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Civilizaciones andinas: Cultura Tiahuanaco

 
 

Maqueta de la ciudad de Tiahuanaco
Maqueta del sitio arqueológico "ciudad de Tiahuanaco"

La civilización de Tiahuanaco, alcanzó su mayor esplendor entre los siglos IX y XII, su centro principal fue la ciudad de Tiahuanaco a 3842 msnm, fundada en el 1500 a.C. como una pequeña aldea, que pasó a ser una gran urbe entre los años 300 y 500 d.C. Esta ciudad, hoy sitio arqueológico en el departamento de La Paz, Bolivia, alcanzó un gran poder regional en los Andes centrales. Su área cubría 6 km², 40.000 habitantes y un puerto en el Lago Titicaca.

Ubicación geográfica

La cultura Tiahuanaco, más conocida en los libros de historia como “Tiwanaku”, se desplegó a orillas del lago Titicaca. Según las investigaciones arqueológicas, esta cultura es la civilización preincaica de más duración en el tiempo, situándose desde 1500 años a.C., hasta el 1200 d.C., siglo en el que empezó a declinar hasta su desaparición. Sin embargo, en su proceso histórico, la civilización Tiahuanaco extendió su influencia por una ancha franja de los Andes, entre el nor­te de Chile, una franja del noroeste de argentina, el altiplano boliviano y el sur de Perú. En el territorio que hoy comprende Bolivia fue tan fuerte su presencia y arraigo cultural que es denominada por los historiadores de este país como la "Cultura madre de Bolivia".

Mapa de la ubicación geográfica de la cultura Tiahuanaco
Mapa de la ubicación geográfica de la cultura Tiahuanaco

El núcleo de esta cultura se concentró en al altiplano circundante al lado sur del lago Titicaca, caracterizado por un clima muy duro derivado de las altitudes superiores a los 3400 m. Pese a los ciclos de aridez, e inundaciones y las constantes heladas, la zona es rica en pastos para las llamas y alpacas, como también para el cultivo de tubérculos.

Períodos históricos de la cultura Tiahuanaco

Para Tiahuanaco la historia de la humanidad transcurre en épocas que conforman ciclos, donde el principal elemento es el desarrollo social y cultural que da énfasis a la práctica de las costumbres. Los ciclos históricos se dividen en cuatro etapas o pachas. La primera época es el Chamak Pacha, que es la etapa de inexperiencia y búsqueda de una identidad social. La segunda época es el Thuru pacha, o de consolidación del sedentarismo, donde formaron aldeas, pueblos y ciudades. La tercera etapa es la Qhana Pacha que es la etapa del apogeo cultual y la expansión de los conocimientos, las ciencias el arte y la tecnología. Finalmente, la etapa del Kaxa Pacha que es la etapa de la expansión imperialista, donde los tiahuanacos se creen más evolucionados y tratan de imponer su cosmovisión a pueblos menos desarrollados.

Ilustración de la cultura Tiahuanaco.
Ilustración de la cultura Tiahuanaco

No existe evidencias que demuestren que las conquistas de estos pueblos hayan sido de manera violenta, pues los tiahuanacos no sobresalen en la producción de artefactos bélicos. Se cree más bien, que el desplegamiento cultural se impuso de manera consensuada gracias a sus avanzados conocimientos en la agricultura, la metalurgia, las matemáticas, la escultura, la hidrología, los textiles, la arquitectura, la astronomía y, en especial, en sus cultos religiosos.

Al rededor del año 1100, los tiahuanacos desaparecen, y aunque la causa es hoy en día, fuente de discusión entre investigadores, la versión más valida ha sido la invasión de los aimaras, pueblo militar procedente del sur (actualmente Tucumán al norte de Argentina y Coquimbo, al norte de Chile). Otras pesquisas conducen las causas a fenómenos naturales, como “el niño”, que ocasionaría una época de intensa sequía donde el pueblo se vio obligado a abandonar la ciudad y disperso en la altiplanicie boliviana, desapareció.

Sin embargo, el poderío cultural de los tiahuanacos fue suficiente para que esta civilización perdurará por casi 2000 años, legando a este territorio de inconfundible identidad cultural, que aún se mantiene vivo en el quehacer de los bolivianos.

Evo Morales líder político, asumiendo su tercer mandato presidencial boliviano, en un ritual con líderes indígenas en Tiahuanaco.
Evo Morales líder político, asumiendo su tercer mandato presidencial boliviano, en un ritual con líderes indígenas en Tiahuanaco.

Organización social

Estado teocrático, estaba dirigido por una aristocracia que dominaba los ritos y ceremonias consagradas a las divinidades. La clase dirigen­te estaba asentada en la ciudad capital y en los principales centros urbanos, como Pachiri o Lukurmata. Los campesinos, ba­se de la pirámide social, estaban esparcidos en modestas viviendas.

El concepto de territorialidad para los tiahuanacos tenía un significado espiritual especial: “la tierra está viva y es fuente de vida” como todo en el universo, por eso la llamaban Madre Tierra o Pacha mama y era respetada como una divinidad a la cual se le hacían ofrendas.

Por respeto a la Madre Tierra las comunidades producían solo lo necesario para vivir, pero guardaban los mejores productos de sus cosechas para compartirlos con otros pueblos, junto con sus experiencias y conocimientos cuando asistían a las reuniones habituales que se realizaban en el centro ceremonial de Tiahuanaco. Gracias a este principio pudieron entenderse y convivir los unos con los otros, compartiendo e integrando el conocimiento de todas las comunidades para lograr una verdadera unidad en la diversidad.

tiahuanacos

El comunitarismo fue la base de la estructura política, social y administrativa de Tiahuanaco. Esta cultura desarrolló un sistema político que fomentaba la propiedad individual de las casas, utensilios, herramientas y parte de las cosechas, pero también reconocía la función comunitaria de la tierra. Este comunitarismo tiahuanacota permitió que cada sociedad tomara decisiones en consenso, guiada por un consejo de chamanes, disposiciones y leyes que se respetaban por las otras comunidades.

La política tiahuanacota se basó en el fortalecimiento de su poder religioso concentrando el culto en la ciudad de Tiahuanaco. Aunque el “Chachapuma”, representación de un hombre con cabeza de puma que sostiene una cabeza humana en sus manos, fue inicialmente interpretada como el símbolo de una clase militar guerrera, los nuevos investigadores atribuyen a esta figura la representación de la superación de la humanidad con la muerte de su egocentrismo, donde el puma representa la inteligencia emocional en complementariedad con la inteligencia racional, y la cabeza decapitada representa la muerte del egocentrismo ya que no está sangrando y permanecen los ojos abiertos. Lo que hace pensar en una sociedad pacífica, que trató de expandir sus conocimientos como la mejor herencia que podía dejar a los pueblos venideros.

Chacha puma
“Chacha puma”. Museo Regional de Tiahuanaco.

Economía

Las investigaciones sobre la sociedad tiahuanaca han indicado que, a pesar de considerarse una de las más igualitarias dentro de las economías andinas antiguas, se dio la acumulación de riquezas dentro de la clase dirigente a través de las cabezas de ganado. Evidencias muestran que las élites tiahuanacotas manejaron grandes rebaños de camélidos de los cuales extraían carne para su consumo y lana que servía para la confección de textiles de gran calidad. Sus tapices polícromos fueron una demostración de prestigio y poder. La élite tiahuanacota también manejó el transporte comercial de la hoja de coca y el maíz que viajaban desde las zonas cálidas hasta el centro ceremonial de Tiahuanaco.

La civilización de Tiahuanaco alcanzó un importante desarrollo gracias a su estratégica ubicación en la cuenca del Titi­caca, atravesada por numerosos caminos. Esto le permitió controlar el tránsito de los excedentes producidos en las tierras bajas, muy especialmente de coca, maíz y ají, que utilizaron para su provecho. Su propia agricultura no estu­vo exenta de problemas. A más de 3.500 m de altura, debieron afrontar tanto las inclemencias climáticas como las recurrentes inundaciones de monta­ña.

Para resolver estas dificultades construyeron campos de cultivo eleva­dos, conocidos como “camellones” evi­tando las inundaciones. A la vez, se be­neficiaron con la concentración de la humedad de la altura, elemento que con­tribuyó para obtener abundantes cose­chas. Acueductos, sistemas de canales, diques, campos elevados (camellones o Waru-Waru), cochas o lagunas artificiales de forma rectangular u ovalada, fueron entre otras, obras hidráulicas de ingenio tiahuacano heredadas a los incas.

Waru-Waru
Los camellones, también conocidos como Waru Waru, son un tipo de disposición del suelo en la llanura para el cultivo, que se usó extensamente en tiempos precolombinos en zonas inundables de los Andes.

Ritos y creencias

Viracocha o el Dios de las Varas es la divinidad primera y principal fuente de la cosmovisión andina. Considerado el esplendor originario y Maestro del Mundo por los incas, también fue el primer dios de los antiguos tiahuanacos, quienes posteriormente expandieron su culto por toda la región andina. Según la tradición. Viracocha surgió de las aguas del lago Titicaca para crear el Cielo y la Tierra, y su culto estuvo en principio sólo reservado para la nobleza.

La ciudad de Tiahuanaco más que centro administrativo, era un centro religioso, la vida social estaba prescrita por ritos y ceremonias. Algunas divinidades representadas en su arte, tales como la llama, el felino, las cabezas trofeo y el Sacrificador. El concepto del Sacrificador se evidencia en el Chachapuma, un dios felino con cuerpo humano, indicando el hábito carnicero del puma, varios de ellos cercaban el acceso a la Pirámide de Akapana. Los templos ocupaban una posición central en los conjuntos urbanos, pero se nota en la mayoría de ellos que sus recintos son comparativamente pequeños, lo cual revela que solo los chamanes, quienes mediaban entre la gente y los dioses, podían ingresar a ellos.

El consumo de bebidas alcohólicas y de alucinógenos, fueron esenciales dentro de las ceremonias religiosas. El Kero una clase de vaso de lados divergentes, era el recipiente utilizado para beber la chicha -obtenida de la fermentación del maíz- en agasajos ceremoniales organizados por el Estado. Las semillas del cebil, las usaban como alucinógeno y las aspiraban en tabletas inhalatorias finamente decoradas que daban símbolo de status social.

dintel de Kantatallita
Los seis individuos que aparecen convergiendo al centro del dintel de Kantatallita son chamanes en estado de éxtasis por el consumo de alucinógenos, todos poseen largos apéndices nasales, indicando la vía por la cual consumían las sustancias. El hacha y la cabeza que llevan en las manos, delatan su condición de sacrificadores.

Expresiones culturales

Entre las expresiones culturales de Tia­huanaco sobresalió la ceramista, sien­do el vaso kero, de base angosta y boca ancha, una de sus máximas representa­ciones. También fueron magníficos realizadores de los "huacos", retratos huma­nos sobre una vajilla, en la textilería y la construcción arquitectónica. Se admite en su cerámica la influencia de la cultura Pucará, surgida en la región hacia el 500 a.C., sobre todo en las imá­genes simbólicas del Personaje de los Cetros y los Chamanes Sacrificadores.

La regularidad matemática de la talla y la precisión de las estructuras, el arte demostrado en el trazado de los ángulos rectos y redondeados de que hacen uso, hablan elocuentemente del instinto geométrico de una civilización que supo plasmar idóneamente su identidad cultural.

La “coca” se utilizó para el tratamiento enfermedades, también con finalidades adivinatorias y como ofrendas a las deidades. En la imagen (abajo) vemos dos personajes de alto rango esculpidos en un sillar de Tiahuanaco, fueron representados con un bulto en la mejilla derecha para indicar que están masticando hojas de coca, práctica regular entre los tiahuanacotas, que perduró en la región como un símbolo de identidad étnica.

Dos personajes mascando coca, representados en un sillar de las ruinas de Tiahuanaco
Dos personajes mascando coca, representados en un sillar de las ruinas de Tiahuanaco.

Cerámica

La cerámica Tiahuanaco era policroma (de varios colores) pero el color dominante es el anaranjado, empleado junto con el negro, rojo y blanco, llegando a combinar hasta cinco colores. Dentro de los motivos geométricos se destacan el dibujo escalonado y la espiral. Entre los dibujos zoomorfos sobresale el cóndor y la representación humana. En las vajillas de un solo color predominaba el dibujo geométrico. A medida que se emplean más colores disminuye la proporción del dibujo geométrico y aumenta en cambio el dibujo zoomórfico.

Vaso de Kero: Por su forma y su alto sentido decorativo, se deduce que el kero, fue un vaso ceremonial utilizado por las culturas preincaicas (Mochica y Chimú, pueblos eminentemente ceramistas) pero definido y reafirmado en su imagen en la cultura Tiahuanaco. El kero pasaría como herencia artesanal y estética a la época del Incanato, época en la cual alcanzaría la más completa perfección artística plástica, como también, su más variada aplicación práctica como recipiente de líquidos para beber.

Vaso de kero Tiahuanaco
Vaso de kero Tiahuanaco

Arquitectura y escultura

Ciudadela de Tiahuanaco

Compuesta por ocho construcciones, la ciudad de Tiahuanaco, constituyó el más importante complejo religioso y ritualista de su civilización. Se caracteriza por su arquitectura decorada con relieves y planos incisos colocados sobre estelas; está compuesta por el Kalasasaya, el Templete Semisubterráneo, la Pirámide de Akapana, la Puerta del Sol, la Puerta de la Luna y el Puma Punku (Puerta del Puma), también grandes pirámides y esculturas.

El conjunto del centro ceremonial de Tiahuanaco se encuentra cercano a la ciudad de La Paz, a unos 4.000 msnm. Se calcula que ocupó una extensión de 420 hectáreas, de las que sólo 38 se encuentran con ruinas visibles y cercadas para su estudio.

Kalasasaya

La cultura de Tiahuanaco produjo obras arquitectónicas de gran envergadura, sobre todo relacionadas con el culto de sus divinidades. Entre ellas sobresale el centro ceremonial de Kalasasaya. que abarca una superficie de casi dos hectáreas. El centro incluye un templete semisubterráneo, bellamente decorado con cabezas clavas empotradas en sus muros. Dos pirámides escalonadas completan las instalaciones.

Puerta y escalinata del templo Kalasasaya
Puerta y escalinata del templo Kalasasaya

El trabajo de la piedra fue uno de los grandes atributos de los artesanos de Tiahuanaco, que alza­ron construcciones que revelan una excep­cional técnica de encastre, aun tratándose de piedras de gran volumen. La misma habilidad se destaca también en el esculpido de grandes estatuas, generalmente representando individuos de cuerpo entero, como el Señor de los Cetros, una figura frontal que exhibe en sus manos los símbolos de mando y se halla situada sobre una plataforma escalonada. Otros motivos de sus esculturas fueron figuras híbridas, como felinos con alas, serpientes con cabezas de felinos y ani­males con atributos humanos.

La Puerta del Sol

Considerada la más característica representación del estilo de Tiahuanaco, la Puerta del Sol está emplazada en el más importan­te centro ceremonial y religioso que levantaron, junto al templo de Kalasasaya. Construida en piedra, destaca en su parte central la figura de Viracocha, la principal figura de su panteón divino. De pie, con la cabeza circundada por rayos que representan cabezas de felinos y serpientes y en cada mano asido un cetro, Viracocha es acompañado por una serie de personajes míticos que se hallan desplegados en cuatro hileras de bajorrelieves.

La Puerta del Sol
La Puerta del Sol, piedra Labrada en un bloque monolítico de andesita, alcanza una altura de 3 m por 3,75 m de ancho. Hacía principios del siglo XX se hallaba caído y fracturado, pero fue reconstrui­do en 1910.

Se da por sentado que la Puerta del Sol no se construyó como una pieza aislada, sino que fue parte de un edificio mayor probablemente ubicado en la cima de la Pirámide de Akapana o en el mismo Kalasasaya. Los investigadores se han ocupado en esta fantástica pieza, coincidiendo en que los relieves que decoran su entrada simbolizan fenómenos cósmicos. Otras hipótesis parten de que se trata de un calendario, elemento tan común como esencial para las civilizaciones prehispánicas.

La Puerta de la Luna

La Puerta de la Luna, al igual que la del Sol, fueron elementos asociados a la visión cosmológica de la cultura Tiahuanaco, teniendo en cuenta su arquitectura, material y simbología. La puerta se asienta sobre un terreno elevado en el enclave de Putuni, donde se halla el Palacio de los sarcófagos.

Puerta de la Luna
Se cree que esta puerta, también llamada “puerta del panteón”, tuvo su ubicación original al lado de la Puerta del Sol.

Monolito Fraile

Escultura en arenisca jaspeada que representa a un personaje parado llevando un báculo y un kero, tiene 3 metros de altura. El personaje ostenta un vientre abultado, rostro rectangular, ojos cuadrados, una banda en la cabeza y un cinturón con cangrejos tallados, por esto último también se le denomina "dios del agua".

Monolito “El Fraile”
Monolito “El Fraile”

 
 
 
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Edad Antigua