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Revolución Francesa: Causas

 
 

Las condiciones que vivía Francia, en la segunda mitad del siglo XVIII, dieron lugar a las causas que abrieron paso al inconformismo del pueblo, y éste llevado de la mano de la burguesía, los cuales conformaban el estado llano o tercer estado, desataron la que hoy es conocida como la más grande revolución de la historia.

Estas causas se pueden resumir en tres aspectos: los altos impuestos, la debilidad del rey Luis XVI y la crisis financiera, siendo el tercero el más amplio e importante de todos.

Impuestos

El estado llano (burguesía, campesinos, artesanos y sectores marginales) estaba conformado por más del 90% de la población de Francia. Sobre ellos recaía la totalidad de los impuestos y de los tributos que sostenían el funcionamiento del Estado. Esta situación condujo a una pobreza generalizada que desesperó a la población.

La debilidad del rey

La monarquía francesa era un Estado fuertemente centralizado, que dependía completamente del rey. A diferencia de sus antecesores, Luis XVI, quien el 10 de mayo de 1774 y a sus 20 años asumió el gobierno de Francia, era un monarca débil, que no tenía el temperamento para mantener un Estado fuerte. A ello, se le suma que su joven esposa, la reina María Antonieta de Austria, gastaba mucho dinero en lujos y excentricidades, lo cual llevó a que se ganara el odio del pueblo francés (especialmente del campesinado) que en contraste pasaba por hambrunas debido a las malas cosechas.

Luis XVI                      María Antonieta
Luis XVI                                                             María Antonieta de Austria

La crisis financiera

La crisis financiera vivida en Francia para la época, se debió a varias situaciones, a saber:

1. Déficit de la corona: el rey gastaba mucho dinero en apoyar guerras que se llevaban a cabo contra sus enemigos, los ingleses. Francia tenía deudas por préstamos que contrajo para financiar la independencia de los Estados Unidos de América.

2. Malas cosechas: eran frecuentes las rachas de malas cosechas, este es uno de los riesgos por los que atraviesa un agricultor: se compran semillas, se pagan trabajadores, pero una plaga, un invierno o un verano muy fuerte puede ser factor de quiebra, es decir, perder todo lo que se ha invertido. Esto fue lo que pasó en el año de 1788, donde un fuerte invierno dañó las cosechas en toda Francia, haciendo que se propagara el hambre y con ello la ira de los campesinos hacia las clases privilegiadas.

3. Agricultura poco eficiente: además de las malas cosechas, uno de los inconvenientes para el desarrollo económico de Francia fue el atraso en sus formas de cultivar, lo cual hacía que los campesinos se demoraran más en sembrar, cosechar y vender.

4. Superproducción vinícola: históricamente Francia se ha caracterizado por la producción de los mejores vinos del mundo. Pues bien, cuando los dueños de los viñedos de la época produjeron más de lo que la gente necesitaba, llegó un momento en el cual no tenían compradores. Por ese motivo, los productores de vino debieron rebajar mucho sus precios, y reducir el número de empleados, lo cual produjo una gran masa de desocupados que engrosaron la lista de descontentos con la situación del país.

5. Alza en los precios de los cereales: se produce un aumento en los precios del trigo, que llegaron a duplicar y triplicar el precio del pan, alimento esencial para la población francesa, lo que ahondó la crisis por la que se atravesaba.

El campo revestía gran importancia para la economía de cualquier país europeo. Todos los grupos sociales de la época –nobleza, clero, burguesía y campesinado- dependían del campo y de lo que éste pudiera producir. De ahí la gran importancia de la posesión de tierras. Sin embargo, la aparente prosperidad del campo francés estaba perturbada por realidades que hacían inestable su economía y que se sumaron a las demás circunstancias que pusieron en crisis a la monarquía.