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Arte Moderno: El Renacimiento

 
 

A principios del siglo XV se inicia la culminación de un lento proceso de recuperación de los modelos de la Antigüedad Clásica que se había ido gestando en los períodos anteriores. Esta vuelta a los modelos clásicos fue iniciada y pronto adquirió un gran relieve en Italia, lugar donde siempre se había encontrado resistencia a los estilos importados del Occidente europeo y donde el recuerdo del arte romano se podía contemplar día a día en las ruinas esparcidas por toda la península.

Casa Museo Vasari
Casa Museo Vasari. La palabra Renacimiento (Rinascitá) se debe al pintor Giorgio Vasari y alude el renacimiento de la cultura y de la civilización grecolatina en todos sus aspectos.

El Renacimiento en Italia: arquitectura, escultura y pintura. Leonardo, Rafael y Miguel Ángel

La arquitectura italiana se divide en dos grandes períodos: el Quattrocento y el Cinquecento. En el Quattrocento el centro radial es Florencia y la cúpula de la catedral levantada por Filippo Brunelleschi (1377-1446) marca el comienzo. El único precedente es el Hospital de los Inocentes, obra del mismo autor en la que encontramos ya un elemento característico, la colocación de frontones sobre las ventanas. Las obras puramente renacentistas de Brunelleschi son las iglesias de San Lorenzo y del Espíritu Santo, inspiradas en las basílicas paleocristianas con tres naves de distinta altura. En ellas se observa la utilización de un entablamento sobre cada capitel corintio, lo que permite aumentar la altura de las columnas sin alargar las proporciones del fuste. En el palacio Pitti utiliza otra novedad, el paramento almohadillado desde el suelo hasta el techo. Con Alberti se observa la preocupación por las proporciones matemáticas. Su obra fundamental es San Andrés de Mantua.

Durante el Cinquecento el centro artístico se traslada a Roma. Donato Bramante (1444-1514) marca la transición. En 1503 realiza el templo circular de San Pietro in Montorio. El gran artista del siglo XVI es MigueI Ángel (1475-1564). El Papa Julio II le encargó la construcción de la nueva basílica de San Pedro. Otras obras suyas son el palacio Farnesio y la escalera de la biblioteca Laurenciana. Con Jacopo Baroza Vignola (1507-1573) comienza la transición hacia el barroco, lo que se observa en su obra fundamental, la iglesia de Gesú.

Michelangelo Buonarroti “Miguel Ángel” Bóveda de la Capilla Sixtina con el El Juicio Final
Michelangelo Buonarroti “Miguel Ángel”. Bóveda de la Capilla Sixtina con el El Juicio Final, obra de Miguel Ángel.

Escultura renacentista

La escultura renacentista es anterior en el tiempo a la arquitectura. A finales del siglo XIII, tras la realización de excavaciones arqueológicas, Nicolás Pisano crea una escuela germen del arte posterior en la que destaca el púlpito de la catedral de Pisa. Andrés Pisano hace las primeras puertas del baptisterio de Florencia, fundidas en bronce. Con Lorenzo Ghiberti (1378-1455), autor de las segundas puertas, nace el Renacimiento escultórico propiamente dicho y desde Florencia irradiará por toda Italia.

Sin embargo, es Donatello (Donato di Nicolo 1382-1466) el primer escultor del siglo XV, por su enorme destreza técnica y por su dominio de los cánones clásicos. Sus estudios anatómicos y naturalistas pueden observarse en su David, en la Cantoría de Florencia, en el profeta Abacuc, en el busto de Nicola Uzzano o en su San Jorge. También destaca por su grandiosidad su estatua ecuestre del Condottiero Gattamelata, imitación del retrato ecuestre de Marco Aurelio. Discípulo suyo fue Andrea Verrocchio (1436-1488). Destaca su David y el Condottiero Colleone.

Donato di Niccolò di Betto Bardi Monumento ecuestre al condottiero Gattamelata
Donato di Niccolò di Betto Bardi, conocido como Donatello. Monumento ecuestre al condottiero Gattamelata, estatua en bronce situada en la Plaza del Santo en Padua

Miguel Ángel Buonarotti (1475-1564) fue un genio en la arquitectura, en la escultura y en la pintura. Entre sus obras destacan el relieve de los Lapitas y Centauros y el Cupido, la Piedad del Vaticano, su hermoso David y el Moisés, considerada como su obra maestra. El fin del siglo XVI viene marcado por el manierismo. Juan de Bolonia es autor del Mercurio emprendiendo el vuelo y del Rapto de las Sabinas.

Pintura renacentista

La pintura se encuentra en un primer momento con un problema, la falta de modelos que imitar, por ello el paso del gótico al Renacimiento se produce de forma más lenta y original. Durante el siglo XV su centro es también Florencia, y el pintor de la transición, el fraile Fra Angélico (Giudolino di Pietro 1387-1455). En él se observan ya características renacentistas, el sentido del volumen y del espacio y su amor por la naturaleza. Su obra más importante es el convento de los Dominicos de San Marcos. Con Massaccio (1401-1428), la pintura alcanza un nuevo y desconocido sentido escultórico. Sus obras más importantes son los frescos de la capilla Branacacci. Paolo Ucello (1396-1475) continuó los trabajos de Massaccio sobre perspectiva y se preocupa sobre todo del escorzo, como se ve en su San Jorge.

“El Tributo” de Masaccio
“El Tributo” de Masaccio. La escena se divide en tres partes: en el centro del fresco el cobrador, de espaldas, con túnica roja, solicita el pago del impuesto, y Jesús ordena a Pedro, con un gesto que el apóstol repite, lo que ha de hacer; a la izquierda de esta escena aparece Pedro, esforzándose en sacar la moneda del pez que acaba de pescar; a la derecha, finalmente, Pedro paga el tributo al cobrador ante un edificio en perspectiva.

En esta línea se encuentra Andrea Castagno (1390-1457), autor de La Cena y los Varones ilustres del convento de Santa Apolonia. Sandro Botticelli (1444-1510) es el gran pintor de la segunda mitad del siglo y pinta sobre todo temas paganos. Destacamos su Alegoría de la primavera y el Nacimiento de Venus. Andrea Mantegna (1431-1506) es el máximo representante de la escuela de Padua. De los florentinos hereda la preocupación por la perspectiva.

En el Cinquecento la pintura tiene dos puntos de irradiación, Roma y Venecia, y tres grandes pintores. El primero de ellos es Leonardo da Vinci (1452-1519), cuya principal aportación a la pintura fue la composición unitaria del cuadro, que utilizaron todos los pintores posteriores. Sus obras fundamentales son La virgen de las rocas, composición triangular, La Santa Cena, composición movida en la que las figuras de los apóstoles están reunidas en cuatro grupos, y La Gioconda.

Leonardo da Vinci       “El Retrato de Lisa Gherardini”
Leonardo da Vinci. “El Retrato de Lisa Gherardini”, esposa de Francesco del Giocondo, más conocido como “La Gioconda” (La Joconde en francés), y también conocida como La Mona Lisa, es una obra pictórica del pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci.

Rafael Sanzio de Urbino (1483-1520) fue un prolífico pintor. Destacan los Desposorios de la Virgen, sus series de Vírgenes con el Niño, sus frescos del Vaticano y los del palacio de la Farnesina, en los que pintó temas mitológicos. Antonio Allegri Correggio se encuentra a medio camino entre la escuela romana y la veneciana. De esta última destacan Giorgione (1478-1510), Tiziano Vecellio (1477-1576), el Veronés (1528-1588) y Tintoretto (1518-1594).

El Renacimiento en España, Alemania y Francia

España


A España llega el Renacimiento con cincuenta años de retraso, con la llegada de maestros italianos y con el aprendizaje en Italia de arquitectos españoles. A finales del siglo XV se introduce con Lorenzo Vázquez de Segovia el estilo plateresco. Dentro de este estilo destacan la fachada del hospital gótico de la Santa Cruz de Toledo, la fachada de la Universidad de Salamanca, concebida como un gran retablo, y la portada del convento de San Esteban de Juan de Álava. A finales del siglo XVI Juan de Herrera (1530- 1597) introduce el estilo herreriano, influido por la sobriedad y grandiosidad del Cinquecento italiano. Su obra principal es el Monasterio de El Escorial.

Monasterio de El Escorial
Monasterio de El Escorial. Juan de Herrera fue el principal arquitecto de esta edificación considerada obra maestra de la arquitectura española. Está dedicada a San Lorenzo, se suele decir que su forma de parrilla es el recuerdo del martirio del santo.

La escultura española renacentista se divide en dos tipos: la que imita las formas italianas en mármol y la que continúa con la tradición gótica en madera policromada. La primera obra del estilo italiano es el sepuIcro del cardenal Mendoza en la catedral de Toledo. Vasco de la Zarza difunde el estilo quattrocentista italiano con su profusa decoración, como se observa en el sepulcro del Tostado en la catedral de Ávila. Con Felipe Vigarny, autor de los relieves de la girola de la catedral de Burgos, se mezclan ambos estilos. Alonso Berruguete (1490-1561) es el escultor renacentista español por excelencia. Estudió en Italia y estuvo muy influido por Miguel Ángel, si bien su obra está dotada de una gran originalidad. Algunas de sus obras son el retablo de San Benito, el del Colegio de los irlandeses y el de la Adoración de los Reyes. De Juan de Juni son los retablos de San Marcos en León y el de la catedral de Segovia.

Los primeros pintores renacentistas son Fernando Yáñez de la Almedina y Hernando de Llanos. El rafaelismo se impone en la península en el siglo XVI con Vicente Masip y su hijo, conocido como Juan de Juanes. El pintor más importante de la primera etapa renacentista española es Pedro Berruguete, autor de la Degollación del Bautista y del retablo de la Concepción. Pero sin duda alguna, Domenicos Theotokópulos (1541-1614), "El Greco", es el pintor que mejor representa la España de finales del siglo XVI.

“El Greco”   “Pentecostés”
"Retrato de un caballero anciano", considerado autorretrato y “Pentecostés”, obra de enorme dramatismo religioso. Doménikos Theotokópoulos conocido como El Greco​ fue un pintor del final del Renacimiento que desarrolló un estilo muy personal en sus obras. Lo más característico de la pintura de El Greco es el alargamiento de las figuras, propio del manierismo del siglo XVI, el movimiento frenético de sus composiciones y la utilización de los colores azul y amarillo.

 

Alemania

En Alemania, inmersa en la Reforma, el Renacimiento no llegó a penetrar profundamente. Destacan algunas obras como el palacio de Belvedere o la fachada del palacio de los Electores Palatinos en Heidelberg. Escultores como los Vischer, padre e hijos, con obras como La tumba del Emperador Maximiliano y el pintor Alberto Durero (1471-1528), verdadero introductor del Renacimiento en Alemania. De 1517 son sus más famosos grabados, “El caballero, la muerte y el diablo”, "San Jerónimo" y "Melancolía". Junto a él, Lucas Cranach (1472-1553) es considerado como el pintor de la Reforma. Destaca su retrato de Lutero y su familia, y otros cuadros como Cristo en la cruz y el Descanso en la huida a Egipto. De la generación siguiente es el pintor Hans Holbein. Destacan el retrato de Erasmo y el de Tomás Moro con su familia.

“El caballero, la muerte y el diablo”
“El caballero, la muerte y el diablo”. Desde 1510 Durero se dedicó más al grabado que a la pintura y produjo obras maestras, en las que la perfección técnica y plástica se convierte en vehículo de un pensamiento que se traduce en alegorías.

Francia 

En Francia, como en el resto de Europa, el Renacimiento llega a principios del siglo XVI en detalles mal asimilados por artistas nativos y superpuestos a la estética gótica. Con el tiempo las influencias clásica y manierista llegarán a asimilarse. Destaca la escalera espiral exterior del castillo de Blois, el comienzo de la construcción del palacio del Louvre y las Tullerías. Los pintores más importantes fueron los Cousin, padre e hijo, y los Clouet.