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25 de septiembre de 1828: Conspiración septembrina contra Simón Bolívar

 
 

La noche del 25 de septiembre de 1828 se realizó en Bogotá, el último y principal atentado contra el libertador, un intento de asesinato contra Simón Bolívar por parte de la alta clase criolla.

El 25 de septiembre de 1828, unos doce civiles y veinticinco soldados comandados por el militar venezolano Pedro Carujo forzaron la puerta del Palacio Presidencial (Palacio de San Carlos) y asesinaron a los guardias e hirieron al teniente Andrés Ibarra, tras lo cual buscaron el cuarto de Bolívar. El Libertador, que tenía vagas noticias del golpe que se tramaba, está tomando un baño en una tinaja y se duerme profundamente. Su única compañía y guardia es doña Manuela Sáenz, y su única precaución son su espada y sus pistolas a mano sobre un taburete.

Simón Bolívar y Manuela Sáenz  Simón Bolívar y Manuela Sáenz.

Cerca de medianoche, dos perros empiezan a ladrar. Se oye un ruido de armas blancas y quejidos que procedían de donde estaban situados los centinelas del palacio. Manuela despertó a Bolívar y éste, instintivamente, echó mano a sus armas y trató de abrir la puerta del cuarto mientras terminaba de vestirse. Los asaltantes asesinaron a dos centinelas y gritando: ¡Abajo el tirano! ¡Viva Santander!, invadieron el interior y empezaron a forzar la puerta de la alcoba del libertador.

Habitación de Bolívar en el Palacio de San Carlos
Habitación de Bolívar en el Palacio de San Carlos.

Entonces la puerta comenzó a ceder ante el empuje de los que trataban de forzarla desde afuera. Manuelita lo convenció de que era mejor huir y le indicó la ventana del cuarto. Sin perder un instante, Bolívar se lanzó a la calle décima. Fueron sólo segundos. La puerta cedió y entraron en tropel los conjurados, que sólo encontraron a Manuelita. El golpe había fracasado. En esta ocasión es cuando Bolívar dice a Manuela: “Tú eres la Libertadora del Libertador”. Una vez escapó, Bolívar pasó la noche debajo del puente del Carmen, a pocas cuadras del palacio, lo que empeoró su tuberculosis. Allí permaneció varias horas y antes de amanecer se enteró de que el batallón Vargas había logrado derrotar a los atacantes, salió del escondite, montó a caballo y bajó a la plaza principal acompañado de sus tropas leales. Allí encontró a varios generales: Vélez, Urdaneta, Herrán, Córdoba, París, etc. Bolívar había escapado de los puñales asesinos, pero su alma había quedado herida para siempre, por la ingratitud de sus conciudadanos.

Ventana de la habitación de Bolívar
Ventana de la habitación por donde huyó de Bolívar.

El intento de asesinato de Bolívar el 25 de septiembre de 1828, es la llamada "noche septembrina". Se afirma que Francisco de Paula Santander estuvo detrás de la organización del atentado aunque ello no ha podido demostrarse totalmente. Sin embargo, varios allegados a Santander, como Florentino González, sí estuvieron vinculados con el acontecimiento. Otros que participaron en la intentona homicida fueron José María Obando y Mariano Ospina Rodríguez, quienes años más tarde ejercieron papel preponderante en la historia de los partidos políticos colombianos.

Los acontecimientos ya le desbordaban cuando decidió renunciar. Una vez más son sus partidarios quienes le disuaden de que lo haga. La represión que sigue es muy severa. Después del atentado fallido, varios de sus responsables fueron juzgados y condenados a muerte, entre ellos Santander, a quien los bolivarianos culpaban de la autoría intelectual del hecho y el hombre destinado a asestar el último golpe para la caída de Bolívar. No obstante, Bolívar decidió no ejecutarlo sino exiliarlo; estuvo varios meses en Bocachica (Cartagena) y luego se embarcó para Europa. Igual suerte corrieron Florentino González, Vicente Azuero y otros santanderistas. Otros, por su parte, no corrieron con la misma suerte como fue el caso de José Prudencio Padilla, héroe naval de la guerra de emancipación, almirante mulato que fue ejecutado en Bogotá; otros sufrieron prisión, y algunos huyeron, entre estos Luis Vargas Tejada que tuvo un fin trágico.

Placa
Una placa de mármol fue colocada cerca de la ventana por donde escapó el Libertador, con esta leyenda: “Detente un momento, espectador, y mira la vía de salvación del Padre y Libertador de la Patria, Simón Bolívar, en la noche nefanda de septiembre.

 
 

Efemérides