Poder, autoridad y gobierno

Categoría: Política

Hoy las personas nos hemos acostumbrado a identificar la política con el poder, en la medida en que lo consideramos una fuerza que impone. Entre otros factores, obliga a cumplir unas normas legales que no siempre nos son beneficiosas, a pagar impuestos y a subvencionar los gastos de la burocracia y de los presupuestos estatales, a tener un comportamiento ciudadano determinado y a profesar unos valores. También la identificamos de esa manera porque el poder es sinónimo de excesos y de influencias "indebidas" que simbolizan una especie de mano invisible que todo lo mueve y lo compone a espaldas de la sociedad.

El poder es uno de los términos más abusados e igualmente menos bien definidos por los políticos, por la ciencia política y por todos aquellos, especialistas o no, que hablan de la política. En sentido estricto, el poder -como expresión- es relativamente nuevo, pues no se encuentra en los textos clásicos y antiguos de la política, lo que no quiere decir que el poder estuviera ausente en las sociedades antiguas, puesto que en realidad el concepto de poder está asociado con el mundo político de la dominación.

La tradición nos legó, sin embargo, dos conceptos en los que, en gran medida, se desarrolló la problemática de la dominación política. El concepto de autoridad y el concepto de gobierno. Veamos el entronque histórico de estas nociones.

De la autoridad al gobierno como arte de regir

Fue Aristóteles quien con mayor fuerza introdujo una distinción fundamental en el concepto de autoridad, cuando habló del arte de regir o de gobernar. Debido a que durante tantos siglos el poder político en Grecia antigua fue ejercido por un rey (más o menos del siglo XX a. de C. hasta el siglo V a. de C.) la idea de autoridad política o gobierno derivó de esta expresión. Y aunque en el momento en que vivió Aristóteles el sistema de gobierno era democrático, la idea de la autoridad política tomó forma bajo la expresión "arte de regir". Aristóteles comprende cuatro formas posibles de autoridad: la del padre sobre los hijos, la del marido sobre la esposa, la del señor sobre el esclavo, y la autoridad del rey sobre sus súbditos.

Todas ellas, si bien se complementan, son específicas y su diferencia radica no en la cantidad de autoridad, sino en las diferentes condiciones naturales en las que se ejerce el poder. La autoridad del padre sobre los hijos es provisional, mientras se hacen mayores de edad. Esto es lo natural para el padre. Es la autoridad de una persona libre frente a personas potencialmente libres. La del marido sobre la mujer es limitada, pues la mujer es también persona libre. Esto es lo natural para el esposo. El padre, que es también marido, es igualmente el amo de los esclavos. Su autoridad como amo es completa y total sobre ellos. Los esclavos, como instrumentos animados, no seres humanos, dependen de él para toda su vida. Esto es natural para el señor.

Aristóteles y Alejandro Magno

Aristóteles y Alejandro Magno

Según Aristóteles, la autoridad es, en consecuencia, una relación de mando-obediencia, que se ejerce en virtud de una disposición dictada por la naturaleza de las relaciones entre las personas. No son los seres humanos quienes disponen por voluntad propia estas relaciones. Ellas están dadas por un orden superior a ellos, orden que debe ser seguido. Entonces, el gobierno es, para los antiguos, el ejercicio práctico de esa autoridad dentro de la comunidad política, el arte de regir la ciudad. El gobierno fue entendido por la tradición antigua y clásica como una necesidad natural del orden social. Era el ejercicio de ese arte de regir una comunidad política, donde unos estaban destinados al mando y otros a la obediencia. El gobierno fue, por tanto, definido con base en la noción de autoridad.

Democracia en la Grecia antigua

Democracia en la Grecia antigua

En el medioevo tardío (siglos XI al XV d. de C) terminó dominando una noción similar, aunque matizada por la hegemonía que ya en esa época ejerció el pensamiento cristiano y una práctica social que también se hizo dominante, el gobierno monárquico. Para la época, se consideraba que el rey era aceptado por Dios y digno ante él. Por tanto, su autoridad emanaba de Dios.

Del gobierno al poder

Modernamente, a partir del pensamiento de Maquiavelo (Siglo XV) se presenta un giro radical en la comprensión de lo que son el gobierno y la autoridad. Giro que inspirará la posterior autonomía de un concepto como el de poder. Según Maquiavelo, el gobierno es tan mundano como el hombre mismo y la realidad política es creada por el ser humano, no por un poder natural que dispone el orden del mando y la obediencia, ni por un poder divino que se revela en el alma del monarca que se ve premiado por Dios. El ser humano es un ser creador de realidad, es poder.

Maquiavelo

Desde esta óptica, Maquiavelo cambia la noción de lo político, convirtiendo el concepto de gobierno en un concepto técnico y el de autoridad en una noción que, al perder su carácter natural o sagrado, debe entenderse solamente desde el poder.

Definición técnica de gobierno

Contemporáneamente, la noción de gobierno se expresa como una institución política denominada también rama ejecutiva del poder público. Veamos esta definición.

Una primera aproximación a su comprensión nos dice que el gobierno es "EI conjunto de las personas que ejercen el poder político, o sea, que determinan la orientación política de una cierta sociedad." (Diccionario de Política, N. Bobbio).

Sin embargo, en la medida que el gobierno se asocia con el Estado como la realidad más determinante de la política, hoy en día se habla del gobierno no sólo como el conjunto de personas que ejercen el poder político, sino como un conjunto de órganos a los que se les confía el ejercicio del poder (los ministerios, las gobernaciones, etc.). Los órganos de gobierno son aquellos que tienen como función hacer realidad una orientación política del Estado y también, hacer posible la organización política de una sociedad.

En Colombia, por ejemplo, el gobierno lo constituyen personas como el Presidente y sus ministros, los gobernadores de departamento y sus respectivos despachos, así como los alcaldes de las ciudades y de los municipios y sus respectivos gabinetes.

El Gobierno, como institución política, cumple la función permanente de mantener la cohesión de la sociedad. Es un órgano cuya tarea consiste en imponer las reglas de conducta y los procedimientos que sean necesarios para que se mantenga el orden social y político. En este sentido, el Gobierno tiene supremacía sobre las demás instituciones políticas de una sociedad, lo cual está garantizado por la tendencia a monopolizar el uso de la fuerza.

Los órganos de Gobierno no incluyen a todo el número de funcionarios que prestan servicios públicos o que hacen parte de lo que se llama la administración pública, sino solamente a aquellos que están en la cúspide y rodean de cerca al jefe del gobierno.

De esta manera, definiendo lo que técnicamente significa el gobierno en la actualidad, podemos comprender por qué en su definición se reduce a una autoridad que administra unas instituciones, cuyo poder está dado por el grupo de electores que imponen la institucionalidad, los procedimientos y las técnicas para su conservación.

Poder como definición

El significado de la expresión poder nos traslada a los siguientes posibles sentidos: Poder: "Dominio, imperio, facultad y jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa. 2. Fuerza de un Estado, en especial las militares (...) 5. Fuerza, vigor, capacidad, posibilidad, poderío. 6. Suprema potestad rectora y coactiva del Estado." (Diccionario de la Real Academia Española).

Poder: "Ser más fuerte que otro, ser capaz de vencerle. El poder temporal es el gobierno civil de un Estado. los Poderes Públicos son el conjunto de las autoridades que gobiernan un Estado." (Diccionario Enciclopédico Abreviado Espasa-Calpe).

En estas definiciones es común la referencia a la fuerza. Pues bien, el poder es ejercido por personas poderosas sobre otras más débiles, primero por la misma fuerza bruta (la violencia) y después por la fuerza ordenada (el derecho). La necesidad de difundir el poder constantemente hace de él un factor dinámico en toda la vida política. Su difusión se hace cada vez más compleja y sofisticada, sometiendo históricamente a las personas primero a través de la violencia y después a través de la cultura y de otras manifestaciones de la subjetividad humana.

Poder, Estado y política son tres términos que expresan la circunstancia de dominación en que el ser humano vive y mediante la cual el que domina difunde y garantiza la plena realización de sus intereses particulares.

"El poder, como sustantivo, es lo posesión de una fuerza cualquiera; como verbo, el poder constituye la posesión de una fuerza superior". (Manuel María Madiedo). 

Referencia:
Galindo, L. (2010). Economía y política II. Editorial Santillana.