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Historia de la filosofía: Siglos XIX y XX

 
 

Tendencias filosóficas en el siglo XIX

En el siglo XIX se producen tres hechos fundamentales: la Revolución Industrial, las revoluciones burguesas y la aparición del darwinismo.

En el siglo XIX se producen tres hechos fundamentales: la Revolución Industrial, las revoluciones burguesas y la aparición del darwinismo. Estos acontecimientos marcarán el nacimiento de corrientes filosóficas cuyas doctrinas se centran en torno a las problemáticas generadas por los mismos; éstas son: el materialismo dialéctico; el positivismo y utilitarismo; y el historicismo. Paralelamente, el irracionalismo se preocupará por el tema de la existencia.

Entre los filósofos existencialistas o irracionales se encuentran el alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860), quien concibe, el mundo eliminando la oposición sujeto-objeto. Esto es voluntad ciega y egoísta. Su filosofía es fatalista. Y el danés Soren Kierkegaard (1813-1855), quien defiende que el hombre es pensamiento. Este pensamiento es inseparable de la existencia, por lo que todo intento de reflexión es subjetivo. La realidad es un conjunto de posibilidades de acción, sin embargo, el hombre elige a ciegas lo que le conduce a la angustia. Ante tal situación, sólo la fe proporciona apoyo al individuo.

Auguste Comte (1798-1857) es el padre del positivismo. El eje central de su pensamiento es la ley de los tres estados o desarrollos históricos necesarios del progreso de la humanidad. El primer estadio es el teológico-mitológico, en el que el hombre interpreta los fenómenos naturales como producto de unas divinidades o poderes superiores. El segundo es el metafísico, en el que éstos son interpretados mediante fuerzas abstractas e inmanentes. En el último, o estadio positivo, el hombre se limita a establecer leyes descriptivas de los fenómenos.

Auguste Comte creó la palabra altruismo que significa: dar sin esperar nada a cambio
Auguste Comte creó la palabra altruismo que significa: dar sin esperar nada a cambio, y vivió en función de ello.

Hegel nació en Stuttgart y estudió Teología, Filosofía y Lenguas clásicas en la Universidad de Tubinga, en 1801 ejercía como profesor en la ciudad de Jena, ciudad que abandonó a raíz de la invasión de Napoleón. Su pensamiento tendrá una enorme influencia en filósofos posteriores, tanto que es considerado en la historia clásica de la filosofía como el representante de «la cumbre del movimiento decimonónico alemán del idealismo filosófico» y como un revolucionario de la dialéctica.

El materialismo dialéctico será desarrollado por Marx (1811-1883) y Engels (1820-1895) en su obra cumbre El capital. Éste es una transposición del idealismo hegeliano al sustituir el concepto de Espíritu por el de materia, sustrato físico y absoluto de todo lo existente. Este materialismo se considera dialéctico en cuanto que la materia se halla sometida a un continuo proceso de transformación y cambio. La realidad no es algo estático y la existencia no necesita justificación teológica alguna, sino que se trata simplemente de lo dado, de la plasmación de un tiempo determinado de esa continua tensión dinámica de la materia.

Esta concepción de la realidad no puede separar naturaleza de historia, el hombre es producto de su medio, sobre el que, a su vez, actúa. Por ello resulta necesario desarrollar un materialismo histórico que estudie las condiciones dialécticas del desarrollo histórico de la humanidad. El motor de la historia es económico y está centrado en la tensión constante entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción que suponen la plasmación efectiva de los diferentes sistemas políticos. Así, la dinámica de la historia es la lucha de clases. En base a ella desarrolla su doctrina del socialismo científico regido por la dictadura del proletariado.

Los filósofos vitalistas e historicistas analizaban al hombre en función de sus actos y de su situación en el mundo. Entre ellos se encuentran el alemán Wilhelm Dilthey (1836-1911), cuyo esfuerzo se centra en el análisis de las diversas concepciones filosóficas de la historia mediante un método que él denomina autognosis fundado en la vivencia, categoría subjetiva por medio de la cual el individuo capta la realidad histórica y la interioriza.

Jean-Jacques Rousseau
El pensador suizo Jean-Jacques Rousseau fue un defensor del cristianismo. De él son los conceptos de la civilización y la historia como corruptoras de la bondad natural del ser humano.

El británico Herbert Spencer (1820-1903), precursor de Darwin en el término evolución, intentó demostrar el proceso evolutivo tanto en el terreno físico-biológico como en el histórico-sociológico. Friedrich Nietzsche (1844-1900) es el filósofo más radical de esta tendencia. Se proclama a sí mismo como pensador subjetivo, irracional y delirante, en cuanto el delirio es una forma asumida del éxtasis vital. Afirma que, desde la perversión socrática del hombre, la historia ha sufrido una continua decadencia, encarnada por la moral de esclavos del cristianismo que ha hecho olvidar al hombre su individualidad primaria y buscar el apoyo en un orden transcendente. Así, el hombre ha de volver al punto inicial para recuperarse a sí mismo y para ello precisa la muerte de Dios.

La filosofía en el siglo XX

En el siglo XX, y como consecuencia del enorme progreso científico, la filosofía abandona su búsqueda de una totalidad real e ideal. El origen del Cosmos se encuentra ahora en manos de la ciencia, pero frente a ello las devastadoras guerras hacen que el hombre afronte por primera vez la posibilidad de la extinción de la especie humana. En este sentido surgen nuevas filosofías comprometidas, junto a ello el progresivo desgajamiento de ésta en diversas disciplinas, la psicología, la sociología, etc. Sin embargo, durante todo el siglo seguirán apareciendo diversos sistemas de interpretar el mundo.

La filosofía del italiano Benedetto Croce (1866-1952) es de clara raíz idealista y metafísica. A pesar de su influencia hegeliana se opone al materialismo histórico. Para él, la realidad es un proceso dialéctico de automanifestación del espíritu expuesta en cuatro estadios (arte, filosofía, economía y ética). La escuela idealista anglosajona tendrá sus máximos exponentes en Whitehead (1861-1947), Samuel Alexander (1859-1938) y George Santayana (1863-1952), su doctrina intentará reinterpretar el materialismo científico de acuerdo con presupuestos idealistas. Frente al idealismo surgen en Europa diversas tendencias que tratan de recuperar el criticismo de Kant. La principal de éstas fue la fenomenología, expuesta por los filósofos alemanes Husserl y Scheler.

Edmund Husserl                            Max Scheler
Edmund Husserl (1858-1938)                                                                    Max Scheler (1874-1928)

Otro grupo de pensadores son los clasificados dentro de las filosofías de la vida. El francés Henri Bergson (1859-1941) elaborará la teoría de la duración, única manifestación cognoscible de la existencia real. El proceso entero del ser es movimiento, evolución regida por una fuerza interna o vital que no obedece a leyes físicas ni es lineal, sino que posee un carácter impredecible y pluridimensional.

El filósofo español José Ortega y Gasset (1883-1955) estaba enormemente influenciado por el pensamiento del alemán Dilthey, y esto se refleja en toda su obra. Reviste gran importancia su labor pedagógica llevada a cabo desde el año de 1910, aunque no llegó a desarrollar un pensamiento sistemático, sino que sostuvo un relativismo centrado en el hecho irreductible de la existencia humana, «yo soy yo y mis circunstancias». Postula un raciovitalismo por el cual la razón sólo puede entenderse desde la perspectiva vital. El hombre es una realidad dinámica que cambia con su propia historia (el hombre no es, sino va siendo).

Como consecuencia de las dos guerras surge en Europa el existencialismo, basado en una concepción agónica de la vida. Sus tres representantes fundamentales son los alemanes Karl Jaspers (1883-1969) y Martín Heidegger (1889-1976), y el francés Jean­-Paul Sartre (1905-1980). El fundamento de la filosofía de Jasper es el estudio de la tradición especulativa anterior, que le lleva a negar toda demostración racional de la transcendencia. El ser humano, sin embargo, posee un anhelo de infinitud y de conocimiento absoluto de la verdad. De ahí la tragedia de la existencia que siempre se revela como insatisfacción. Pero la tragedia en la que hemos de morir debe ser transformada en una actitud positiva. Su filosofía aboga por la aceptación de la realidad tal y como es.

La tragedia siempre implica muerte
La tragedia siempre implica muerte, en el sentido de pérdida total de la esperanza de una vuelta atrás.

La filosofía de Heidegger está centrada en el problema del ser, en cuanto que éste constituye el único fundamento original de la especulación intelectual. Las tesis fundamentales de Sartre son la oposición entre la conciencia o para sí y la realidad exterior o en sí. La conciencia o para sí es finita e intenta llegar al en sí o realidad, pero nunca lo consigue. Ante esta angustia, el único escape para el hombre es la conciencia de su libertad en un mundo sin Dios.

Durante este siglo y tras el fallecimiento de Engels el "pensamiento marxista" se divide en tres corrientes. El sector reformista encabezado por Eduard Bernstein, desviación radical del marxismo. Niega que el pensamiento dialéctico pueda aplicarse a la ciencia y se muestra moderado en política. La postura ortodoxa de Karl Kautsky, que se considera a sí misma como la heredera doctrinal de Marx, y, por último, la izquierda reformista, con Rosa Luxemburgo y Anton Pannekoek a la cabeza.

Frente a estas tres posturas, la corriente que alcanzó la hegemonía final fue la revolucionaria, encabezada por Vladimir Ilich Ulianov Lenin (1870-1924). Su doctrina, en el plano filosófico, reivindica el materialismo dialéctico, y en el político sostiene la internacionalización del socialismo, propugna la lucha revolucionaria de clases y defiende la necesidad de la dictadura del proletariado, paso previo para la disolución comunista del Estado. La mayor diferencia de su pensamiento con el de Marx estriba en su defensa de la necesidad de un partido que dirija a las fuerzas proletarias.

Vladimir Ilich Ulianov Lenin
Vladimir Ilich Ulianov Lenin. Al triunfar la revolución rusa abandona las actividades teóricas y se dedica a reorganizar política, económica y socialmente su país.

Otros teóricos del marxismo fueron K. Lukács, Korsch y GramsciCon el nombre de la escuela de Frankfurt se conoce a una tendencia filosófica cuyos miembros se agruparon en torno al Instituto de Ciencias Sociales de Frankfurt, cuya doctrina se enfocaba hacia la teoría crítica de la sociedad y su fuente de inspiración era el marxismo. Su fundador fue Max Horkheimer, que consideraba que entre la teoría marxista y la conducta real de la sociedad existe una contradicción, por ello hay que elaborar una teoría crítica que analice el proceso que lleva a la conducta por medio de la aplicación matizada de las teorías freudianas. Otros filósofos de esta escuela fueron Theodor Adorno (1903-1969), Herbert Marcuse (1898-1979) y Louis Althuser (1921-1982).

A principios del siglo XX surge también la filosofía analítica, cuyo planteamiento general es el riguroso análisis filosófico. Sus principales representantes fueron Bertrand Russell, Wittgenstein y el Círculo de Viena. Dentro del Círculo de Viena un conjunto de pensadores, Carnap, Neurath, Hahn y Waismann, hacia 1922 se agruparon en torno a Moritz Schlick formando una corriente filosófica conocida como neopositivismo. El Círculo de Viena se disolvió definitivamente en 1936 por causa del ascenso del nazismo en Austria.

Moritz Schlick
Moritz Schlick creador del Círculo de Viena. En 1936 Moritz Schlick fue asesinado por un estudiante Nazi, desde ese momento se disuelve el Círculo de Viena y la mayor parte de los miembros escapan a otros países, principalmente a Estados Unidos.

 
 
Palabras Claves: filosofia siglo xix /