Historia de la fotografía

La conjunción de dos aplicaciones científicas, una de física y otra de química, tardó siglos en generar uno de los fenómenos de mayor impacto en la vida contemporánea: la fotografía. Etimológicamente, fotografía quiere decir «escribir con la luz» y sus orígenes se remontan a cuatro siglos antes de Cristo, época desde la cual se tiene noticia de la existencia de la llamada «cámara oscura», instrumento que servía a Aristóteles y después a los árabes para observar los eclipses de sol. El método era simple: a una habitación a oscuras se le hacía un pequeño orificio por donde entraban los rayos solares, los cuales, proyectados en la pared contraria, reproducían de manera invertida las imágenes del exterior.
Historia del cine

El nacimiento: La época muda
Se considera que el cine nació oficialmente el 28 de diciembre de 1895. Aquel día, los hermanos Auguste y Louis Lumière mostraron, en sesión pública, su cinematógrafo, en el Salón Indien del Gran Café de París (Francia), situado en el bulevar de los Capuchinos. Es la primera proyección comercial de la historia, a la que asisten 33 espectadores y en la que se exhiben 10 películas de apenas 16 metros, entre las que se cuentan: La llegada del tren a la estación de Lyon, La salida de los obreros de la fábrica Lumière, El mar, El herrero y Riña de niños, logrando dar una solución al problema de la grabación y reproducción de imágenes en movimiento. El éxito de este invento fue inmediato, no sólo en Francia, sino también en toda Europa y América del Norte. En un año los hermanos Lumière crearon más de 500 películas, marcadas por la ausencia de actores y los decorados naturales, la brevedad, la ausencia de montaje y la posición fija de la cámara. Había nacido la cinematografía. Sin embargo, el éxito inicial se fue apagando por el cansancio del público.
Impresionismo
“Pintores de la vida moderna”

Durante la mayor parte del siglo XIX, los ojos del mundo artístico miraron hacia París. El interés del gran público por las artes generó fuertes pasiones y lealtades: las exposiciones, funciones teatrales y conciertos podían provocar ovaciones o abucheos clamorosos. El terreno estaba abonado para las nuevas ideas. En 1863 varios pintores jóvenes se conocieron en el estudio de Gabriel-Charles Gleyre (1808-1874). El grupo incluía a Claude Monet (1840-1926), Auguste Renoir (1841-1919), Alfred Sisley (1839-1899) y Jean-Frédéric Bazille (1841-1871).
Modernismo: Diseño, arquitectura y escultura

En 1918 todo el fervor y el alboroto del mundo artístico de antes de la guerra parecían un sueño lejano. El mundo había cambiado: la economía europea estaba hecha trizas y los viejos regímenes patricios -que en el pasado habían sido los grandes mecenas de las artes- habían quedado destrozados por la guerra o, en el caso de Rusia, por la revolución. Los horrores de la guerra habían provocado una reacción de disgusto hacia gran parte del bagaje cultural del pasado, al que se consideraba parcialmente responsable del conflicto.
Modernismo: Literatura, música y cine

Al terminar la primera guerra mundial, las reacciones predominantes en la sociedad europea y norteamericana, eran dos: la primera; una impresión de irritación y desencanto, que en las artes se manifestó en tendencias iconoclastas generalizadas; la tensión se había acumulado durante las décadas anteriores, pero se desbordó a partir de 1918. El movimiento nihilista Dadá gozó de popularidad durante algún tiempo, hasta que sus principios anárquicos quedaron formalizados en el surrealismo, que rechazaba las tradiciones de la percepción consciente, en favor del funcionamiento de la mente subconsciente.
Museos de Colombia: Museo Nacional

El 28 de julio de 1823, el general Francisco de Paula Santander, vicepresidente, sancionó la ley que creó el Museo Nacional mediante decreto del Congreso Constitucional de la República de Colombia. Concebido como un organismo de promoción y difusión de las ciencias naturales, se instaló en la Casa de la Botánica, al oriente del Observatorio, donde se concentraban los trabajos y comisiones a cargo de la Expedición Botánica. Al lado de las colecciones de plantas y minerales que acopiaba la expedición, se acomodaron las piezas arqueológicas, históricas o antiguas del nuevo museo.
Neoclasicismo
Arte para la «Era de la Razón»

A mediados del siglo XVIII comenzaron las excavaciones en las ciudades romanas sepultadas de Pompeya y Herculano, y los extraordinarios hallazgos artísticos dispararon la imaginación de los árbitros del gusto y de la moda en Europa. Nunca antes se había estudiado con tanto interés y precisión el arte y la arquitectura del mundo antiguo, ni habían sido tan accesibles las ruinas de Grecia y Roma, porque, por primera vez en siglos, viajar era seguro. Para los ricos, el «Grand Tour» llegó a ser casi obligatorio. Al nuevo estilo que llevaron de vuelta a sus países -Francia, Inglaterra y Alemania- se le llamó neoclasicismo.
Posimpresionismo
“Más allá del arte figurativo”

En 1886, cuando se celebró la octava y última exposición impresionista, hasta los artistas más representativos del movimiento empezaron a sentir que éste tenía sus limitaciones. El impresionismo había ejercido un enorme impacto, tanto en el aspecto técnico como por su manera de emancipar el arte: dado que la perfección técnica no era necesaria, quedaba abierto el camino a artistas sin preparación formal. Y, el público estaba más preparado para apreciar los méritos de nuevas formas de expresión. Así surgieron varios movimientos muy diversos, pero casi todos ellos se pueden contemplar a la luz del impresionismo o como reacción contra él, por lo que se los suele agrupar bajo el encabezado de «posimpresionismo».
Realismo
“Imágenes del lado duro de la vida”

En la primera mitad del siglo XIX Europa se recuperaba del caos de las guerras napoleónicas; la industrialización deshacía comunidades tradicionales y creaba otras nuevas en las ciudades; los descubrimientos científicos y las innovaciones tecnológicas alteraban la percepción popular del mundo; y el descontento latente se combatía con represión política. El romanticismo ya no servía como respuesta a este nuevo clima, era demasiado escapista, emotivo y elitista. Los artistas y escritores pendientes de la realidad querían retratar el mundo contemporáneo tal como ellos lo veían, y a veces -aunque no siempre- intentaban expresar ideales revolucionarios, y para ello adoptaron un enfoque que llamaron: realismo.
Rococó
La Regencia de Felipe De Orleans (1715-1722) puede interpretarse como un período de reacción frente al reinado del fallecido Luis XIV: desde el punto de vista político, administrativo y económico se tomaron medidas contrarias a la línea del reinado anterior. En el arte se produjo un movimiento análogo. El movimiento oficial de la Francia de Luis XIV; el Barroco, con su carácter ostentoso y excesivo, al servicio del poder absolutista del rey, empezó a ser desplazado en París por un arte ligero, hedonista e íntimo, más acorde a la festiva actividad de la pujante aristocracia durante la regencia del duque de Orleans.
