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Revolución Rusa: Revolución bolchevique de octubre

 
 

Toma del Palacio de Invierno
Toma del Palacio de Invierno.

La conquista del poder por los bolcheviques fue rápida. En la noche del 24 al 25 de octubre (6 al 7 de noviembre) de 1917 ocuparon los puestos estratégicos de Petrogrado. El acorazado Aurora apuntó sus cañones hacia el Palacio de Invierno (antigua residencia de los zares) en la madrugada del 26 de octubre (8 de noviembre), y el Gobierno Provisional, que carecía del apoyo del ejército, se vio obligado a rendirse. En el golpe partici­paron sobre todo soldados y marinos, con ayuda de obreros de la ciudad. Kérenski huyó, mientras que otros dirigentes liberales fueron encarcelados y ajusticiados. La revolución bolchevique había logrado derrotar a Kérenski e hizo realidad, al menos en teoría, el lema de "todo el poder a los soviets" pues éstos reunidos en el Segundo Congreso de Soviets de todas las Rusias, fueron los nuevos titulares del poder, aunque en la práctica sería el partido bolchevique el que habría de controlar dicho poder. La tarea prioritaria del Congreso consistió en redactar tres decretos fundamentales (Decretos de Octubre) que tenían el propósito inmediato de conseguir el apoyo del pueblo.

El régimen bolchevique. Primeros decretos del nuevo régimen

Discurso de Lenin ante el Segundo Congreso de los Soviets

Con toda probabilidad, el más urgente de todos los decretos era el que se refería a la paz; y tenía como objeto atraerse al campesinado ruso y a los partidos socialistas de Europa tratando, al mismo tiempo, de acabar con la resistencia contrarrevolucionaria. El Decreto sobre la paz fue una llamada a los gobiernos y pueblos en guerra en favor de una paz democrática, sin anexiones ni indemnizaciones, basada en la autodeterminación para todas las naciones y negociada" ante los ojos de todo el pueblo"; se pedía colaboración a los obreros de Inglaterra, Francia y Alemania para "llevar a feliz término la conclusión de la paz y la liberación de las masas trabajadoras explotadas".

El segundo decreto establecía la expropiación de la tierra por el Estado, con excepción de la propiedad "de los simples campesinos y de los simples cosacos". La propiedad agraria se declaró inmediatamente abolida, sin ninguna indemnización, y pasó a los soviets de campesinos, estableciéndose que la tierra debería ser distribuida equitativamente de acuerdo con las posibilidades de uso y de trabajo. Toda la tierra pasaba a ser usufructo del pueblo trabajador, y cualquiera que la solicitase, independientemente de sexo, religión u origen étnico, podía tener derecho a una parcela. Además se establecía que la tierra no podía ser vendida ni hipotecada ni podía disponerse de ella en ninguna otra forma. Se nacionalizó la tierra eliminando el latifundio.

El tercer decreto concedía el poder a un gobierno llamado Consejo de Comisarios del Pueblo, presidido por Lenin e integrado por quince miembros, todos ellos bolcheviques. Trotski tenía el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores y Stalin era Comisario de Nacionalidades. Así, los mencheviques y los socialistas revolucionarios eran marginados y el poder quedaba exclusivamente en manos de los bolcheviques.

Lenin en el Smolny durante una reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo
Lenin en el Smolny durante una reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo.

También se consideraba que los soviets de las ciudades habrían de participar en la nueva estructura del Estado, y se puso en manos de los trabajadores el control de las fábricas que tuvieran más de cinco obreros. Se buscó resolver el problema de las diferencias étnicas de Rusia cambiando la división en "naciones" por una división en "clases" considerándolas en situación de igualdad.

En otros decretos, el Consejo de Comisarios del Pueblo suprimió los periódicos de la oposición; acabó con las distinciones militares y creó un cuerpo de policía secreta, la Tcheka; nacionalizó los bancos, las fábricas, ferrocarriles y demás servicios públicos y las escuelas de la Iglesia; proclamó la separación de la Iglesia Ortodoxa y el Estado, cuyas propiedades fueron nacionaliza­das y prohibió toda instrucción religiosa, la cual fue remplazada por la educación marxista; decretó la obligatoriedad del trabajo y el servi­cio militar para hombres y mujeres; autorizó el allanamiento de los domicilios; prohibió las huelgas y se fijó la capital en Moscú. Todo esto se llevó a cabo de manera drástica, en medio de desavenencias con los demás partidos de izquierda y en plena lucha contra la reacción que provocó la revolución.

Conflictos políticos en el nuevo Estado

A pesar del triunfo bolchevique, la división partidista continuaba. Del lado de Lenin estaban la tendencia radical de los socialistas revolucionarios y un grupo de anarquistas, además de los grupos constituidos por la mayoría de los obreros de las grandes ciudades, una gran masa de soldados y los campesinos más pobres; del lado contrario -y opuestos a la revolución bolchevique- se encontraban principalmente los terratenientes, los burgueses, los profesionistas, la mayoría de los intelectuales y estudiantes, los oficiales del ejército y los campesinos propietarios de tierras. Esta división profunda dificultaba seriamente la estabilidad interna en Rusia y la consolidación del poder para los bolcheviques.

Por otra parte, los soldados, obreros y campesinos que habían participado en la revolución y llevaron a los bolcheviques al poder creían que ese poder sería transitorio, y que el partido de Lenin estaba dispuesto a transferir el gobierno a los soviets mediante la instauración de una democracia socialista. Al ver que esto no ocurría y ante la sospecha de que los bolcheviques habían usado a los soviets como pretexto para adueñarse del poder, esos grupos iniciaron protestas a las que se unieron anarquistas, socialistas revolucionarios y mencheviques internacionalistas. El nuevo régimen respondió con los mecanismos de represión que los propios bolcheviques habían padecido en el pasado.
 
Creación del Estado soviético federal

El gobierno bolchevique no se había atrevido a anular la convocatoria electoral, emitida por el Gobierno Provisional, para formar la Asamblea Constituyente. En las elecciones, los eserristas (socialistas revolucionarios) obtuvieron la mayoría de los votos, mientras que los bolcheviques sólo consiguieron un 25% de la votación. En consecuencia, la Asamblea, que se reunió en Petrogrado el 4 de enero de 1918, anuló los Decretos de Octubre, aunque los sustituyó por otros similares; al día siguiente la Asamblea fue disuelta mediante el uso de la fuerza armada y por orden del Consejo de Comisarios del Pueblo. Ante la perspectiva de perder el poder, Lenin buscó justificaciones para esta acción; atacó a los eserristas y acusó a la Asamblea de representar un modelo de Estado burgués por haber sido convocada por el Gobierno Provisional.

Carteles revolucionarios Carteles revolucionarios de 1917.

A los pocos días se instalaba una nueva Asamblea, esta vez dirigida por el Comité Ejecutivo Central del partido bolchevique, la cual fue encargada de redactar el texto de la Constitución por la cual quedó proclamada la República Socialista Federativa Soviética Rusa.

La nueva Constitución establecía el carácter federal de la República, la separación entre Iglesia y Estado, la educación laica, la libertad de expresión y de reunión para los trabajadores, la obligación para todos de trabajar bajo el lema: "El que no trabaja no come", el servicio militar obligatorio, el derecho a la ciudadanía para todos los trabajadores, y la abolición de todo tipo de discriminación por motivos de raza o nacionalidad. El poder supremo residía en el Congreso de los Soviets de toda Rusia, el cual estaba encargado de elegir a un Comité Ejecutivo Central que a su vez debía nombrar el Consejo de Comisarios del Pueblo.
 
La paz de Brest-Litovsk
 
Convencido de la necesidad de retirarse de la Gran Guerra en momentos en que se agravaba la situación interna de Rusia, Lenin decidió negociar por separado la paz con Alemania a pesar de las condiciones desventajosas que el gobierno alemán imponía a los rusos. Las exigencias alemanas provocaron divisiones en el gobierno bolchevique. Trotski consideraba la continuación de la guerra como la oportunidad histórica para llevar la revolución proletaria al resto del mundo, en tanto que Lenin concebía la paz como una cuestión de supervivencia para el nuevo Estado soviético. Al fin se impuso el criterio de Lenin, ante la amenaza de los alemanes de continuar el avance de las tropas hacia territorio ruso.

Mapa luego del Tratado Brest-Litovsk Mapa luego del Tratado Brest-Litovsk.

El tratado con Alemania se firmó en la localidad de Brest-Litovsk el 3 de marzo de 1918. Rusia cedió Finlandia, Polonia, Estonia, Livonia, Curlandia, Lituania, Ucrania y Besarabia, que a partir de entonces quedaron bajo el dominio y la explotación económica de los Imperios Centrales. Asimismo, entregó Ardahan, Kars y Batumi al Imperio otomano. Se reconocía la independencia de Finlandia, Estonia, Lituania, Letonia, Polonia y Ucrania; y el gobierno soviético se veía obligado a pagar elevadas indemnizaciones a Alemania. El tratado resultó un motivo más de queja para la oposición, que consideraba las cesiones territoriales como una traición de Lenin en contra de la soberanía nacional de Rusia. Y al contrario de lo esperado por Lenin, la retirada de la Gran Guerra no sólo no acabó con los conflictos internos sino que dio nuevo impulso a la Guerra Civil que recién había estallado.

 Portada del texto del Tratado entre Rusia y Alemania.