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Historia de la filosofía: Renacimiento e Ilustración

 
 

Con el resurgir de la civilización occidental nace una nueva cultura antropocéntrica que abandonará los planteamientos teocéntricos dominantes en la Edad Media. Su representación filosófica será el humanismo, primer intento de construcción de una concepción del mundo centrada en el propio hombre.

Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci
Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci. Expresión del canon estético renacentista, es un auténtico emblema de una forma de pensamiento que fusiona ideas filosóficas, matemáticas y alquímicas.

La filosofía renacentista no significó exactamente un retorno a la cultura clásica, conservada durante toda la Edad Media adaptada al cristianismo, sino más bien una restitución de la verdadera esencia de los valores helénicos. La figura más representativa de la transición a los nuevos valores fue Nicolás de Cusa (1401-1464). Para Cusa, el universo era infinito, si bien procedente del Uno, Dios. Para él, Dios es el infinito absoluto y el universo es un infinito en sentido privativo, es decir, carente de límites, pero creado. Considera el conocimiento como una comparación, el establecimiento de una proporción entre el círculo perfecto y el círculo real.

Dando un paso adelante, los pensadores humanistas propiamente dichos fueron pensadores de la escuela aristotélica, de la platónica o intelectuales no adheridos a ningún sistema. A éstos hay que añadir la filosofía de la naturaleza y los estudios político-históricos. Los aristotélicos, siguiendo a Averroes, negaban la inmortalidad del alma individual. Entre ellos destacan Jorge de Trebisonda, Agustín Nifo, Marco Cinara y Pietro Pomponazzi. Marsilio Ficino (1433-1499) fue el más importante defensor del neoplatonismo; cristiano convencido, se enfrentó al aristotelismo y mostraba la realidad como un sistema armónico en el que el hombre sería el nexo entre el Uno Trascendente y el mundo sensible.

Erasmo de Rotterdam (1467-1536)
En cuanto a los intelectuales, se centraron más en el terreno de la ética, la psicología y la renovación del pensamiento religioso. El humanista más influyente de todos fue Erasmo de Rotterdam (1467-1536).

En el Renacimiento se produjo también el auge de la filosofía de la naturaleza, centrada en la concepción de la naturaleza como unidad orgánica y la imagen del hombre como microcosmos reflejo del macrocosmos universal. El principal representante de esta tendencia es Giordano Bruno (1548-1600). Su doctrina es una reinterpretación del neoplatonismo inspirada en Nicolás de Cusa que le lleva a identificar el Uno con el universo. La realidad natural y el alma cósmica o Dios son una misma cosa.

Esta homologación entre naturaleza y Dios le conduce a eliminar la distinción entre materia y forma, por lo cual la mente divina se encuentra en todas las cosas. Los seres particulares son la manifestación del Uno. Por último, con Galileo se produce una revolución cosmológica al arruinar de manera definitiva las tradicionales concepciones ptolemeicas y aristotélicas que suponían a la tierra como el centro del universo. Su método fue la aplicación de la matemática al universo real por medio de la creación de hipótesis a partir de la observación de los hechos. Pero junto a la verificación experimental debe ir la deducción lógica necesaria para la creación de teorías. Su teoría heliocéntrica es resultado de la deducción, pues la teoría ptolemeica no explica los hechos observables, y crea una nueva basada en las leyes matemáticas confirmadas con pruebas experimentales.

hechos observables
Es en el Renacimiento cuando la ciencia proporciona la posibilidad de explicar los hechos por medios puramente racionales (observación, deducción y verificación).

EL RACIONALISMO

La Europa del siglo XVII

En este siglo aparecen dos grandes tendencias filosóficas: el racionalismo y el empirismo. Los principales teóricos del racionalismo fueron Descartes, Spinoza y Leibniz. René Descartes (1596-1650) elaboró un sistema basado en presupuestos totalmente propios, sin influjo de las escuelas anteriores. Éste es un método racional que permite aplicar al campo entero del conocimiento la exactitud y la claridad de la teoría matemática. Para ello formula unas reglas del método: no admitir como verdadera ninguna cosa que no conozca con evidencia que lo es, dividir cada problema en las partes constitutivas más pequeñas posibles, partir de los objetos más comprensibles para llegar a los más complejos y efectuar una comprobación completa de todo el proceso. Para poder establecer un criterio de evidencia empleará la «duda metódica».

pienso luego existo
Los sentidos pueden engañarnos, pero hay una existencia clara del sujeto que duda, así pues, hay una verdad que resiste a toda duda: pienso luego existo.

Baruch (Benito) Spinoza (1632-1677) al igual que Descartes postula como punto de partida del conocimiento una idea evidente, pero que para él no necesita demostración. Esta idea es la sustancia que se define como causa de sí misma y que es a la vez Dios y la naturaleza.

Leibniz (1646-1716) pretende ofrecer una explicación intelectual del mundo, pero manteniendo las nociones cristianas de Dios y creación. Para ello distingue entre verdades de la razón (de carácter analítico, como las proposiciones geométricas) y las verdades de hecho, que provienen de la experiencia. En estas últimas se encontraría la existencia de Dios. Las segundas son en realidad verdades analíticas, pues si se retrocediera en el tiempo se hallaría su necesidad.

El precursor de la tendencia empírica será Francis Bacon (1561-1626), al poner especial énfasis en la inducción y el necesario carácter experimental de la ciencia. La superación de la lógica y la física aristotélica se producirá por medio del método inductivo, consistente en partir de la observación y el análisis exhaustivo de los casos particulares para establecer por medio de la hipótesis una generalización racional comprobable a través de la observación y la experiencia.

método inductivo
La inducción debe llevarse a cabo de forma exhaustiva y debe tener en cuenta que los prejuicios pueden llevarnos a conclusiones engañosas.

Thomas Hobbes (1588-1679) estableció una interrelación entre las concepciones filosóficas y políticas centradas en su defensa de la monarquía autoritaria. Su filosofía es materialista mecanicista. Niega la concepción espiritualista de la misma, que para él debe limitarse al estudio de las propiedades de los cuerpos generados, excluyendo a la teología de la filosofía. La fuente del conocimiento humano es la sensación y su estudio debe centrarse en la materia y el movimiento. Los hombres se rigen por las leyes del movimiento, y el estado natural del hombre es la lucha por la primacía que le induce a imponer sus derechos sobre los otros. En sociedad, el hombre debe abandonar esta lucha con el fin de alcanzar un beneficio general por medio de un contrato social cuya mejor expresión es la monarquía absoluta, no basada en el derecho divino sino en el cumplimiento estricto de un contrato.

Newton intentó ofrecer una exposición coherente y general del universo, para lo cual llevó a cabo un sistema de leyes del movimiento y la energía desarrolladas de acuerdo con un modelo matemático. Su método daba menos importancia a la hipótesis que Galileo y pretendía presentar una explicación empírica de los hechos observables.

John Locke (1632-1714) será el primero en exponer ordenadamente el principio empírico. Considera que, al nacer, la mente es una hoja en blanco que adquiere sus conocimientos únicamente por la experiencia. La percepción intelectual se articula por medio de la sensación y la reflexión acerca de la sensación. Por ello, el concepto de sustancia se origina en función de nuestra incapacidad para comprender por qué determinadas cualidades se unen en grupos definidos e infinito es un concepto creado por nuestra incapacidad de limitar racionalmente el tiempo y el espacio.

Para John Locke la idea es el objeto inmediato de la percepción
Para John Locke la idea es el objeto inmediato de la percepción, es decir, conocemos el mundo de forma mediata.

LA ILUSTRACIÓN

En este período de la historia europea, pese a no existir grandes sistemas filosóficos como en el pasado, surge la mayor parte de la terminología actual referente a cuestiones éticas, estéticas, sociales y políticas. El concepto de progreso histórico que lleva consigo la noción implícita de civilización y cultura y el desarrollo de una idea universal de humanidad por encima de los prejuicios étnicos y espaciales, forma parte del ideario de la Ilustración. Inglaterra vivirá en este momento un período de creatividad en el que destacan muchas figuras como Collins y John Toland, defensores de la libertad humana por encima del autoritarismo político.

En Francia, la Ilustración se reunió en torno a la Enciclopedia, sistematización del saber humano. Con la muerte de Luis XIV el librepensamiento adquiere cierto grado de libertad y surgen figuras como Fontenelle, que defenderá el empleo de la razón y el método experimental; Voltaire, cuya ideología librepensadora es opuesta al fanatismo y a la monarquía absoluta y defiende el uso de la razón; Diderot y D'Lambert, autores de la Enciclopedia, y Jean-Jacques Rousseau (1712-1788). Sus ideas más revolucionarias fueron su concepción de la historia y la civilización como corruptoras de la bondad natural del ser humano. En su Contrato social, Rousseau, expone una teoría democrática del orden social al considerar que el gobierno ha de ser producto de un contrato social en el cual el poder debe ser ejercido por los ciudadanos.

Para Jean-Jacques Rousseau las leyes deben permitir la libertad individual y conservar un orden justo
Para Jean-Jacques Rousseau las leyes deben permitir la libertad individual y conservar un orden justo.

En Alemania, la gran figura de la Ilustración es Kant (1724-1804), cuyas doctrinas se reflejan en sus tres obras fundamentales: La crítica de la razón pura, La crítica de la razón práctica y la Crítica del juicio. Kant considera que la ciencia se basa en juicios sintéticos y en principios generales y universales a priori. En la primera obra intenta desentrañar los principios que rigen y expresan condiciones válidas y universales de todo conocimiento, mostrando los orígenes de nuestro saber y los límites objetivos a los que puede llegar el ejercicio objetivo de la razón. En la segunda obra expondrá sus concepciones estéticas, muy ligadas a las de Rousseau, en las que afirma la existencia de Dios y de un alma inmortal y elabora una doctrina metafísica basada en la ley moral. En la Crítica del juicio esta ley moral se incardina hacia una meta que él denomina finalidad.

Inspirado en la filosofía de Kant, Fichte (1762-1814) es considerado como el creador del idealismo alemán. Su filosofía pretende conciliar la existencia de la ley moral de Kant con un subjetivismo que tenga su reflejo en la teoría política. El también idealista Scheling (1775-1854) interpreta la naturaleza como una vasta unidad orgánica visible en contraposición con el espíritu humano invisible. La vida es la síntesis de ambos principios. Más adelante abandonará su interés por la ciencia y centrará su estudio en la historia y la religión, concebidas por él como manifestación del Absoluto.

Hegel (1770-1831) elaborará una concepción de la dialéctica que será a la vez un sistema y un método, partiendo de la total identificación entre pensar y ser. El proceso dialéctico es uno y similar en todos los órdenes de la realidad y por consiguiente la exposición filosófica revela en su estructura el propio progreso dialéctico que describe. El principio que rige este progreso es la contradicción.

La Cátedra de Hegel. Litografía de F. Kugler.
La influencia del pensamiento de Hegel fue inmensa. Marx, Engels, Goschel y Bruno Bauer entre otros, serán herederos de su proceso dialéctico. "La Cátedra de Hegel" litografía de F. Kugler.