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Imperio Bizantino: Emperatrices y emperadores

 
 

Imperio Bizantino

Las vicisitudes del término "Imperio Bizantino" responden a la tradicional negativa por parte de Occidente de aceptarlo como heredero legítimo del Imperio Romano surgido a partir de la fundación de la ciudad de Roma y asentado, tras su expansión, en el oeste europeo. El rechazo de Occidente al Imperio Bizantino proviene del siglo IX, cuando Carlomagno y sus sucesores, basándose en el documento "Donación de Constantino” se sintieron con derecho a proclamarse emperadores romanos. Esta decisión contó con la anuencia del Papado, que siempre rechazó a la Iglesia de Oriente. La alianza sellada entre Carlomagno y el Papado romano marcó el inicio de un nuevo bloque político, contrapuesto al bizantino en lo económico, militar y religioso.

A partir de este acuerdo entre Carlomagno y el Papado de Roma, el título de "Imperator Romanorum" ("Emperador de los romanos") quedó reservado en Europa occidental para los reyes del Sacro Imperio Romano Germánico. Como contrapartida, el emperador bizantino, con sede en Constantinopla, era llamado "Imperator Graecorum" ("Emperador de los griegos"), y sus dominios eran denominados "Imperium Graecorum" ("Imperio de los griegos"), "Graecia Terra Graecorum" ("Tierra de los griegos") e incluso "Imperium Constantinopolitanus" ("Imperio de los constantinopolitanos"). Por su parte, los emperadores de Constantinopla nunca aceptaron estos títulos.

pobladores bizantinos se declaraban herederos del Imperio Romano
Los pobladores bizantinos se declaraban herederos del Imperio Romano y los emperadores de Constantinopla se enorgullecían por ostentar un linaje ininterrumpido desde Augusto.

Basileus” fue el término adoptado por el emperador Heraclio en el siglo VII, en sustitución del antiguo título romano de Augusto, para nombrar al emperador y su forma femenina “basilissa” se refería a la emperatriz. Ésta también era denominada “Eusebestati Augusta” que significaba “La más Pía Augusta”. La denominación “basileopator” era un título de honor reservado para el padre del emperador.

En la sociedad bizantina, el predominio del patriarcado era absoluto: la mujer estaba totalmente subordinada al hombre. Sin embargo, en los conflictos interdinásticos la mujer solía desempeñar un papel decisivo. El matrimonio con las mujeres de la realeza era una de las vías más habituales para que elementos ajenos a la clase dirigente, particularmente militares, pudiesen hacerse con el trono del imperio. Algunas mujeres ejercieron el poder en solitario, como forma de neutralizar a los diversos aspirantes masculinos. Entre las emperatrices que más influencia ejercieron en Bizancio, sobresalen los nombres de Teodora, Irene y Zoe.

Constantino el Grande

Estatua de Constantino en York, ciudad donde fue proclamado emperador.
Estatua de Constantino en York, ciudad donde fue proclamado emperador.

Cayo Flavio Valerio Aurelio Claudio Constantino (272-337), emperador de los romanos (306-337), pasó a la historia como Constantino el Grande. Proclamado por sus tropas el 25 de julio de 306, ocupó el trono y gobernó un Imperio Romano aún poderoso, pero ya herido de muerte. Aun siendo pagano, legalizó la religión cristiana mediante el Edicto de Milán el 13 de junio de 313. Pero su nombre se asocia sobre todo con la fundación de la ciudad de Constantinopla, futuro epicentro del Imperio Bizantino. En 325, en el Primer Concilio de Nicea, ratificó la legalidad de los seguidores de Jesús. Si bien aceptó ser bautizado en su lecho de muerte, algunos historiadores lo presentan como el primer emperador cristiano.

Su madre, la cristiana Elena, era sirvienta en una taberna cuando conoció al emperador Constancio Cloro. De su unión nació Constantino. Aunque éste nunca abrazó la fe cristiana en vida de su madre, se piensa que su postrera conversión a la fe de Jesucristo se debió a las influencias de ella.

Constantinopla, actualmente Estambul, en Turquía, fue la capital del imperio bizantino, desde el año 395 hasta su conquista por los turcos en 1453, fecha que marca el comienzo de la Edad Moderna. En 336 tras 6 años de trabajos, aunque las obras no estaban concluidas, Constantino inauguró la ciudad, que contaba con unos 30 mil habitantes. Llamada oficialmente Nueva Roma, popularmente se la denominaba Constantinopla.

Constantinopla
Constantinopla

Fue reconstruida a semejanza de Roma, con catorce regiones, foro, capitolio y Senado, y su territorio fue considerado suelo itálico, es decir, exento de impuestos. Constantino no persiguió ningún credo, sino que, por el contrario, construyó nuevos templos para paganos y cristianos, especialmente influido por estos últimos. Abolió la crucifixión, las luchas entre gladiadores, el divorcio e impuso una mayor austeridad sexual, según lo establecido por la moral cristiana.

Constantino creó la primera universidad del mundo al fundar, en 340, la Universidad de Constantinopla, luego reformada por el emperador Teodosio II en 425. En ella se enseñaba gramática, retórica, derecho, filosofía, matemática, astronomía y medicina; también gramática latina, gramática griega, retórica latina y retórica griega. La universidad constaba de grandes salas, donde disertaban sus más de treinta profesores.

imagen de la cabeza colosal de Constantino

La imagen anterior, es la cabeza colosal de Constantino, que formaba parte de una estatua sedente, de la que se conservan, además, el brazo, la mano, la rodilla, la pantorrilla y el pie derecho y otras partes. Todas ellas estaban unidas con grapas de hierro. El emperador se hallaba entronizado, con el brazo derecho en alto, apoyado en un cetro o una lanza. La cabeza procede de la Basílica de Majencia y se conserva en el Palacio de los Conservadores, en la ciudad de Roma. La mano es una de las partes más sugerentes y mejor conservadas de la estatua colosal de Constantino, esculpida en el año 330. El escultor, mediante el índice elevado hacia los cielos, expresa no sólo el altísimo poder del emperador, sino que también alude a sus inquietudes religiosas, que lo llevaron a legalizar la fe del cristianismo.

Las "Dos Romas"

Al morir Constantino, la fragmentación del Imperio Romano era un hecho ya irreversible. Las invasiones germánicas avanzaban implacables y minaban la unidad. Sin embargo, la ruptura no se produciría hasta la muerte de uno de sus sucesores: Teodosio, en 395, quien dividió en dos el imperio y cedió el mando de la parte occidental con sede en Roma, a su hijo Honorio; y la parte oriental con sede en Constantinopla, a su otro hijo, Arcadio, dando comienzo al Imperio Bizantino que a diferencia de Roma se mantuvo en pie hasta 1453.

Justiniano y Teodora

Justiniano y TeodoraJustiniano y Teodora

Justiniano fue emperador de los romanos desde 527 hasta su muerte. Se destacó por su reforma y compilación de leyes y por la gran expansión militar que tuvo lugar en Occidente bajo su reinado, sobre todo gracias a las campañas de Belisario. Igualmente, Justiniano fue un celoso defensor de la fe cristiana y en todo momento buscó un acuerdo entre la Iglesia Oriental y la Iglesia de Roma.

La emperatriz bizantina, Teodora (501-548) se casó con Justiniano I y se convirtió en emperatriz en el período más esplendoroso de Bizancio. A pesar de su vida escandalosa, fue proclamada santa por la Iglesia Ortodoxa. Como legisladora, dictó diversas leyes de avanzado corte feminista que protegieron los derechos de la mujer.

La iglesia de San Vital de Ravena es uno de los templos más importantes del arte bizantino. La obra fue financiada por el banquero Juliano Argentario, de origen griego, y se levantó por deseo del emperador Justiniano a partir de construcciones anteriores, con el objeto de acelerar la integración de los territorios conquistados en Occidente al imperio Bizantino. En sus mosaicos -en especial, el de Justiniano y Teodora- se reconocen los principales personajes de la corte.

El emperador Justiniano
Mosaico del emperador Justiniano y su corte en la iglesia de San Vital de Ravena

1. El emperador Justiniano, que sostiene como ofrenda un recipiente de oro, luce una aureola que resalta la condición divina de su cargo. Los emperadores se consideraban designados por Dios.

2. El Obispo Maximiano, fue el encargado de consagrar la iglesia de San Vital. Lo hizo en 547 y, sin duda, su presencia en el mosaico es fruto de su voluntad, así como su proximidad al emperador habla del poder del clero.

3. Belisario, artífice militar de la “reconquista” de Roma, figura a la diestra del emperador. Sin embargo, se sostiene que Teodora, la emperatriz, lo ayudó a planificar sus exitosas campañas.

4. El crismón, monograma de Cristo, compuesto por las letras P y X, fue adoptado por Constantino como prueba irrefutable de su conversión al cristianismo y como verdadero símbolo imperial.

El extremo hieratismo que muestra en general el arte bizantino como en el caso de este mosaico de San Vital de Ravena con toda la corte del emperador Justiniano y la emperatriz Teodora, se traduce en la creación de una rara perspectiva, habitualmente sugerida por el fondo dorado, que crea una atmósfera de irrealidad.

La emperatriz Teodora
Mosaico de la emperatriz Teodora y su corte en la iglesia de San Vital de Ravena

1. La emperatriz Teodora también presenta una aureola que la equipara con su marido, el emperador Justiniano. Es decir, también ella ejercía el cargo por voluntad de Dios, lo que, teóricamente, la ponía a salvo de las conspiraciones palaciegas. No basta la aureola para subrayar el poder de Teodora. Como complemento terrenal de su poder divino, la basilissa se muestra con todas sus joyas y un tocado muy suntuoso.

2. Los pliegues de las togas y las túnicas denotan la fortísima influencia griega en la cultura bizantina. Aunque el latín era el idioma oficial, de hecho, predominaba el uso del griego.

3. El hieratismo de la composición se trunca en parte por el eunuco que descorre la cortina. Sin duda, este elemento de intrascendente cotidianidad realza el clima de solemnidad que Impera en el conjunto de la escena.

4. Algunos elementos, como esta hermosa fuente, refuerzan la idea del esplendor de la vida palaciega. También, confieren teatralidad a la escena que recrea el mosaico.

5. La complejidad de la técnica del mosaico no impidió a los bizantinos superar la más difícil de las pruebas: marcar las sinuosidades de los vestidos, peinados y brazaletes de las damas.

Irene una mujer que marcó el trono imperial

Tras la muerte de León IV, el 8 de septiembre de 780, su viuda Irene, ocupó el puesto de regente de su hijo Constantino VI, de diez años. Ocupando el trono del imperio, fue la primera mujer bizantina que acuñó monedas con una imagen femenina, la de ella misma, vestida, además, con el traje de los emperadores, sosteniendo un crucifijo en una mano, el globo terráqueo en la otra, y con el título de basileus inscrito en el anverso y reverso de las piezas. Bajo su mandato, en los edictos se lee: “Irene, la piadosa, Gran Basileus y Autocrátor de los romanos”.

Solidus bizantino que circuló en el imperio bajo el mandato de Irene.
Solidus bizantino que circuló en el imperio bajo el mandato de Irene

La nueva basileus organizó un magnífico desfile para presentarse ante su pueblo. El lunes de Pascua del año 799 lrene, en solemne peregrinación, fue conducida de la iglesia de los Santos Apóstoles hacia el Sagrado Palacio Imperial. sobre un carruaje de oro tirado por cuatro caballos blancos. Tal y como era la costumbre de los cónsules romanos, ella vestía de oro y púrpura, y a su paso entre la entusiasta multitud arrojaba monedas de oro y plata.

En 790, Irene autorizó el uso de imágenes y decretó su prioridad en el gobierno frente a su hijo Constantino. La oposición contra su reinado se tradujo en una conspiración para derrocarla. Sin embargo, la conjura fue desbaratada por la misma Irene, quien castigó a los culpables, encarceló a su hijo Constantino VI y obligó al ejército a jurarle fidelidad. Mientras que, en la parte europea del imperio, donde predominaba el culto de las imágenes, consiguió un apoyo inmediato. Los soldados de Asia Menor se negaron y comenzaron una revuelta que culminó con la proclamación de su hijo como único emperador.

La emperatriz Irene en un detalle de un mosaico en la Basílica de Santa Sofía, Estambul
La emperatriz Irene en un detalle de un mosaico en la Basílica de Santa Sofía, Estambul

En 800, siendo Irene emperatriz de Bizancio y sin tener descendencia masculina, el Papa León III coronó a Carlo magno como emperador del Imperio Romano, sin distinguir entre la región de Oriente y la de Occidente. En Constantinopla, esta coronación fue vista como un acto sacrílego y una declaración de guerra de la Iglesia de Roma. En 802, Carlomagno envió embajadores a Bizancio, proponiendo casarse con Irene como fórmula que podría reunificar el imperio, pero el plan fracasó. Una conjura militar derrocó a Irene y sentó en el trono a Nicéforo I. Irene fue desterrada a la isla de Lesbos, donde años más tarde murió.

Las hermanas emperatrices Zoe y Teodora Porfirogeneta

En 1028, Constantino VIII casó a su hija Zoe con Romano III Argiro. En 1034, Romano apareció asesinado en su baño. Zoe volvió a casarse -incluso antes de que retirasen el cadáver del baño- con Miguel IV el Paflagonio, que reinó hasta su muerte en 1041. El siguiente coemperador de Zoe fue su hijo adoptivo Miguel V Calafates, sobrino de su segundo marido, cuyo reinado duró un año. Zoe compartió el gobierno con su hermana Teodora Porfirogeneta, hasta casarse con Constantino IX Monómaco, tercero y último permitido por la Iglesia Ortodoxa.

Jesucristo recibe presentes del emperador Constantino VIII y su esposa la emperatriz Zoe
Jesucristo recibe presentes del emperador Constantino IX Monómaco y su esposa la emperatriz Zoe

Teodora Porfirogeneta fue emperatriz sólo un año de 1055 a 1056, hija de Constantino VIII, de espíritu austero, rechazó la mano del supuesto heredero, el futuro Romano III, que fue desposado entonces con su hermana Zoe en 1028, y aunque vivió bastante retirada del mundo, despertó los celos de Zoe, que la confinó en un monasterio pretextando una supuesta conspiración contra ella.

La emperatriz Ariadne

El nombre de Ariadne enlaza los nombres de varios emperadores. Fue hija de León I uno de los principales emperadores bizantinos del periodo inicial que gobernó en 457-474. Cuando se produjo la caída oficial del Imperio Romano de Occidente, el Imperio Romano quedó reunificado en su persona. Ariadne, por lo tanto, se consideraba a la vez romana y bizantina. Contrajo matrimonio con Zenón (474-491) y Anastasio (491-518); el hijo de su primer matrimonio, León II, también ocupó el trono, aunque murió prematuramente.

Solidus bizantino con la efigie de Ariadne
Solidus bizantino con la efigie de Ariadne