodadas, ya que se ente­rraban junto a sus dueños.

Barcos vikingos

Los barcos cumplieron en la sociedad vikinga una diversidad de roles que, en todos los casos, resultaron de enorme importancia. Así, por un lado, fueron el medio de transporte común para realizar sus travesías costeras y por los cursos de agua interiores, y además constituyeron la plataforma de sus exploraciones e incursiones ultramarinas, permitiéndole descubrir y relacionarse con distintas sociedades y culturas, sea ya por el comercio o por la imposición guerrera. Por otro lado, los barcos desempeñaron un papel destacado en los rituales y ceremonias fúnebres, elemento verificado por el descubrimiento de túmulos funerarios de miembros de la mayor jerarquía social enterrados junto a sus naves.

En términos generales, dos fueron los tipos de embarcaciones fundamentales de los vikingos: el "drakkar", empleado para la guerra, y el "knorr" para el comercio. El descubrimiento de una flota vikinga en el fondo del fiordo de Roskilde, en Dinamarca, en 1957, permitió completar la gran diversidad de naves con las que contaron, entre los que destacan los barcos cargueros, transbordadores y de pesca. El "drakkar", el más paradigmático de ellos, data aproximadamente del año 900.

Drakkar vikingo Knorr vikingo
Modelo de un Drakar                                                                                                      Modelo de un Knorr

Motivados por la necesidad de intercambiar mercaderías con otras sociedades, o directamente para conquistarlas bélicamente, los expedicionarios llegaron hasta las más diversas regiones. Así, hacia el oriente europeo alcanza­ron las fronteras de la actual Rusia, y hacia el centro invadieron los márgenes del canal de La Mancha y llegaron hasta París, a la que sometieron y saquearon. Pero sin duda uno de sus logros mayores se concretó en el occidente europeo, cuando establecieron en la isla de Terranova el primer poblado europeo en América.

Poblado vikingo de L’Anse aux Meadows. Terranova, Canadá
Poblado vikingo de L’Anse aux Meadows (Terranova, Canadá), descubierto en 1960 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.