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Segunda Guerra Mundial: Final

 
 

El desembarco de Normandía

En junio de 1944, mientras los rusos proseguían su avance hacia Alemania, las tropas aliadas desembarcaron en Normandía (al noroeste de Francia), abriendo el segundo frente. Ayudadas por los heroicos hom­bres de la resistencia francesa, las tropas encabeza­das por Eisenhower invadieron la costa francesa el 6 de junio de 1944 (El día "D"), los aliados liberaron Francia y se dirigieron a Alemania. Los nazis se vieron atacados por tres frentes: el ruso, el italiano y ahora el de Normandía. Los furiosos bombardeos aliados arrasaron las zonas de fábricas de armamentos y bases del territorio alemán. Por su parte, los soviéticos reconquistaron su te­rritorio y desalojaron a los alemanes de los Balcanes, Hungría y Polonia.


Mapa del desembarco de Normadía

La contraofensiva nazi de las Ardenas, en Bélgica, los detuvo temporal­mente. Los bombardeos aliados producían miles de víctimas en pocas horas, mientras Hitler hablaba de milagrosas armas secretas que decidi­rían la guerra. Por primera vez se manifestó una oposición en Alemania que desembocó en un atentado fallido contra Hitler. Un grupo de militares implicados fue ejecutado, al tiempo que la Gestapo o policía secreta alemana intensificaba la represión al interior.

El 27 de enero de 1945, tropas soviéticas liberan el horror del campo nazi de concentración de Auschwitz (Polonia). El espectáculo que se encuentran es dantesco y supera cualquier cosa, hasta entonces, imaginable. Para más de un millón y medio de seres humanos, el noventa por ciento de ellos de origen judío, Auschwitz fue la última etapa de un calvario indecible. Sólo sobreviven 7.500 personas de ese millón y medio, 600 de ellas menores, que ese día recuperan su libertad tras sobrevivir a la horripilante pesadilla de los campos de concentración nazis, donde han sido asesinados seis millones de judíos como parte de la "Solución Final" planeada por el Adolf Hitler.

A comienzos de 1945, Alemania, ya sin aliados en Europa, era invadida por este y oeste simultáneamente. Incapaz de evitar la derrota, Hitler decretó la resistencia a ultranza y la destrucción total antes de entregar el territorio.

En la Conferencia de Yalta, celebrada el 4 de febrero de 1945, Franklin D. Roosevelt, Churchill y José Stalin, en representación de Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética y pactaron las fronteras y áreas de influencia que se impon­drían tras la guerra: gran parte de Europa Oriental quedaría dentro de la órbita soviética, mientras que Alemania sería dividida en zonas de ocupación. Entre tanto, había nacido el proyecto de una Organización de las Naciones Unidas que debía encargarse de diseñar el futuro después de la guerra.

 Churchill, Roosevelt y Stalin

El 29 de abril de 1945, tropas norteamericanas liberan el campo de concentración de Dachau (Alemania), primer campo de exterminio establecido por el régimen nazi, en una fábrica de municiones abandonada al noreste de la ciudad. Este campo se inauguró en 1933, cinco semanas después de que Hitler se convirtiera en Canciller alemán. En Dachau se han utilizado humanos como conejillos de indias para pruebas médicas y científicas en los que se ha estado experimentando todo tipo de cosas sin ningún tipo de límite ético. En abril de 1945 hay 67.665 prisioneros registrados. Aproximadamente 32.000 personas han muerto entre sus muros. Cuando las tropas americanas llegan allí, se quedan tan impresionadas por las crueles condiciones de vida de los presos que ejecutan inmediatamente a una treintena de guardias alemanes. Tras la liberación, los ciudadanos del cercano pueblo que da nombre al campo, serán obligados a enterrar a los más de 9.000 cadáveres que se han encontrado.
 
Mientras el Ejército soviético va ganando terreno dentro de Berlín en su combate contra las fuerzas alemanas, Adolf Hitler, refugiado en la Cancillería, destituye de todos sus cargos y expulsa del partido nazi por traición a Hermann Goering, mariscal del Reich, que ha querido sucederle en sus funciones, y a Heinrich Himmler, comandante en jefe de las SS, que ha intentado negociar un armisticio con las potencias aliadas occidentales a espaldas suyas; además, el Führer redacta su testamento político, en el que nombra canciller a Joseph Goebbels, hasta entonces ministro de Propaganda, y presidente del Reich y jefe de las Fuerzas Armadas al almirante Kart Doenitz.
 
Eva Anna Paula Braun, fue la Primera Dama en las últimas horas del Tercer Reich, conocida por ser la amante y única esposa legal de Adolfo Hitler. Su relación con el Führer empezó en 1930, antes de la muerte de Geli Raubal, la sobrina de Hitler. Era una mujer atlética, de una atractiva belleza pasiva, risueña y alegre, muy dada a participar de las fiestas sociales, aunque odiaba las reuniones políticas nazis, precisamente por no poseer la condición de esposa del Führer. Hitler confidenció a algunos íntimos que Eva Braun no era muy inteligente y que eso era conveniente para él. Contrajeron nupcias el 29 de abril de 1945.

 Muerte de Hitler

Al día siguiente, el 30 de abril de 1945, dos batallones pertenecientes a las tropas soviéticas combaten dentro de Berlín contra las fuerzas alemanas e inician, al mando del general Semen Perevertkin, el asalto al Reichstag (Parlamento alemán). A las 3:30 de la tarde, Eva Braun y Adolf Hitler, refujiados en el búnker de la Cancillería, ingresaron al despacho del Führer. Eva recibió una dosis de cianuro y una pistola, Hitler mascó la ampolla y se dio un tiro en la cabeza (otras versiones afirman que en la boca); Eva no alcanzó a percutar la pistola, murió por el veneno. Sus cuerpos fueron incinerados, sólo parcialmente, con el Ejército Rojo a 500 metros del búnker, en el jardín del edificio por miembros del séquito del führerDos días más tarde, el Gran Almirante Karl Doenitz anunció por la radio al dar una noticia: «Hitler ha muerto, luchando en Berlín».

El nuevo Gobierno, dirigido por el almirante Karl Doenitz, se rindió de manera incondicional el 5 de mayo. La guerra había finalizado en Europa. Pero la guerra proseguía en el Pacífico, donde Estados Unidos se enfrentaba a la perspectiva de una costosa invasión de Japón.

La bomba atómica y el fin del conflicto

Japón prosiguió la lucha. Desde 1943, la expansión japonesa había sido frenada en el Pacífico; los alia­dos, dirigidos por el norteamericano Mac Arthur, recuperaron las Filipinas y otras islas, mientras los ingleses hacían retroceder a los nipones en Birmania. Pero la guerra parecía interminable, al preten­der "saltar de isla en isla" hasta el corazón de Japón, y la declaración de guerra de la Unión Soviética a Japón, no gustaba a los otros aliados.


El humo se eleva 60,000 pies sobre el puerto japonés de Nagasaki, después de la segunda bomba atómica que terminó la Segunda Guerra Mundial

Para abreviar el conflicto, los científicos aliados ha­bían inventado la bomba atómica y Estados Unidos decidió emplearla, después de dirigir un ultimátum al gobierno japonés. La aviación norteamericana lanzó una bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y destruyó las 3/4 partes de las edi­ficaciones. De modo inmediato, a consecuencia de la explosión nuclear, pereció 1/4 parte de la pobla­ción de la ciudad. Tres días más tarde (9 de agosto) fue arrojada otra sobre Nagasaki. El 2 de septiembre de 1945, a los 6 años de comenzado el conflicto, los delegados del emperador Hirohito formalizaron la rendición ante el general Mac Arthur y las islas japonesas fueron ocupadas militarmente. La Se­gunda Guerra Mundial había terminado.

Los delegados enviados por el emperador Hirohito, firman la rendición incondicional del Japón ante el general Mc Arthur, a bordo del acorazado Missouri, anclado en la rada de Tokio.

 
 
Palabras Claves: 2 de septiembre / 5 de abril / 6 de junio / 6 de agosto /