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Egipto: La invasión de los hicsos

Mapa de la Media Luna Fértil después de la invasión de los hicsos hacia 1700 a.C.

Los hicsos eran una de las distintas poblaciones asiáticas que, poco a poco, se habían establecido en Egipto a finales del Reino Medio. Su composición étnica era una mezcla de semitas, cananeos y de otros grupos que más adelante formarían el pueblo hebreo de la Biblia. La llegada de estas gentes se caracterizó por su lenta infiltración, un proceso que al principio no llegó a preocupar a los faraones, que no percibieron esta ola migratoria como una amenaza a pesar del aumento de la presencia cada vez mayor de pueblos extranjeros.

Cuando el poder de la XIII Dinastía mostró signos de debilidad, los hicsos aprovecharon la coyuntura para imponer su hegemonía en el país. Invadieron el norte de Egipto hacia el año 1700 a.C., y ocuparon el delta del Nilo durante más de ciento veinte años. Avaris, capital del reino hicso, estaba situada en la parte oriental del delta, y las excavaciones arqueológicas realizadas en el terreno han demostrado que la ciudad se levantó sobre un anterior emplazamiento egipcio del Reino Medio. Se trataba de una auténtica fortaleza, que se convertiría en el hogar de estos nuevos faraones de Menfis.

Plano de la ciudad de Avaris

Plano de la ciudad de Avaris hacia el siglo XVII a.C.

Sin embargo, los hicsos no fueron los únicos en detentar el poder en Egipto en este período. Mientras su dominio se concentraba en las regiones septentrionales, en Tebas había nacido una nueva dinastía de soberanos, la XVII, que reinó desde Elefantina hasta Abidos durante sesenta y cinco años.

Las relaciones entre los reinos de Avaris y Tebas se deterioraron de forma definitiva con el rey Seqenenra Taa II, llamado “el valeroso” y coronado alrededor del 1540 a.C. La momia del faraón Seqenenra, que se conserva en el Museo de El Cairo, ofrece un testimonio de la crudeza de la confrontación entre los dos pueblos, ya que presenta 16 golpes de espada en el cráneo.

Momia del faraón Seqenenra-Taa II

Momia del faraón Seqenenra-Taa II, ejecutado por los hicsos tras ser capturado en combate.

Amosis I culminó la victoria tebana cuando conquistó la ciudad de Avaris y expulsó definitivamente a los hicsos. Según la llamada “hipótesis de los hicsos” el origen real del libro del Éxodo de la Biblia, no sería la fuga de los judíos de la opresión egipcia, sino más bien su expulsión a manos de Amosis I tras dos siglos de ocupación.

Son pocos los testimonios que quedan de los años de dominación asiática en Egipto, ya que los faraones posteriores intentaron borrar toda huella de los soberanos extranjeros, y ofrecieron una visión distorsionada del período, que siempre se representó como nefasto. La realidad es que el dominio hicso no fue tan perjudicial para el país. Durante su reinado, conservaron la misma estructura organizativa heredada del poder faraónico, respetaron los cánones artísticos y dieron impulso también a la difusión de la literatura, sin olvidar las innovaciones que introdujeron en el ámbito militar.

Grabado de Amosis I (Dinastía XVIII) derrotando a los hicsos

Grabado de Amosis I (Dinastía XVIII) derrotando a los hicsos

Referencia:
Emse Edapp, S.L. (2016). El Antiguo Egipto y las Primeras Civilizaciones. Bonalletra Alcompás.

Edad Antigua