Islam: Ubicación geográfica

Categoría: Edad Media

desierto

Los caminos del profeta

Una geografía escasamente poblada, buena parte habitada por pastores nómadas o agricultores dispersos, donde proliferaban mercaderes y caravaneros que unían los núcleos urbanos más poblados, es el marco en que se desarrolla la visión de Mahoma. Desde el siglo VII, con el inicio de la prédica del Profeta, el Islam va a conquistar paulatinamente cada vez mayor cantidad de adeptos siendo La Meca en Arabia Saudita, el punto neurálgico de una cadena de ciudades que siguieron las enseñanzas de Mahoma.

Arabia Saudita, situada en la península Arábiga, al extremo suroccidental de Asia, fue el centro de creación y consolidación del Islam. Se caracteriza por el paisaje árido y un suelo formado por enormes dunas de arena y roca. Es interesante saber cómo ha influido el medio natural inhóspito del desierto en el modo de vida de los pueblos árabes y las transformaciones que se han dado en el territorio a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando se inició la explotación petrolera.

Contexto geográfico del islam

Contexto geográfico del islam

Los límites naturales de Arabia, país donde se fecundo la fe de Alá, son: al este, el Golfo Pérsico, al sur el océano Índico, al oeste el mar Rojo, y al norte la Meseta de Anatolia, los montes Zagros y la meseta de Irán. En toda la península no hay una corriente de agua permanente que merezca el nombre de río. La falta de humedad reduce la vegetación la flora desértica o la de unos pocos oasis que permiten pequeños cultivos. El árbol típico y principal es la palmera de dátil, tan importante para la alimentación de los árabes, como lo es el camello, para transporte.

Los antepasados de Mahoma, fueron los beduinos, habitantes de Arabia central, quienes llevaban una vida nómada en el desierto hostil. Esta vida solitaria del desierto, en donde cada persona depende casi solo de sí mismo, les dio y les da a los árabes un temperamento extremadamente fuerte, que les permite prosperar en un clima de extrema sequedad, donde casi todo se marchita.

El mundo musulmán

Desde el siglo VII, lazos muy fuertes unieron a los pueblos musulmanes. Los factores de unidad y difusión fueron la religión y la lengua árabe. El idioma árabe se empleó en la literatura, en la oración, y sobre todo en la lectura del libro sagrado del Corán, cuya traducción estaba prohibida. Durante los años que siguieron a la predicación de Mahoma, la influencia del islam abarcó desde la Península Arábiga, continuando con las regiones vecinas del Asia Menor, y los países del norte de África, hasta llegar a la Península Ibérica. A excepción de España e Irán (este último práctica el islam pero no es árabe), estas regiones en nuestros días son consideras árabes, ante todo, por una lengua distintiva y la práctica de la religión islámica por parte de la mayoría de su población. Arabia la cuna del islam, es una gran península ubicada entre África y Asia. Esta ubicación hizo que desde tiempos muy lejanos se convirtiera en una ruta obligada de importantes vías comerciales.

Expansión geográfica del islam en sus primeros siglos.

Expansión geográfica del islam en sus primeros siglos

Geografía del Medio Oriente

Esta árida región está flanqueada por las fértiles tierras del Mediterráneo oriental y por la zona de inundación de los ríos Tigris y Éufrates. El riego ha permitido el desarrollo de la vegetación en el desierto de Negev, en el sur de Israel que contrasta con el despoblado Sinaí (Egipto) produciendo una línea recta que se distingue desde el espacio. La vegetación a ambos lados del río Eufrates se mantiene solo con la ayuda del riego. El desierto de Siria se une con el río Tigris en la llanura de la Mesopotamia Al Jazirah. Aquí, se han formado varios lagos y una gran extensión de tierra es irrigada por las tierras de ambos ríos.

Irak e IránEstos dos paises están ubicados al norte y al noreste -respectivamente- de la península Arábiga, durante los últimos años se han presentado como los más importantes baluartes del islam. Las características físicas de estos dos países son semejantes a las de la penínula Arábiga, salvo el fértil valle formado por los ríos Tigris y Éufrates, en Irak. Es decir, predomina la aridez del suelo y la presencia de desiertos.

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La Península Arábiga

En la actualidad la Península Arábiga está conformada por los países de Jordania, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes, Omán y Yemen. La característica principal de la península es la aridez, convirtiéndose casi que, en un enorme desierto. Un fenómeno propio de la península es la existencia de los oasis, pequeñas extensiones de tierra en donde suele haber un lago de agua dulce que favorece la existencia de alguna vegetación. Estos lugares son importantísimos sitios de refresco y de aprovisionamiento de agua para las caravanas que cruzan el desierto.

Las palmeras datileras que crecen cerca a las fuentes de agua, no sólo ofrecen frutos; su fibroso tronco proporciona madera para la construcción de viviendas, utensilios domésticos y leña. También se emplean los troncos, vaciados como conductos para irrigación, mientras que de las ramas se sacan fibras para cestería y cuerdas. Las semillas de los dátiles se muelen y sirven de alimento a los animales.

En los wadis el agua se extrae por medio del sistema tradicional de foggara, consistente en excavar la tierra hasta encontrar el agua subterránea. En los oasis pequeños, las casas construidas con materiales como arcilla y piedra, forman una unidad con el paisaje por el color rojizo de sus materiales. A menudo, las casas están rodeadas por cultivos de cereales y por animales domésticos, como cabras, caballos, camellos, ovejas y vacas. En los oasis grandes las ciudades están rodeadas de fortificaciones. Ejemplo de ellas son: Medina y La Meca. Gran parte de la península no es adecuada para la agricultura sedentaria, lo que hace que el riego y el acondicionamiento de tierras resulten esenciales. Las llanuras y los oasis aislados, que representan menos del 1% de la superficie, se utilizan para cultivar café, cereales y frutas. Los rebaños de cabras, ovejas y camellos están muy bien extendidos. La falta de agua y la aridez general han sido compensadas con las mayores reservas de petróleo del mundo, lo que les ha dado a los países de la región un gran poder económico en el contexto mundial.

yemen-terrazas
Los fértiles suelos de Yemen han estimulado el poblamiento de casi todo el territorio, desde la costa hasta las montañas de más de 3000 metros. En las partes más altas se han construido terrazas para facilitar la agricultura.

Los pequeños estados ubicados en el lado occidental del Golfo Pérsico ocupan un desierto bajo de arena y piedra, con la excepción de la rocosa península de Ru’us al Jibal que se adentra en el estrecho de Ormuz. Hacia el norte los montes Zagros y Elburz, en Irán están separados por una árida meseta con muchas cuencas de drenaje interno. Ambos sistemas dan origen a lluvias que permiten el desarrollo de vegetación silvestre y de cultivos, especialmente en el norte de los montes Elbruz al sur de mar Caspio.

África del Norte

La totalidad de los países del norte de África profesan de manera mayoritaria la fe islámica y su lengua oficial es el árabe, estos países son: Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos. Los habitantes del norte de África que forman parte del África mediterránea pertenecen a la raza blanca camita, tales como egipcios, beréberes, nubios y abisinios, y a la semita como los árabes y los hebreos asentados a lo largo de toda la costa.

Tuareg
Los Tuareg, nómadas del desierto descendientes de los Bereberes, hablan la lengua madre, el “tamacheg” o “tamahag” y conservan su forma de escritura llamada “tifinagh”.

El desierto del Sahara domina la región septentrional de África, las montañas Atlas se levantan hacia el noreste, con sus colinas y sus planicies costeras cubiertas de vegetación. En el centro, las mesetas volcánicas de Tibesti y Ahaggar se elvan sobre el suelo del desierto. Entre estas zonas de tierras altas hay brillantes y altamente reflectivos mares de arenas y desiertos pedregosos levemente más oscuros.

La mayoría de los ríos que desembocan en el Mediterráneo nacen en la cordillera del Atlas, que está cerca al mar. Durante el otoño y la primavera su caudal aumenta considerablemente debido a las lluvias, pero en verano algunos de ellos desaparecen por evaporación. En las regiones más cercanas a la costa se presenta el clima mediterráneo, consistente en inviernos suaves y en veranos prolongados y secos. Hacia el sur la aridez se va haciendo más evidente, hasta en desembocar en desiertos inmensos, como el Sahara. 

Entre los países del norte de África, Egipto merece una mención especial por su historia milenaria y la fuerza y desarrollo de su cultura. Egipto esta cruzado de sur a norte por el Nilo, con 6671 km de largo. Este río forma en su desembocadura un extenso delta de unos 20 mil km 2. De área, el cual irriga las partes bajas, formando una amplia zona apta para la agricultura intensiva.

El Cairo, delta del Nilo
El Cairo, delta del Nilo: capital de Egipto, la ciudad es un imenso patchwork cultural e intelectual.

Relaciones hombre-naturaleza en el pasado

Las tribus árabes tuvieron que adaptarse a las inhóspitas condiciones naturales de su entorno, ya que las fuentes de agua dulce se encuentran separadas entre sí por muchos kilómetros; por tal razón los pastores nómadas solían recorrer grandes distancias con sus rebaños. En muchos casos, los oasis eran propiedad de los nómadas, quienes tenían esclavos que se ocupaban de construir las foggaras y cuidar los animales domésticos.

Por seguridad los nómadas se desplazaban siempre en grupo, pues el bandolerismo y el pillaje eran empresas que se consideraban honorables. Durante la noche -que es muy fría en el desierto, porque no hay nubes que guarden el calor que el sol irradia en el día- las caravanas se protegían en viviendas portátiles llamadas tiendas. Las tiendas se armaban sobre una estructura de madera sobre la cual se extendían esteras tejidas o pieles de camello. El diseño de las tiendas actuales no difiere mucho del de las del siglo VI.

Las ciudades emplazadas en los oasis se defendieron de los bandidos mediante fortificaciones. En La Meca se celebraba cada año una feria en la que se intercambiaban las mercancías que habían sido robadas.

Ciudades musulmanas

El renombre de las ciudades musulmanas depende en gran medida de los lugares de peregrinación que albergan. Las tumbas de los profetas, imanes y santos, especialmente venerados por los musulmanes, fueron desde un primer momento puntos de encuentro y convención. En la actualidad podemos visitar algunos como los que puedes apreciar a continuación.

ciudades musulmanas

KARBALÁ. Está situada a 90 kilómetros al sur de Bagdad, la capital del Irak. Constituye el tercer centro de peregrinación más importante de los musulmanes, después de La Meca y de Medina.

MEDINA. Se encuentra situada en Arabia, a cuatrocientos kilómetros al norte de La Meca. Cuenta con doscientos cincuenta mil habitantes. Los peregrinos que la visitan acuden prioritariamente para recogerse en la mezquita del Profeta.

LA MECA. Es el centro por excelencia de la peregrinación islámica. También es el lugar hacia el cual, desde los cuatro puntos cardinales, más de mil doscientos millones de musulmanes dirigen cada día sus cinco oraciones canónicas. El origen de La Meca, es la Ka'ba, cuyo significado en árabe es el de «cubo».

QUMM. Constituye, después de Mashhad, el segundo centro de peregrinaje musulmán en Irán. La aldea situada a 150 kilómetros al sur de Teherán tiene cerca de un millón de habitantes. Es considerada la capital religiosa de Irán.

MASHAD. Es el lugar de peregrinaje musulmán más importante de Irán. El santuario se convirtió en centro de peregrinación a partir del siglo XIV. Tiene casi dos millones de habitantes y se encuentra a 850 kilómetros de Teherán.

NAYAF. Esta ciudad iraquí está situada en el borde del desierto. Allí se encuentran alrededor de 24 madrasas, o escuelas de teología islámica, con una población fluctuante de dos mil estudiantes provenientes mayoritariamente de Irak, Irán, Pakistán, India, Líbano, Afganistán, Turquía, Cachemira e incluso el Tíbet.

Cambios en el paisaje

La evolución del paisaje de Arabia ha sido notable en el presente siglo, debido a la exploración y explotación del petróleo. Anteriormente las tribus sólo practicaban actividades pastoriles o establecían pequeños cultivos. Ahora, el petróleo ha generado riqueza y ha transformado el modo de vida de la población, que oscila entre lo tradicional lo moderno.

Los centros urbanos actuales tienen barrios viejos que se caracterizan por sus construcciones de adobe, calles sinuosas y angostas, protegidas del sol por los aleros de las casas; los barrios nuevos son similares a los de las ciudades europeas, con edificios de apartamentos, amplias avenidas y parques.

Por otra parte, el desarrollo de la tecnología para desalinizar el agua del mar y la construcción de acueductos para transportar el agua desde los oasis hasta algunas zonas lejanas, han permitido que en pleno desierto, mediante riego artificial, se cultiven cereales, frutales, hortalizas y legumbres.

Mar de Galilea Mar de Galilea

El Islam se difundió primero por el suroccidente de Asia, el norte de África y España. Con excepción del sur de España, que fue ocupado por los musulmanes hasta el siglo XV, los demás territorios han conservado su unidad religiosa.

Los árabes mahometanos llamaron AI­Andaluz al territorio ocupado por ellos en el sur de España, en donde emplazaron varias ciudades. La más populosa fue Córdoba, que llegó a tener cien mil habitantes; le siguió Sevilla, con cuarenta mil, mientras que Toledo, Granada, Zaragoza y Málaga albergaron veinte mil personas. En estas ciudades aún se conservan magníficos monumentos, como las alquerías de Sevilla y el palacio de la Alhambra en Córdoba.

Referencias:
GALINDO, L. (2007). Nuevas Ciencias Sociales. Editorial Santillana S.A.
MONTENEGRO, A. (1994). Civilización. Editorial Norma S.A.