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Imperio Carolingio: Organización política, económica y social


Acto de "Homenaje" del vasallo a su señor

El nacimiento de una dinastía

A partir de que los llamados “reyes holgazanes” -nombre con que pasaron a la historia los mayordomos de palacio francos- fueron desalojados del poder del reino por Pipino el Breve, surgió una nueva dinastía, destinada a cambiar el panorama geopolítico de Europa occidental. Se trata de la dinastía carolingia.

Uno de los mayores logros de Pipino fue la resistencia contra los pueblos árabes que, hechos fuertes en el califato de Al-Ándalus, que cubría gran parte de la Península Ibérica, amenazaban con cruzar los Pirineos y avanzar sobre el resto de Europa. Al mismo tiempo, otros pueblos, procedentes del este, también intentaban conquistar el territorio franco. Para hacer frente a estas amenazas Pipino entendió que debía contar con la alianza de otros reinos cristianos y que, para ello, nada mejor que establecer una alianza estratégica con el Papado romano, cabeza de la cristiandad en Occidente. Pipino no titubeó en acudir en ayuda del Papa Esteban, cuyos territorios pontificios en la Península Itálica peligraban ante el avance de los lombardos, la derrota de los mismos fomentó una relación más estrecha entre ambos poderes, de modo que el reino franco se convirtió en el brazo armado del Papa.


Pipino el Breve (715-768)

A su muerte, en el año 768, Pipino fue sucedido por sus dos hijos: Carlos y Carlomán. Tras la sorpresiva muerte de Carlomán, a pesar de los conflictos sucesorios, el reino franco quedó en manos de Carlos. Dotado de una gran visión política y de una gran capacidad organizativa, profundizó la línea iniciada por su padre, de estrecha alianza con la Iglesia de Roma.

Una estrategia moderna

Una vez asumido el poder, las primeras acciones de Carlomagno estuvieron encaminadas a asegurar su autoridad en todos sus dominios e intentar restaurar el Imperio Romano de Occidente. Durante el gobierno de Carlomagno, el reino franco pudo ampliar su territorio y establecer áreas de contención para prever futuros ataques. Y desplazó sus fuerzas con una inteligencia moderna para su tiempo. Cuando los lombardos, ubicados en el norte de Italia, atacaron las posesiones de la Iglesia, Carlomagno acudió en ayuda del Papa Adriano I. Derrotó a Desiderio, el rey lombardo, en la batalla de Pavía, pero aprovechó para que el territorio no quedase en manos de la Iglesia.

Con igual sagacidad actuó en el área de los sajones, la zona limitada por el río Rin y el mar Báltico estaba dominada por este pueblo. Este grupo, que no había podido ser evangelizado a pesar de los importantes esfuerzos de los misioneros cristianos, luchó contra los francos durante más de 30 años. Finalmente, en 785, el jefe sajón Widukindo fue bautizado, la región fue ocupada por colonos francos y los sajones fueron deportados.


Imperio Carolingio

La llamada Marca Hispánica, asimilable en parte a los Pirineos, era el límite que, en Europa, separaba a los árabes de los cristianos. La gran preocupación de Carlomagno fue desalentar cualquier intento expansivo por parte del Islam. En 778, Carlomagno intervino en España a pedido del gobernador árabe de la ciudad de Zaragoza, enfrentado con el emir de Córdoba. La aspiración de liberar el territorio ibérico de manos de los árabes no fue posible, por lo que los carolingios debieron retirarse. A pesar de la derrota, Carlomagno logró establecer un área que actuaría como muro de contención ante posibles ataques árabes.

Hacia el este, el territorio que hoy conforma la moderna Hungría estaba dominado por el pueblo ávaro. A pesar de la excelente estrategia defensiva de los ávaros, estableciendo campamentos en forma de anillo, los francos lograron derrotarlos y apoderarse de su territorio.

Organización política

En materia de organización política sobresalió Carlomagno por su mentalidad moderna. La estructura política del imperio fue totalmente diferente de la de los anteriores reinos. De hecho, no escatimó esfuerzos para centralizar el poder, al mismo tiempo que procuró establecer una administración eficiente, pese a que no crecieron grandes ciudades ni una abundante burocracia. Aunque la ciudad de Aquisgrán había sido definida como la capital del imperio, la realidad indicaba que el epicentro se encontraba allí donde estuviera el emperador.


Vista actual de la Catedral de Aquisgrán: La Catedral de Aquisgrán, a la que usualmente se menciona como la “Catedral Imperial”, es una iglesia Católica Romana en esta población (Aquisgrán) del estado federado de Renania del Norte- Westfalia, en el oriente de Alemania.

La organización territorial también fue sometida a criterios de nuevo tipo. Los territorios dominados por Carlomagno, en especial los de reciente conquista, estaban divididos en condados y marquesados. En los condados, los condes se encargaban de la administración del ejército, la justicia y la policía. En los marquesados o marcas, los marqueses se ocupaban de cuidar las zonas fronterizas peligrosas a través de acantonamientos militares permanentes. El trabajo desempeñado por los condes y marqueses era compensado mediante la cesión de grandes extensiones de tierra para su explotación, donación que incluía en calidad de siervos a los campesinos que vivían en ellas.

Aun cuando el poder con que contaban los condes y marqueses era grande, Carlomagno procuró en todo momento evitar la fragmentación del imperio. Centralizó el poder político y administrativo a través de diferentes medios políticos y con la ayuda y el apoyo de la Iglesia de Roma en el plano cultural y misional.

En los comienzos del siglo VIII los sectores empobrecidos de la ciudad y el campo comenzaron a rendir sumisión a un señor terrateniente, convirtiéndose en campesinos arrendatarios de tierras, la fidelidad y el trabajo eran recompensados con protección y bienes materiales, provenientes en general de los excedentes de producción. A su vez, los nobles mantenían un vínculo similar con el emperador, formándose así un sistema en el que todos estaban obligados a servir al estamento superior.

La entrega del feudo o de algún elemento representativo al señor feudal constituía la “investidura”, y se realizaba inmediatamente después de la “ceremonia del homenaje”. El régimen jurídico de entrega era, por lo general, en usufructo vitalicio, aunque también podía ser en bienes materiales, pero que, con el tiempo, se convirtió en una ligazón de familias entre el señor y sus vasallos, pudiendo heredarse el feudo siempre que los herederos renovaran sus votos con el señor.

Sin embargo, el señor feudal tenía derecho a revocar el feudo a su vasallo si éste no se comportaba como tal o demostraba algún signo de deslealtad, como conspirar contra él o no cumplir con la entrega de tropas de su feudo en caso de guerra. Esta conducta era considerada un delito, que recibía el nombre de "felonía". En el sistema feudal, la felonía era una terrible mancha en la reputación de un caballero, que solía borrarse a través del “Juicio de Dios” que definía el duelo a muerte.

Para controlar el poder de los condes y marqueses, Carlomagno creó varios cargos de igual nivel -los "missi dominici"-, que dependían en forma directa del emperador, de modo que ninguno tuviera poder sobre su persona. Los missi dominici eran aristócratas laicos o eclesiásticos enviados para vigilar a los delegados imperiales y hacer cumplir las ordenanzas del rey.

Estructura económica

Esta etapa de la Edad Media se caracterizó por contar con una economía muy poco desarrollada. En los campos se llevaban a cabo tareas agrícolas de subsistencia, debido a lo rudimentario de la tecnología productiva. A través de estas labores, las familias obtenían solamente lo suficiente para mantenerse.

Por la escasez de excedentes y la frecuencia de las guerras en los más diversos frentes, el comercio fue casi limitado y las ciudades perdieron su anterior importancia. Carlomagno, pese a su oposición a la expansión árabe, se percató de la superioridad técnica del Islam y se esforzó por modernizar el mundo agrario.

Estas condiciones cristalizaron en una nueva estructura social que se conformó alrededor de las propiedades o villas que eran propiedad de los terratenientes, convertidas en verdaderas unidades de producción. Estaban formadas por dos áreas: la “reserva”, que era el sitio donde se levantaban las grandes casonas de los señores, las de los siervos, la capilla y los restantes edificios, y los “mansos”, nombre con que se designaba a las tierras destinadas a las labores agrícolas.


Villa medieval

El principal rasgo económico de este modelo social fue la desaparición de los esclavos. El gran costo de su manutención obligó a emanciparlos y convertirlos en siervos. Su libertad fue relativa, ya que se volvieron parte de la propiedad terrateniente.

Estratificación social

Finalmente, la sociedad carolingia quedó estructurada en dos grandes sectores: los privilegiados y los “no” privilegiados. En la cúspide se hallaba el emperador, después el alto clero -arzobispos, obispos y abades- y la alta nobleza, seguidos de los señores, caballeros y bajo clero, estos constituían el sector privilegiado; en tanto que los “no” privilegiados eran los burgueses o comerciantes, y artesanos adinerados, por debajo de estos se encontraban los campesinos con tierras, pequeños artesanos y comerciantes, y en la base estaban los siervos, campesinos pobres y jornaleros.


Pirámide social en el Imperio Carolingio
 

Fuente: Grandes Civilizaciones de la Historia. Editorial Sol 90, Barcelona, 2008.

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