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Bogotá: Urbanismo en el siglo XIX

 
 

Urbanismo en el siglo XIX

En el siglo XIX se produje­ron dos cambios urbanísticos importantes en Bogotá. El primero fue la consolidación y densificación del tejido ur­bano mediante la construc­ción de los solares y predios vacíos que habían quedado en la ciudad colonial. El se­gundo fue su expansión hacia el norte y al occidente, a lo largo de las vías de comu­nicación trazadas desde la Colonia. La densificación permitió que una mayor can­tidad de personas habitara en la ciudad sin requerir el desarrollo de nuevas urba­nizaciones hasta la segunda mitad del siglo XIX. Al mis­mo tiempo se efectuaron remodelaciones en muchas de las viejas casonas coloniales, para imprimirles un nuevo aire más acorde con el espíritu republicano y darle una nueva imagen a la ciudad.

 
Tranvía de mulas en la ruta Plaza de Bolívar - Chapinero

El enlace mediante el tranvía con el caserío de Chapinero impulsó el crecimiento de la ciudad hacia el norte. La localización de las estacio­nes del ferrocarril sobre la antigua alameda de occidente, convertida después en la avenida Colón, fue el incentivo para la expansión en esa dirección.

La arquitectura de la Plaza de Bolívar en el siglo XIX


Plaza de Bolívar - 1837

Una de las mayores trans­formaciones en la fisonomía de Santa Fe en el siglo XIX se llevó a cabo en el espacio de la antigua Plaza Mayor, la cual, desde 1846, cambió su nombre por el de Plaza de Bolívar. Nuevas edificaciones ocuparon tres de sus costados y le dieron el aire monumental que hoy posee. La primera fue la Catedral, concluida en 1823, en el costado oriental de la plaza. En 1848 se inauguraron las Galerías de Arrubla, un enorme edificio de tres pisos que ocupó to­do el costado occiden­tal. En su primer piso se ubicaron las tiendas de lujo de la ciudad y en los superiores las oficinas de la administración municipal. El edificio y el archivo municipal fueron destruidos por un incendio en 1900. La pérdida fue inmensa e incluyó buena parte de los documentos fundacionales y otros testimonios de la época colonial.

Para la construcción del Capitolio Nacional, sede del Congreso de la República, se dispuso de todo el costado sur de la plaza. El proyecto se comisionó a Thomas Reed, arquitecto de origen danés llegado de Venezuela, quien manejó rigurosamente el lenguaje neoclásico y diseñó los planos. El Capitolio se inauguró en 1926, 80 años después de su iniciación. En el costado norte de la plaza se conservaron algunas de las viviendas coloniales y se edificaron otras nuevas, a la manera republicana. Todas ellas permanecieron hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando fueron demolidas para dar paso al Palacio de Justicia que completa actual­mente el marco de la Plaza de Bolívar.


Galerías Arrubla
 

La arquitectura republicana en el siglo XIX

La arquitectura bogotana de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX se conoce con el nombre de republicana, para indicar su relación con los eventos po­líticos y culturales propios del primer siglo de la República. Su característica principal fue el empleo de estilos ornamentales propios del acade­micismo llegado a la ciudad como parte de las influencias europeas que, además de dar una nueva imagen a las edificaciones, tuvieron efec­to en las costumbres, en el amoblamiento, en el vestido e incluso en el lenguaje. Las grandes obras de la arquitec­tura republicana fueron pro­movidas por el Estado para alojar las dependencias del gobierno, la administración, los servicios asistenciales y la cultura y para la dotación con algunos servicios básicos que compensaran las deficiencias de la ciudad colonial.


Panóptico de Cundinamarca - 1895

En 1827, por mandato del Libertador Simón Bolívar, se prohibieron las inhuma­ciones de cadáveres en los atrios de las iglesias. En 1830, con la dirección de Nicolás León, se comenzó la cons­trucción del Cementerio Central, en un predio situa­do al occidente de la ciudad, sobre la actual calle 26, don­de aún permanece. En la Bo­gotá colonial, el mercado se realizaba a cielo abierto, en la plaza Mayor. Para despejar esta plaza se inició, en 1861, la construcción del nuevo Mercado Central, localiza­do en el antiguo huerto del convento de La Concepción. Este mercado fue demolido en 1950 para dar paso a la actual carrera 10. La cárcel conocida como el Panóptico de Cundinamarca se inició en el año de 1874 con un proyecto de Thomas Reed, el mismo arquitecto del Ca­pitolio Nacional. De planta cruciforme y de amplias pro­porciones, su arquitectura sobriamente ornamentada fue adecuada en 1948 para alojar el Museo Nacional.

 Fachada del Teatro Colón - 1889

Al finalizar el siglo XIX se inauguraron dos gran­des teatros en Bogotá. El Teatro de Colón ocupó el predio del antiguo Coliseo de Ramírez, ubicado en la calle 10. Fue proyectado por el arquitecto italiano Pietro Cantini y se inauguró dos veces, la primera en 1892 sin haber concluido la obra y la segunda en 1895, ya termi­nado. El teatro, un magnífico ejemplo de arquitectura y ornamentación neoclásicas, cuenta con una platea, tres pisos de palcos y una gale­ría o gallinero en el último piso. Sobre su fachada, en el segundo piso, se encuen­tra el foyer, una joya de la arquitectura interior repu­blicana en cuya concepción participaron artistas italianos traídos a la ciudad para ese fin. El Teatro Municipal lo proyectó el arquitecto bogotano Mariano Santamaría y lo financió la Sociedad Filan­trópica de Socorros Mutuos, entidad que le dio desde un comienzo un carácter po­pular. Se inauguró en 1890 y en su recinto se llevaron a cabo estrenos de obras de teatro nacionales, jornadas políticas y eventos culturales importantes. Se demolió a mediados del siglo XX, sin razones justificadas.

La casa republicana

Las primeras casas repu­blicanas bogotanas fueron producto de la remodelación de casas coloniales. A fines del siglo XIX se establecieron nuevos tipos de vivienda adecuados a los gustos y necesi­dades de los distintos grupos sociales que habitaban la ciu­dad. Las grandes casas cons­truidas en el sector central conservaron el patio principal y la disposición de corredores y habitaciones en sus cos­tados, herencia de la época colonial.


Casa Quinta. Villa Adelaida - 1987

Las dependencias principales de la vivienda se situaron en el segundo piso, mientras que en el primero se dispusieron locales y oficinas hacia la calle y las dependen­cias de servicio en el interior. Ejemplo de estas viviendas es el actual Museo del Siglo XIX, en el que se pueden apreciar los detalles ornamentales y el amoblamiento de la época. El Palacio Echeverry fue originalmente un conjunto de cuatro casas proyectadas y construi­das a comienzos del siglo XX por el arquitecto francés Gas­tón Lelarge, a quien se debe el afrancesamiento del gusto doméstico bogotano. En el sector de Chapinero se desarrolló un tipo particular de casas bogotanas denominadas quintas, originalmente previstas como casas de recreo y luego como vivien­das permanentes. Al adquirir importancia y aumentar su tamaño se cambió su nombre por el de villas, algunas de las cuales ocuparon extensos predios al norte de la ciudad. Un ejemplo de estas vivien­das es Villa Adelaida, antigua residencia de don Agustín Nieto Caballero, fundador del Gimnasio Moderno, situada en la carrera Séptima entre calles 70 y 71. El proyecto fue elaborado por Gastón Lelarge con la asistencia de Pablo de la Cruz.