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Incas: Economía

 
 

El trabajo de la tierra. Ilustración de Felipe Guamán Poma de Ayala
“El trabajo de la tierra”. Ilustración de Felipe Guamán Poma de Ayala.

El desarrollo de las civilizaciones andi­nas preincaicas tuvo en la agricultura al principal de sus soportes. Se trató de un proceso que implicó descubrimientos y experimentaciones que al cabo de siglos legó, para las siguientes generaciones, un conocimiento extraordinario sobre suelos, fertilizantes, cultivos, herramientas de trabajo y formas de riego que re­sultó asombrosamente eficaz.

Los estudios arqueológicos permitie­ron documentar que hacia el 7.000 a.C., en el Callejón de Huaylas, actual departa­mento peruano de Ancash, se desarrolla­ron los primeros cultivos en torno al fré­jol y el ají, para luego extenderse a una enorme variedad de cereales y frutos que se diseminaron por toda la región andina.

Pero la agricultura no podría haber evolu­cionado y diversificado sin contar con la seguridad de una irrigación constante, más tratándose de una geografía con importantes sectores secos y períodos sin lluvias. Todo el ingenio de las cultu­ras preincaicas tuvo como objetivo garantizar el flui­do de agua, por lo que idearon y constru­yeron notables obras de ingeniería hídrica, como canales, acueductos y represas que aseguraron una producción a gran escala.

Actividades económicas propias de los incas

En el Imperio incaico, no se utilizó la moneda, ni tampoco eran comunes los mercados, el comercio no fue imperante ni necesario, el poco que se practicaba se hacía mediante la modalidad del trueque. Las actividades económicas más importantes fueron la agricultura, ganadería y pesca. La artesanía era una actividad económica secundaria, las principales artesanías de los incas eran la cerámica, los tejidos y la orfebrería.

La agricultura

Recolección de la papa
"Recolección de la papa". La papa fue el principal producto agrícola, con ella preparaban diversos platos. Ilustración de Felipe Guamán Poma de Ayala.

La base de la economía incaica fue la agri­cultura, se deduce que los incas cultivaron cerca de setenta especies vegetales, entre ellas, papas, camotes, maíz, ajíes, algodón, tomate, maní, oca, mashua, olluco, quinua, cañihua, quihuicha, fréjol, zapallo, y guayaba. En las zo­nas altas de los Andes se cultivaron y cosecharon hasta 200 especies de papa, que se diferenciaban por el color y el tamaño. En las tierras correspondientes a la selva alta, también sembraron la coca.

El desarrollo agrícola se basó en el apro­vechamiento de las tierras y un sistema de riego que permitió satisfacer las nece­sidades alimentarias del conjunto de la comunidad y lograr excedentes suficien­tes para establecer convenientes intercambios con pueblos vecinos.

Había dos estaciones principales en el año para la explotación agrícola: la pri­mera era la estación de las lluvias, que se prolongaba entre octubre y mayo; la se­gunda, la estación seca, de junio a sep­tiembre. Sobre la base de estas dos esta­ciones, los incas tenían un estricto diseño de trabajo de siembra, cosecha y labran­za. Por ejemplo, agosto era el mes para arar la tierra, y se iniciaba con una festi­vidad en la que participaban los nobles y la población campesina.

“El cultivo del maíz”
“El cultivo del maíz”. Al maíz se le atribuía origen divino y, de hecho, estaba reservado para los sectores próximos al Inca. La mazorca, sin embargo, era almacenada para épocas de escasez.

Característica de los incas fue una pro­ducción notable, al grado que los historiadores coinciden en que fue un pueblo que no padeció los males del hambre. Por depender fundamentalmente de la agricultura, los incas supieron aprovechar al máximo las características de la geografía que habitaban, logrando superar tanto inclemencias climáticas como el carácter accidentado del terreno.

Para ello, se encargaron de adaptar a su realidad diversas técnicas ya desarrolladas por otras culturas andinas e inventar otras nuevas. Así pudieron llevar a cabo el trabajo agrario en la costa, la sierra y la selva, cubriendo las necesidades de las poblaciones que se encontraban en las tres áreas. Esta posibilidad se basó también en la interconexión de todas las regiones a través de una vasta red de carreteras y la buena administración de la producción, basada en un sistema de almacenamiento y distribución sumamente eficiente e igualitario.

Los productos alimenticios eran almacenados en depósitos llamados qollqa, que fueron construidos en todo el imperio, típicamente dispuestos en hileras y cerca de centros poblados, grandes haciendas y estaciones en la carretera. Los funcionarios estatales “quipucamayoc” (especie de contadores) mantenían cuentas minuciosas de sus provisiones utilizando el quipu, un sistema de contabilidad mediante cuerdas y nudos.

Almacenamiento de provisiones vigilado por el curaca y el quipucamayoc.
Almacenamiento de provisiones vigilado por el curaca y el quipucamayoc.

La ganadería

La ganadería era un elemento básico en la economía de los incas, y, al igual que la tierra, los rebaños eran propiedad del estado. Cada comunidad poseía un cierto número de animales, que debía cuidar y atender y cuyos productos debía entregar al estado en su totalidad. Los incas construyeron corrales para patos y gallinas, y se dedicaron al pastoreo, sobre todo en las zonas más elevadas, donde domesticaron llamas y alpacas, camélidos que les daban carne y fi­bras para sus textiles. También fueron utilizadas otras dos especies de camélidos sin domesticar: la vicuña y el guanaco. Los guanacos eran cazados mediante los chacos (cacerías colectivas).

Se consumía la carne de todos los camélidos, pero debido a las prohibiciones que coexistían para su matanza, su consumo era todo un lujo. Se presume que la población tenía acceso a carne fresca sólo en el ejército o en ocasiones ceremoniales, cuando se hacía una amplia distribución de los animales sacrificados. En la ganadería inca se usaron herramientas como: piedras, cuchillos o tumis (cuchillos de piedra y bronce) y sogas que eran elaboradas por ellos mismos para atrapar las vicuñas, camélidos que solo cazaban para esquilar su lana y que después dejaban en libertad.

Ganadería de los incas
Los camélidos fueron un recurso esencial del Tahuantinsuyo. El Estado inca se preocupó de abastecerse tanto de la carne como de la fibra de estos animales.

Las sociedades costeras

El aprovechamiento de los ricos recur­sos marítimos permitió a los primeros habitantes de la región reagruparse en aldeas cercanas al mar, como en Chilca y La Paloma. Con el desarrollo de las civilizaciones, la pesca constituyó una actividad de notable especialización que garantizaba la subsis­tencia de toda la comunidad. Para los mochicas, civilización preincaica, por ejemplo, el desafío marino implicó la construcción de pequeñas em­barcaciones, los llamados “caballitos de totora” que utiliza­ron como eximios pescadores, también construyeron naves guerreras y expedicionarias.

Los caballitos de totora eran canoas diseñadas para transportar, durante las faenas de pesca, a un navegante con sus aparejos. Se asume que los pueblos del Titicaca las utilizaron ya hace 3.000 años. Las hojas de totora fueron también aplicadas para los más diversos objetos.

 Los caballitos de totora
Los caballitos de totora son un tipo de embarcación construida con tallos y hojas de totora, de 4.5 m de largo. La totora es una especie de planta o espadaña que crece a orillas del lago Titicaca. Su nombre científico es "Scirpus californicus".

Orfebrería

Los incas fueron pioneros en el manejo de la metalurgia con variadas aleacio­nes, levantando sendos centros de pro­ducción en el altiplano peruano-boli­viano y en la costa norte, desde donde difundieron productos y conocimientos hacia todo el imperio. Su influencia fue tal que alcanzó incluso las costas de México. En la región de la costa sobre­salieron los plateros, sobre todo de origen chimú y chincha, cuyas técnicas y exquisitos trabajos promovieron que fueran especialmente requeridos por la elite cuzqueña para la producción de objetos suntuarios, ofrendas para el In­ca y las prácticas ceremoniales. De he­cho, en Zurite, en las proximidades de Cuzco, se estableció un conjunto de plateros de Huayna Cápac, provenientes de la región ecuatoriana, cuya misión era satisfacer los requerimien­tos del emperador.

Una producción intensiva

Siendo la principal actividad económica de los incas, la agricultura, fue a esta actividad a la que se abocó la mayor parte de la población de ambos sexos. La accidentada geografía, plena de quebradas, forzó la construcción de nuevas áreas de cultivo, dispuestas en terrazas que modificaron sustancialmente la topografía regional. Las principales técnicas agrícolas, en cuanto a la disposición de tierras fueron:

Andenes: eran terrazas agrícolas artificiales que se construyeron para obtener tierra útil para el cul­tivo en las escarpadas laderas andinas. No sólo servían para el cultivo, sino también para contener la erosión y el lavado de la sal mineral. La construc­ción de andenes deman­daba abundante mano de obra. No existía un régimen esclavista, aunque los prisioneros de guerra y miembros de tribus castigadas por su resistencia a aceptar el dominio inca eran desti­nados a las tareas más duras, como era el caso de la construcción de andenes en la alta montaña.

Andenes incas
Los andenes son conocidos desde tiempos muy anteriores a los Incas, pero en el Tahuantinsuyo este tipo de construcción como técnica agrícola, se generalizó.

Camellones: los camellones o Waru Waru eran terrenos artificiales levantados en las orillas del lago Titicaca. Estos montículos de tierra permitían almacenar y aprovechar mejor el agua en lugares de frecuentes inundaciones por las intensas lluvias. El trazado de surcos artificiales alrededor de un cultivo se usó para dar protección a las plantas, facilitar el drenaje durante las lluvias, inundaciones, riego, como fuentes de abono y, especialmente, para disminuir el intenso frío nocturno en las alturas, evitando las heladas.

camellones o Waru Waru
La agricultura con los camellones aparece en el Horizonte Temprano dentro de la región del Lago Titicaca, este tipo de técnica agrícola, aunque es intensiva, no requiere una intensa mano de obra.

Lagunas artificiales: llamadas “cochas” (Cocha era el nombre de la diosa de la lluvia, el agua y el mar en la mitología inca). Las cochas eran lagunas artificiales que se alimentaban del agua de las lluvias, de un río o del deshielo de un nevado. El agua servía para irrigar las zonas aledañas o también zonas alejadas a través de canales. En sus bordes crecen pastos que alimentan al ganado. Es una tecnología usada intensamente en la actualidad.

Lagunas artificiales: llamadas “cochas”
Las condiciones climáticas extremas que tiene esta región fueron aprovechadas a favor por medio de la creación de cochas, con esta técnica se adaptó la agricultura del altiplano.

El ayllu como unidad económica 

El ayllu era una comunidad de familias que se suponían descendientes de un lejano antepasado común. El curaca era el jefe del ayllu y quien se encargaba de distribuir las tierras, organizar los trabajos colectivos y ejercer como jefe de la comunidad. El cargo de curaca o jefe no se heredaba, sino que era seleccionado a través de un ritual especial; en algunas ocasiones eran nombrados directamente desde el Cuzco.

Los miembros del ayllu trabajaban su tierra, pero tenían la obligación de trabajar la tierra del estado para que éste alimentara a los gobernantes, nobles, ejército, ancianos y enfermos; también debían utilizar parte de su tiempo para trabajar la tierra que se apartaba para los dioses y los líderes religiosos. De igual forma, cada ayllu debía proveer hombres para hacer obras públicas como construir caminos, puentes y edificios.

Diagrama del funcionamiento de un ayllu
Diagrama del funcionamiento de un ayllu

Reciprocidad y redistribución

La reciprocidad consistía en la práctica de la solidaridad y la ayuda mutua entre los miembros de un ayllu. Por ejemplo, los habitantes de un ayllu, colaboraban entre sí para sembrar y cosechar en las parcelas de subsistencia. En ocasión de un matrimonio, toda la comunidad ayudaba a levantar la casa de los recién casados. Los Incas incorporaron el principio de reciprocidad en los ayllu, como una de las bases del funcionamiento económico y social de su imperio.

La redistribución suponía el reconocimiento, por parte de los campesinos, de los diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad. Los ayllus entregaban los tributos a los curacas, y los bienes tributados se acumulaban en depósitos reales que estaban en aldeas, caminos y ciudades. Cuando algunos pueblos del Imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque las regiones en las que vivían habían sido afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados almacenados en qollqas. También utilizaba los bienes acumulados para costear los gastos de las constantes expediciones militares, y para premiar los servicios realizados por algunos funcionarios, generalmente.

La política económica incaica estableció la construcción de estos depósitos como uno de los puntos esenciales de su administración, de modo que cada población debía estar asistida de un determinado número de qollqas, para abastecer a sus pobladores de vestimenta y de insumos, y para suplir las carencias que pudieran derivarse de cualquier eventualidad o tragedia.

Qollca construida en el incanato. Conjunto arqueológico de Ollantaytambo
Qollca construida en el incanato. Conjunto arqueológico de Ollantaytambo. Departamento de Cusco.

El trabajo

El trabajo, para el pueblo incaico, era de total obligatoriedad, sólo eran excusadas de realizarlo las personas con incapacidades físicas. Aunque, existía también el principio de equidad, que indicaba que cada individuo trabajaba dependiendo a sus capacidades físicas e intelectuales.

Fueron cuatro las principales formas de organización del trabajo en el imperio incaico:

La Mita: era un método de trabajo de asistencia del Estado. Montones de incas se reclutaban para trabajar por turnos de tres meses en tareas de construcción de caminos, puentes, fortalezas, centros administrativos, templos, acueductos, explotación de minas, etc. Existía una mita para servicios especiales como las labores de cargueros del Sapa Inca, músicos, chasquis y danzantes, los obligados a cumplir esta labor eran los adultos hombres casados, entre los 18 y 50 años. La mita fue un sistema que absorbieron los conquistadores españoles como método de trabajo esclavista.

La Minca, minka, o minga: forma de trabajo ejecutada como ayuda del ayllu. Era una especie de tarea comunal gratuita y por turnos, sin ser menos que otra forma de beneficio para el Estado. Allí acudían muchas familias con sus propias herramientas y alimentos, ellas ayudaban en la construcción de locales, canales de riego, así como la ayuda en la “chacra” propiedades de las personas incapacitadas, huérfanos y ancianos. Cuando el ayllu convocaba al trabajo de la minca, nadie se negaba, pero las personas que no asistían al trabajo eran expulsadas del ayllu y perdían su derecho a la tierra.

Ayni, minga y mita

El Ayni: era un sistema de trabajo donde se aplicaban los principios de reciprocidad y redistribución entre los miembros del ayllu. La reciprocidad consistía en que un grupo, miembros de una familia, ayudaba con su trabajo a otra familia del mismo ayllu con la condición que ésta correspondiera de igual forma cuando ellos la necesitaran. La redistribución se reflejaba en las mismas jornadas laborales cuando se servían comidas y bebidas durante los días que se realizaba el trabajo. Esta tradición continúa aún en muchas comunidades campesinas del Perú.

La Chunga: era una forma de trabajo ocasional realizado por las mujeres incas en caso de desastres naturales. Consistía en curar y auxiliar a los heridos de los desastres naturales, e intentar salvar a los que se veían en peligro durante el mismo desastre.

Un estado de bienestar

El igualitarismo imperante en el imperio inca no excluía las diferencias sociales, pero sí aseguraba la satisfacción de las necesidades básicas a todos los sectores sociales. Parte de la producción agrícola individual o comunal era tributada al Inca, cuyos funcionarios se encargaban de la redistribución. Algunos autores no dudan en hablar del imperio inca en términos de "socialismo" o de "Estado de bienestar".

reciprocidad y redistribución

Los incas desarrollaron un complejo sistema de intercambio económico, no capitalista, no individualista, donde las metas de grupo o de la comunidad se aplicaban y no existía propiedad. Desarrollaron una organización social y económica compleja que permitió que el hombre y la naturaleza pudiesen vivir en equilibrio, erradicando el hambre (única cultura del planeta que lo logró).

 
 
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