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Grecia: Ubicación geográfica

 
 

Grecia: Medio geográfico

Grecia es un país esencialmente mediterráneo, muy próximo a las costas de Asia Menor (actual Turquía), lo que explica por qué sus conquistas se dirigieron primero hacia esa región. Su paisaje natural está íntimamente ligado al mar.

Grecia Antigua

Su suelo, extraordinariamente montañoso y rocoso, presenta una serie de sistemas orográficos entrecruzados. Sus últimos ramales, que terminan en el litoral, dan origen a valles muy cerrados y difícil comunicables por tierra, excepto por el mar. Esta topografía, que forma regiones apropiadas para la vida aislada y local, debe haber aumentado el amor que los griegos siempre sintieron por la vida en pequeños grupos independientes, comunidades, lo que favoreció la posterior formación de ciudades-estado, denominadas polis, aunque todas compartieron la misma cultura. Así pues, en Grecia, las tierras separan y el mar une, constituyendo estas dos constantes geográficas el eje de su historia.

De las tranquilas aguas del mar Egeo, situado entre Asia y Europa, emergen numerosas islas que sirven de puente entre la costa oriental de Grecia y la occidental de Asia; entre las principales tenemos: Eubea, Cíclades, Lesbos, Chíos, Samos, Rodas y principalmente Creta. Esta isla, con un clima agradable y uniforme, fue poblada por un antiguo pueblo de origen caucásico. Debido a su ventajosa situación, Creta sirvió de puente entre las antiguas Civilizaciones Orientales y Grecia.

Grecia en Europa Ubicación de Grecia en Europa.

La Grecia Antigua, comprende la parte meridional de la actual península de los Balcanes, de territorio montañoso y quebrado y con costas muy recortadas; los griegos tuvieron que lanzarse al mar, debido a las barreras naturales que les impedían su proyección hacia el interior del continente. La antigua Grecia tenía por límites, al norte, la Iliria y la Macedonia; al oriente, el Mar Egeo; al occidente, el Mar Jónico; al sur, la fusión de estos.

Allí no hay extensas llanuras ni ríos caudalosos, sino montañas que dividen el territorio continental y encierran pequeños valles, donde la agricultura y el pastoreo no requieren mano de obra abundante y disciplinada bajo un gobierno autoritario, como en los países que practicaban el regadío. Ello influyó en que surgieran ciudades independientes, hasta formar pequeños Estados. En Grecia nunca hubo un estado griego unificado, con una capital, como sucedió en otras civilizaciones antiguas.


Para los antiguos, Grecia comenzaba al sur del monte Olimpo, en la región de Tesalia, y se dividía en cuatro regiones principales: Grecia continental, Grecia peninsular o Peloponeso, Grecia insular y Grecia asiática.

Grecia continental es una región de montañas. La cadena central es la de Pindo (2973 m). En ella, según las creencias griegas, moraban los dioses y se hallaba el Parnaso (2500 m), consagrado al dios Apolo, y el Helicón, sede de las musas o diosas de las artes. Al sur del Olimpo, sobre la costa del Egeo, se extiende la llanura de Tesalia, la más grande de Grecia que continúa al sur por la región de Beocia, avanza en el mar Egeo la pequeña península Ática, uno de los lugares más importantes de Grecia, por el papel destacado que desempeñó Atenas, la gran ciudad de la región. Grecia Continental, que comprende el Ática, con Atenas como capital; Tesalia, capital Larisa; Fócida, donde se encontraba el monte Parnaso, el Santuario de Delfos y el Oráculo de Apolo; Beocia, con capital en Tebas; Arcadia, capital Trípolis; Argólida, capital Argos; Mesenia, capital Mesena y Laconia, capital Esparta.

El Peloponeso (actual península de Morea) está ligado a Grecia continental por el angosto istmo de Corinto. En su centro, las montañas encierran la llanura de Arcadia; más al sur, dos cadenas, el Parnón (2000 m) y el Taigeto (2400 m), rodean la llanura de Laconia, en la cual quedaba Esparta. Las principales comarcas del Peloponeso eran: Argólida, Corinto, Laconia, Mesenia, Arcadia, Elis, Acaya y Sición.

El clima de estas regiones es templado. Al norte se cosechan cereales y productos de Europa central; en los valles del sur se cultivan la vid, la higuera, el olivo y los cítricos. Pese a ello, el país es pobre. En las pequeñas llanuras los ríos son cortos. En esta tierra de rendimiento pobre, el agricultor, desde la antigüedad, ha tenido que trabajar con tesón para obtener cosechas de trigo, uvas y aceitunas, fundamentales en la alimentación de los griegos.

Mapa de Grecia
Mapa de Grecia

Grecia insular, o islas del mar Egeo, comprende en amplísimo golfo formado por el Mediterráneo entre tierras de Europa y Asia. La abundancia de islas y las numerosas bahías dan a esta área una fisonomía especial, caracterizada por entrantes y salientes. Creta es la más importante y grande de estas islas. Con 3500 km2 de extensión. Sus valles fértiles, bahías amplias y posición estratégica de proximidad a la costa fenicia y al delta del Nilo, hicieron de ella uno de los primeros centros de la civilización en el Egeo. Las islas del mar Egeo y del Jónico, agrupadas en las Cícladas, las Espóradas, las Dodecaneso y las de Cefalonia, forman un puente entre Europa y Asia Menor, lo que favoreció la navegación y el comercio.

Grecia asiática abarca sólo una pequeña franja de tierra sobre la costa de Asia Menor (o Península de Anatolia), en el Mediterráneo. Allí se distinguen tres regiones principales, que de norte a sur son: Eolia, Jonia y Dórida. Las comunicaciones con el interior de la meseta de Anatolia resultan muy difíciles a causa del relieve montañoso. Por ello, desde tiempos pretéritos la costa de Asia Menor ha vivido más ligada a los pueblos mediterráneos que a los de Anatolia, lo cual explica la presencia, hasta hace poco, de una numerosa población dedicada a la navegación y el comercio. Grecia Asiática es representada por florecientes ciudades-colonias como Mileto, Sardes y Éfeso. Esta región fue el puente de contacto de los antiguos griegos con los imperios del Cercano Oriente.

Grecia compensó sus deficiencias físicas con una situación geográfica ventajosa: cercana a Asia, enfrentada a Egipto y centro de convergencia de Europa, África y Asia. Esta localización estimuló el comercio marítimo, pues por tierra se hallaba aislada de Europa balcánica por barreras montañosas; ello hizo que los griegos se convirtieran en expertos navegantes y en los grandes colonizadores del Mediterráneo.

Características geográficas

Las condiciones geográficas tanto de las tierras continentales como insulares en donde se desarrolló la civilización griega, ejercieron notable influjo sobre la vida griega. He aquí las principales de tales condiciones:

  • Surgimiento de pequeñas ciudades-estados aislados. La configuración misma de la Grecia formó territorios muy distintos; esto invitó a sus moradores a formar estados diversos, casi naciones diversas, que en realidad llegaron a tener cada una su constitución política distinta. Esta condición geográfica fue, pues, la causa de que no hubiese existido un verdadero estado griego, sino una agrupación de estados, unidos entre sí por los vínculos de la misma religión, lengua y costumbres.
  • Las condiciones geográficas influyeron también en el desarrollo de la navegación. Ninguna nación ha superado a Grecia en las sinuosidades ni en la extensión relativa de sus costas; gran parte de país tiene, pues por vecino al mar. Por otra parte, Grecia está rodeada de una guirnalda de islas que tienen las mismas cualidades del continente; esas islas invitaban a los griegos a lanzarse al mar; podían correr inmensas regiones sin perder de vista las playas.
  • Como la mar junta los pueblos, resultó en la Grecia un contacto activo con los demás pueblos del Mediterráneo y facilitó la colonización.

Por otra parte, las montañas blanquecinas, el clima delicioso y el ambiente claro y luminoso de la Grecia, influyeron notablemente con felices resultados en la inteligencia, imaginación y sensibilidad estéticas de los griegos. El mar hizo también de los griegos hombres ricos, excelentes marineros, expertos comerciantes, favoreció las relaciones entre los diversos estados y los hizo grandes conocedores de las civilizaciones extranjeras. Sus abruptas montañas, de raquítica vegetación, hicieron de los griegos hombres fuertes, hábiles guerreros, defensores intrépidos de su libertad.

Referencia:
MONTENEGRO González, Augusto. Civilización. Norma

 
 
 

Edad Antigua