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Instituciones de Indias

Hasta finales del siglo XVI, España había construido un enorme imperio que abarcaba desde el norte de México hasta el Cabo de Hornos en América del Sur y que, además, incluía las islas filipinas en el Asia suroriental. Por ello, se decía que en el imperio del rey español Felipe II "nunca se ponía el Sol". Para poder administrar y mantener bajo control el extenso territorio americano, no solamente se sometió a la población aborigen. También fue necesario dividir el espacio, crear instituciones de gobierno como los virreinatos y las audiencias y enviar gran cantidad de funcionarios que llevaron el nombre de virreyes, oidores y corregidores. Se configuran así las Instituciones de Indias.

En los siglos XVI y XVII, las Indias, nombre oficial que España continuó dando a América, no se consideraron colonias sino rei­nos patrimoniales de la Corona de Castilla y, por ello, denomina­ciones como Nuevo Reino de Granada, Reino de Nueva España (México), Reino de Nueva Castilla (Perú), entre otros. Pertenecían al monarca de Castilla y si Fernando el Católico participó con su esposa en las decisiones sobre expediciones de descubrimiento, capitulaciones y leyes, lo hizo porque era rey de Castilla conjunta­mente con Isabel.

 Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Los reyes católicos

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La Ilustración

"El siglo de las luces"

El siglo XVIII en Europa, fue un siglo de transformaciones en el ámbito social, económico y político, lo cual produjo numerosos cambios en la forma de pensar de las personas. Este siglo comenzó con una crisis económica provocada principalmente por la revolución demográfica, que se acentuó a partir de 1750. En algunas regiones del continente, las que después serían las más desarrolladas, se produjo una revolución agrícola.

La estructura del Antiguo Régimen (división en tres estamentos: nobleza, clero y estado llano) también sufrió una serie de transformaciones; la aristocracia monopolizaba los altos cargos de las instituciones políticas y gozaba de muchos privilegios; dentro de esta estructura apareció una nueva clase social con un gran poder económico: la burguesía, cuyos miembros ansiosos de disfrutar de los privilegios aristocráticos, compraron títulos nobiliarios, que les concedían cierta de clase de estatus, pero sin participar en la política. En el plano político, la monarquía absolutista se tomó como modelo tras el fracaso de la monarquía autoritaria. Las grandes potencias europeas eran Inglaterra y Francia, a las que se unieron Rusia y Prusia.

 Europa siglo XVIII

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Revolución Francesa: Antiguo Régimen

Generalmente una revolución se produce cuando hay cambios violentos en las instituciones políticas de una nación. Estos cambios son impulsados por líderes comprometidos con la situación de su país e interesados en que cambien algunas condiciones que consideran injustas.

Pues bien, a finales del siglo XVIII, las ideas de progreso de la Ilustración y el crecimiento de una burguesía poderosa, pero sin derecho a la participación política, hicieron tambalear los regímenes absolutistas europeos, donde el poder se concentraba en el monarca, el clero y la nobleza.


En este contexto se desarrolló la Revolución francesa, cuyo estallido influyó de manera decisiva en el cambio político, económico, social y cultural no sólo de Francia sino de otros países europeos.


La libertad guiando al pueblo francés

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Revolución Francesa: Causas

Las condiciones que vivía Francia, en la segunda mitad del siglo XVIII, dieron lugar a las causas que abrieron paso al inconformismo del pueblo, y éste llevado de la mano de la burguesía, los cuales conformaban el estado llano o tercer estado, desataron la que hoy es conocida como la más grande revolución de la historia.

Estas causas se pueden resumir en tres aspectos: los altos impuestos, la debilidad del rey Luis XVI y la crisis financiera, siendo el tercero el más amplio e importante de todos.

Impuestos

El estado llano (burguesía, campesinos, artesanos y sectores marginales) estaba conformado por más del 90% de la población de Francia. Sobre ellos recaía la totalidad de los impuestos y de los tributos que sostenían el funcionamiento del Estado. Esta situación condujo a una pobreza generalizada que desesperó a la población.

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Revolución Francesa: Desarrollo

Mucho antes de que estallara la Revolución en París con la Toma de la Bastilla, la ola revolucionaria ya se había disparado en los campos. El campesinado pobre y hambriento le cobraba a la nobleza y al clero, de la manera más sangrienta, sus abusos por años de opresión y crueldad. Las muchedumbres ingresaban a las casas de los señores feudales y quemaban los títulos sobre servidumbres y propiedades de tierras, matando a los nobles que se atravesaban, muchos castillos y palacios fueron saqueados y quemados. Igualmente sucedió con  templos y monasterios.

Mientras los campos estaban poseídos de terror, en París la agitación era inmensa. El conde de Artois (hermano del rey) y otros destacados nobles, huyeron del país, convirtiéndose en el grupo de los llamados "emigrés". La burguesía parisina, temerosa de que la muchedumbre aprovechara el derrumbamiento del antiguo sistema de gobierno y recurriera a la acción directa, como estaba sucediendo en las aldeas, se apresuró a establecer un gobierno provisional local y organizó una milicia popular, denominada oficialmente Guardia Nacional, cuyo mando se le entregó al marqués de Lafayette.

 Marqués de Lafayette

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Revolución Francesa: Inicios

Asamblea de Notables

Para hacer frente a los graves problemas económicos y sociales por los que atravesaba Francia, el rey Luis XVI reunió la Asamblea de Notables (asamblea consultiva conformada por representantes de la nobleza y el clero), con el fin de encontrar una solución. Durante la asamblea se planteó que la única manera de salvar a la monarquía de la bancarrota era a través del aumento de impuestos, los que, a partir de ese momento, también se cobrarían a la nobleza y al clero. Como era de esperarse, estos se rehusaron a aceptar esta reforma fiscal.

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Revolución Industrial: Causas

En las últimas décadas del siglo XVIII, en Inglaterra se descubrió una nueva forma de energía: el vapor. Pronto, esa fuerza se aplicó a las máquinas. Esta nueva forma de energía la posibilitó James Watt, al inventar la máquina de vapor (1769). Inicialmente esta máquina se aplicó, de modo muy exitoso, a la fabricación de telas. De esta manera, comenzó un proceso de gran crecimiento económico que fue el resultado de la utilización de nuevas técnicas y fuentes de energía. La producción se incrementó notablemente, lo que dio lugar al establecimiento de nuevas formas de organización del trabajo.


Máquina de vapor de James Watt

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Revolución Industrial: Consecuencias

La Revolución Industrial no sólo fue un proceso de carácter económico, sino que también fue una revolución de tipo social. Cambió el pensamiento, la cultura, las formas de organización social y la vida cotidiana. En su conjunto, las dos etapas de industrialización dieron lugar a las siguientes consecuencias:

El crecimiento demográfico:

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Revolución Industrial: Orígenes

Es conocido como “Revolución Industrial” el período histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, en el cual Inglaterra, en un comienzo, y después gran parte de Europa sufren una serie de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales; es llamada así porque se sustituye la producción artesanal y manufacturera por la industria.


Mapa de la expansión industrial en Europa

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Revolución Industrial: Primera fase

La invención de la máquina de vapor y los rápidos progresos técnicos, produjeron un gran impacto en la sociedad, especialmente porque comenzó a cambiar la función de la mano de obra. Hasta aquel entonces, los tejedores también trabajaban en actividades agrícolas, pero en la medida en que el trabajo rendía, abandonaron esta última actividad para dedicarse exclusivamente al tejido. Así se fue configurando un nuevo tipo de trabajador: el obrero.

A la par con la multiplicación de las máquinas y el incremento de la producción, se fue dando otro importante fenómeno: el crecimiento de las ciudades. Esta circunstancia se dio porque, a diferencia de los telares hidráulicos que tenían que estar a orillas de los ríos, las máquinas de vapor se podían instalar en cualquier lugar. Por esta razón, muchas ciudades se llenaron de fábricas que atraían a una gran cantidad de trabajadores.

El triunfo de la máquina sobre el trabajo manual dio lugar a cambios rápidos: en Inglaterra, florecieron el comercio y la industria, crecieron el capital y la riqueza, y como había tantos productos, se buscaron nuevos mercados a donde exportar. Pero, así mismo creció la ambición de los empresarios y la pobreza de los trabajadores, quienes recibían salarios que eran cada vez más bajos, a causa de la gran sobreoferta de mano de obra.


A causa de la pobreza, en Londres se llegó a crear un paralelismo que hacía referencia a la existencia de dos ciudades: una donde vivían los ricos, y otra totalmente opuesta, donde residían los más pobres.