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Internacionalismo

 
 
"Una perspectiva global"

El internacionalismo es un concepto relativamente reciente. En sentido estricto, se refiere a la unión de todas las naciones en una empresa colectiva que exija acción cooperativa. Ha ganado fuerza desde que el mundo se ha encogido —gracias, sobre todo, a los modernos métodos de comunicación rápida— hasta convertirse en una «aldea global». Durante la mayor parte del siglo XX, las sangrientas divisiones de Europa y la guerra fría que desde 1945 enfrentó al capitalismo occidental con el bloque oriental comunista impidieron que la atención de Occidente se centrara en la cuestión internacional más importante: la abismal disparidad económica entre las naciones ricas y las pobres.

La caída del comunismo en casi toda Europa oriental, que comenzó en 1989, puso fin a la guerra fría y alteró el marco de las relaciones internacionales. Mientras tanto, el desarrollo material de varios países de la costa del Pacífico ha trastornado el orden económico establecido. No obstante, las cuestiones que exigen acción internacional siguen siendo las mismas: las enfermedades, la contaminación y la superpoblación en los países pobres, con la consiguiente escasez de agua, viviendas, alimentos, empleos y posibilidades de educación.

La Internacional

La mayoría de las organizaciones internacionales pretende unificar los objetivos de varias naciones-estado en beneficio mutuo. La Internacional, organización de trabajadores fundada en 1864 por Karl Marx, se proponía superar las barreras nacionales y unir a hombres y mujeres con el único criterio de la clase social. Desde el principio, las grandes expectativas del movimiento se vieron obstaculizadas por los enfrentamientos entre facciones —sobre todo, en los primeros años, entre marxistas y anarquistas—, que dieron como resultado la disolución de la Primera Internacional en 1876. La Segunda Internacional se fundó en 1889, pero cayó víctima del nacionalismo patriótico de 1914. Las exhortaciones de la Internacional a los trabajadores, pidiéndoles que se negaran a luchar en la «guerra de los capitalistas», cayeron en oídos sordos, y la suerte del movimiento quedó decidida cuando el Partido Socialista Alemán votó casi unánimemente a favor de los créditos de guerra para financiar la aventura militar del káiser, lo cual hizo que Lenin escribiera: «El internacionalismo, fíjense bien, consiste en que los obreros de todos los países se maten unos a otros en nombre de la defensa de la patria.»


El 28 de septiembre de 1864 en una asamblea celebrada en Saint Martin’s Hall de Londres, se funda la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), con la intención de establecer relaciones permanentes entre las asociaciones obreras europeas.

Derecho Internacional

En 1899, en una conferencia internacional celebrada en La Haya, se creó un Tribunal Permanente de Arbitraje, autorizado para juzgar disputas internacionales cuando en cada bando hubiera al menos una nación que accediera al arbitraje. En la actualidad, es la Corte Internacional de Justicia, creado por Naciones Unidas en 1945, el que se ocupa de los litigios internacionales. Está capacitado para dirimir diferencias de interpretación de tratados y convenios, para juzgar infracciones de las leyes internacionales y para imponer reparaciones.

 Logo de la Corte Internacional de Justicia

El contenido del derecho internacional es nebuloso, pero en general incluye las políticas aduaneras y el articulado de tratados, convenios y protocolos. Algunos juristas incluyen también los principios legales relacionados con los Derechos Humanos. No existe ningún cuerpo legal aceptado por todos los países del mundo, aunque a los estados miembros de Naciones Unidas se les exige que cumplan sus reglamentos. Tampoco existe ningún método para imponer la ley, excepto mediante la presión de la opinión pública, mediante sanciones económicas o de otro tipo, o recurriendo a la guerra.

Muchos juristas sostienen que no existe nada que pueda considerarse una ley internacional. Por ejemplo, los juicios de Nuremberg de 1945-48, que sentenciaron a muerte o a prisión a los criminales de guerra nazis, se apoyaron en bases legales muy endebles. Sólo la fuerza de la opinión mundial dio validez a las sentencias.
 
Naciones Unidas

   Logo de las Naciones Unidas

Con el fin de preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, se funda el 24 de Octubre de 1945 la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por 51 países, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, como parte de los acuerdos de la Conferencia de San francisco, como sustituta de la antigua Sociedad de Naciones.

Es una asociación de gobierno global que facilita la cooperación en asuntos como el derecho internacional, la paz y seguridad internacional, el desarrollo económico y social, los asuntos humanitarios y los derechos humanos. No se trata de un gobierno mundial ni aspira a serlo: es más bien un punto de encuentro para las naciones-estado. Sus dos objetivos fundamentales siguen siendo servir de foro para resolver disputas internacionales y, por medio de sus organismos, procurar la mejora de las condiciones de vida en todo el mundo, eliminando así algunas causas de conflicto.

En 1950 se instaló la sede definitiva de la ONU en Nueva York y el número de países miembros creció rápidamente hasta alcanzar a la práctica totalidad del mundo. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha producido un importante cambio en las actividades de la ONU. Hasta fechas recientes, siempre se había abstenido de intervenir en las disputas —en especial, en las disputas internas—, a menos que un estado miembro se lo pidiera. En los años noventa, esta inhibición se perdió en Somalia y Ruanda. Los reformistas solicitan más fondos a los estados miembros para que la ONU pueda mantener un ejército pacificador permanente y para ampliar el número de miembros fijos del Consejo de Seguridad (actualmente formado por EE UU, Rusia, Francia, el Reino Unido y China), que así sería más representativo del mundo contemporáneo. Algunos desean que ésta juegue un papel mayor o más efectivo en los asuntos mundiales y otros desean que su papel se reduzca a la labor humanitaria.

Corporaciones multinacionales

Las corporaciones multinacionales presentan dos características principales: un elemento de propiedad general que atraviesa las fronteras nacionales y alguna forma de dirección internacional coordinada. Comenzaron a surgir a finales del siglo XIX porque las grandes empresas, con el fin de obtener más beneficios, procuraron controlar las empresas rivales en otros países y superar las barreras comerciales —como las tarifas de protección—, mediante el sistema de fabricar en los países a los que antes exportaban. En Occidente, un importante motivo para que las empresas se hagan multinacionales es la explotación de la mano de obra, mucho peor pagada en otras partes del mundo. Se acusa con frecuencia a las empresas multinacionales de socavar la soberanía nacional y situarse fuera del alcance de los gobiernos en cuestiones como los impuestos y el control de las transferencias de capitales, lo cual plantea problemas de responsabilidad democrática. También hay quien lamenta la erosión de las particularidades culturales, provocada por la difusión de productos idénticos —sobre todo, norteamericanos— en todos los lugares del mundo.

Interpol

La Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal) se fundó en Viena el 16 de noviembre de 1923, bajo el nombre de Comisión Internacional de Policía Criminal; se disolvió en 1938, cuando Austria fue absorbida por el Reich alemán, y se refundó en París después de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, su cuartel general se encuentra en Lyón (Francia).

La imaginación popular ha llenado el mundo de agentes de Interpol, pero en realidad la organización es un centro de procesamiento de información sobre delincuentes y una escuela de métodos de investigación y prevención. Gracias a la Interpol, los cuerpos de policía de las naciones miembros —190 en la actualidad— pueden combatir los delitos internacionales con más eficacia. Con gran diferencia, los delitos más importantes de los que se ocupa Interpol son el contrabando —sobre todo, de drogas y metales preciosos— y el fraude, en especial la falsificación de dinero.


La eficacia de la Interpol depende mucho de los acuerdos de extradición entre naciones, que permitan trasladar a los presuntos delincuentes de un país a otro para ser juzgados. En agosto de 1994, la cooperación internacional puso fin a 20 años de persecución, cuando agentes de Interpol detuvieron en Sudán al terrorista Ilich Ramírez Sánchez, alias «Carlos» y «El Chacal», y lo trasladaron a Francia. «Carlos», de origen venezolano, estaba reclamado en Francia por el asesinato de dos agentes especiales franceses, cometido en París en 1975, y en otros países de Europa occidental por diversos atentados terroristas, presuntamente cometidos por cuenta de gobiernos del Cercano Oriente. En 1992, un tribunal francés lo condenó en rebeldía a cadena perpetua por el asesinato de los dos agentes.

Convención de Ginebra


Cruz Roja, Media Luna Roja y Diamante Roja; emblemas del Movimiento Internacional

Bajo este nombre se agrupa una serie de acuerdos internacionales, establecidos entre 1864 y 1949, que en conjunto constituyen un código de actuación para el tratamiento de los heridos de guerra, el personal que los asiste y los prisioneros de guerra. La primera Convención firmada en Ginebra, instituyó la Comité Internacional de la Cruz Roja, un organismo internacional de ayuda a los prisioneros y heridos en combate, y exigía además inmunidad para todos los hospitales y campamentos sanitarios (que no debían ser atacados nunca), tratamiento imparcial y humano a todos los combatientes, y el reconocimiento del símbolo de la Cruz Roja (una cruz roja sobre fondo blanco), así como la inmunidad de todo el personal sanitario que lo ostentase.

La Convención de La Haya de 1907 añadió a estas normas otras sobre el tratamiento de los prisioneros de guerra. Los firmantes de la convención se comprometían a tratar con humanidad a los prisioneros, a garantizar información acerca de ellos y a permitir visitas de organismos neutrales. En 1949, un nuevo acuerdo incluyó garantías de alimentación adecuada y asistencia material a los prisioneros de guerra, así como la prohibición de torturarlos para sacarles información.


En 1994, la comida y la asistencia sanitaria proporcionadas por la Cruz Roja significaron la diferencia entre la vida y la muerte para los refugiados que abandonaban sus hogares en Ruanda (África Central). Los refugiados eran miembros de la Etnia Hutu que huían de las matanzas cometidas por la etnia rival, los Tutsis.

Amnistía Internacional


El símbolo de Amnistía Internacional es una vela encendida circundada por un alambre de espino. Según declaró Benenson: "No arde por nosotros, sino por todos aquellos que no conseguimos sacar de prisión, que fueron abatidos camino de prisión, que fueron torturados, secuestrados o víctimas de “desaparición”.

Amnistía Internacional se fundó en Londres en 1961 y forma parte del movimiento internacional para la defensa de los derechos humanos básicos y su aceptación en todo el mundo. El 10 de diciembre de 1948, en Paris, las Naciones Unidas habían adoptado la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), en cuyos 30 artículos se exponían los derechos básicos —sociales, económicos, civiles, políticos y humanos— de todos los individuos del mundo; pero los estados miembros no estaban obligados a aceptar en la práctica esta Declaración.

Amnistía Internacional comenzó con la indignación de un hombre y su valor para hacer algo al respecto. Tras enterarse de que dos estudiantes portugueses habían sido encarcelados por brindar por la libertad en 1961, el abogado británico Peter Benenson publicó el 28 de mayo de 1961 un artículo, “The Forgotten Prisoners” (Los Presos Olvidados), en el periódico The Observer. Su artículo puso en marcha la campaña mundial Appel for Amnesty (Llamamiento por la Amnistía), publicándose en periódicos de todo el mundo, su llamada a la acción encontró eco en los valores y aspiraciones de la gente en muchos lugares. Así surgió Amnistía Internacional.

Este movimiento mundial, presente en más de 150 países, es independiente de Naciones Unidas y del gobierno británico. Se limita a publicar informes sobre violaciones de los derechos humanos y a ejercer la presión de la opinión pública para poner fin a dichas violaciones. Trabaja por la liberación de las personas encarceladas por sus convicciones políticas o religiosas, porque los presos políticos tengan juicios imparciales y por la erradicación de la tortura y las ejecuciones extra judiciales. También hace campaña por la abolición de la pena de muerte en todo el mundo. Su funcionamiento depende en gran medida de contribuciones voluntarias.

«Toda persona tiene derecho a la libertad de ideas, de conciencia y de religión.»
Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, 1948.


Peter Benenson obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1977. Su organización es famosa por sus campañas de cartas, en las que los miembros de (Al) piden a los dirigentes políticos que corrijan los abusos contra los Derechos Humanos.

Equilibrio de Poderes

A lo largo de toda la historia, estados y gobiernos han procurado mantener la paz y la estabilidad mediante el «equilibrio de poderes». En Europa, durante el siglo transcurrido de 1815 a 1914, las grandes potencias se esforzaron por impedir que alguna de ellas adquiriera una superioridad militar que le permitiera poner en peligro la independencia de las demás. La diplomacia de aquel período concluyó con la división de Europa en dos bloques antagonistas: la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia) y la Triple Entente (Gran Bretaña, Rusia y Francia).

El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 pareció demostrar la ineficacia de aquella idea como guía de la diplomacia, y en el período de entreguerras, 1918-1939, se recurrió al concepto más general de «seguridad colectiva». Tratados como el Pacto de Locarno de 1925 (en el que las potencias europeas “garantizaban” las fronteras existentes entre Francia, Bélgica y Alemania) y el de París de 1928 (en el que 67 naciones firmantes renunciaban a la guerra como instrumento de la política) se basaban en la idea de que el compromiso mutuo de no emprender guerras haría imposible que una nación rompiera el sistema desafiando a todas las demás. Pero el sistema precisaba que todas las partes se pusieran de acuerdo en lo que constituía una agresión y en impedirla aún cuando sus intereses nacionales no estuvieran directamente en juego.

La fragilidad del sistema quedó demostrada durante la crisis provocada por la invasión de Checoslovaquia por Alemania en 1938, cuando el primer ministro británico Neville Chamberlain (1869-1940) comentó “Sería fantástico e increíble que nos tuviéramos que poner a cavar trincheras y a probarnos máscaras de gas a causa de un conflicto en un país lejano, entre gentes de las que no sabemos nada”. La seguridad colectiva había fracasado y, a partir de 1945, fue sustituida por la idea de la disuasión nuclear.
 
Disuasión Nuclear

La diplomacia de la amenaza con la violencia, base de todas las relaciones internacionales, cobró nuevos bríos con la fabricación y acumulación de armas nucleares por los Estados Unidos y la Unión Soviética a partir de 1945. Por primera vez en la historia, se amenazaba con la destrucción mutua casi instantánea, e incluso con la aniquilación de toda la vida del planeta. Los estrategas soviéticos y norteamericanos tuvieron que hacerse a la idea de que ningún «primer golpe» con armas nucleares podía resultar decisivo, y de que ambos bandos poseían una capacidad nuclear para el «segundo golpe» que aseguraba la represalia contra el agresor.

En esta “destrucción mutua garantizada” se basaba el argumento de que las armas nucleares constituían un factor de disuasión contra la guerra. Y así se emprendió la más costosa carrera de armamentos de la historia, una carrera en la que ambos bandos insistían en que estaban acumulando su arsenal nuclear para no tener que usarlo. Sin embargo, la eficacia disuasoria de las armas nucleares se basaba precisamente en el convencimiento de que el otro bando las utilizaría. Esta paradoja indujo a Robert McNamara (1916-2009), personaje clave de la guerra fría en la administración de Kennedy, a comentar después de dejar su cargo que «no se puede construir un disuasor creíble a partir de una acción increíble».


La característica explosión de una bomba atómica se ha convertido en un símbolo del fin del mundo, porque una guerra nuclear dejaría el planeta inhabitable para los seres humanos. A medida que aumenta el número de países que ingresan en el club nuclear, las pruebas nucleares –como esta explosión francesa en el Pacífico- reciben mucha publicidad, como parte de la estrategia de disuasión.

Unilateralismo

El filósofo Bertrand Russell (1872-1970) afirmó que confiar en la disuasión nuclear para evitar la guerra era como pedirle a la humanidad que caminara hacia la eternidad sobre una cuerda floja: tarde o temprano, la humanidad tenía que caer. En 1958 se fundó en Londres la Campaña para el Desarme Nuclear (CDN), con Russell como principal impulsor. El movimiento alcanzó su mayor nivel de influencia en Gran Bretaña durante el congreso del Partido Laborista de 1960, en el que se aprobó una resolución a favor del desarme unilateral, emprendido por un país sin esperar la acción recíproca de otros países. Pero en los círculos gobernantes prevalecía la opinión de que el desarme sólo se podía lograr mediante acuerdos multilaterales y que el unilateralismo era demasiado peligroso. La campaña se extendió a Norteamérica y Europa continental, pero su influencia fue disminuyendo durante los años setenta y ochenta, a medida que las prohibiciones de pruebas nucleares y los tratados de no proliferación parecieron demostrar la eficacia del multilateralismo.

 
La CDN (Campaña para el Desarme Nuclear) del Reino Unido, ha organizado anualmente desde 1958, la marcha de protesta contra la fabricación y uso de armas nucleares. La Marcha de Aldermaston, tiene lugar el fin de semana de Pascua, desde la plaza del centro de Londres Trafalgar Square, hasta el Establecimiento de Armamento Atómico ubicado cerca de la aldea de Aldermaston.

Terrorismo

Se ha llamado terrorismo a muchos tipos de violencia, desde el asesinato político a la guerra de guerrillas. En la Ley de Prevención del Terrorismo de 1989, el gobierno británico definía el terrorismo como «el empleo de la violencia con fines políticos». Una definición tan amplia despoja de significado al término. Los guerrilleros, por ejemplo, no son terroristas a menos que recurran a métodos terroristas. Una acción terrorista propiamente dicha debe inspirar terror general por su carácter azaroso y lo indiscriminado de sus víctimas.

El asesinato del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy (1917-1963) no fue un acto terrorista, porque no hizo que nadie temiera por su vida, aparte de los políticos con más altos cargos. El secuestro de aviones y la colocación de bombas en lugares públicos sí que pueden considerarse actos terroristas porque infunden miedo a la población en general. Las acciones terroristas casi nunca pretenden obtener resultados directos. En la mayoría de los casos, el terrorismo es el arma del opositor a un gobierno, y su propósito suele ser atraer la atención hacia su causa. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) celebró el atentado cometido en la Olimpiada de 1972 afirmando que fue «como pintar el nombre de Palestina en una montaña que se pudiera ver desde los cuatro confines de la tierra».

Casi todos los gobiernos condenan el terrorismo, pero el presidente de Zambia de 1964 a 1991, Kenneth Kaunda sugirió en cierta ocasión que la gente debía plantearse qué era preferible, «la brutalidad selectiva del terrorismo o el horror imparcial de la guerra».

 

Fuente:
STEWART, Robert. Ideas que transformaron el mundo.

 
 
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